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Conflicto en el museo de La Maquinista

Sant Andreu cede parte de la antigua fábrica de Alstom a la asociación vecinal

Los trabajadores del grupo reivindican un espacio para la memoria industrial

Edificio de hierro y cristal de la Fundación La Maquinista-Macosa, en Sant Andreu.
Edificio de hierro y cristal de la Fundación La Maquinista-Macosa, en Sant Andreu.

Ni siquiera todos los vecinos de Sant Andreu saben qué es el edificio que hierro y cristal que hay en los jardines ubicados entre el paseo Havana, la calle Barcelonesa y la de Ferran Junoy. Se trata de la sede de la Fundación Museo de La Maquinista Terrestre y Marítima y Macosa. Un edificio que los trabajadores de lo que hoy es Alstom consiguieron que se levantara en 2003 donde estuvo la enorme fábrica cuando se trasladó de Barcelona a Santa Perpètua de Mogoda tras 150 años en la ciudad. La idea era convertir el edificio en un museo, pero nunca se ha materializado. Falta de presupuesto, argumentan los sucesivos gobiernos municipales.

El edificio se utiliza muy poco. Encuentros de la asociación de ex trabajadores, algunos actos o conferencias, y alguna asamblea. Pero la fundación y el actual comité de empresa de Alstom han puesto el grito en el cielo porque el Ayuntamiento —titular del edificio— está haciendo obras para que la Fundación lo pueda compartir con la nueva asociación de vecinos del barrio de La Maquinista, creada hace un año y medio durante el conflicto de la ampliación del centro comercial, que contempla también la construcción de la escuela que está en barracones.

Tanto el comité como la fundación han escrito al distrito y al alcalde lamentando la situación y reivindicando la memoria industrial de la ciudad. Entienden que el espacio sería positivo para las nuevas generaciones y para los que visitan la ciudad, “más allá del turismo tradicional”, y critican que el ayuntamiento “priorice los ámbitos comercial y turístico en detrimento de la industria”. Además, critican la actitud de “prepotencia y falta de diálogo del concejal”. El actual presidente del comité, Gabriel Moreno, admite que el edificio está infrautilizado, pero tacha de “despótica” la actitud del distrito. Asegura que el Ayuntamiento ha comenzado las obras sin avisarles e incluso que cambió la cerradura. Uno de los patronos de la Fundación, Emilio Penado insiste en que el edificio se levantó para albergar un museo y critica “las formas” del Ayuntamiento.

El concejal del distrito, Raimond Blasi recuerda que el proyecto no materializado del museo es algo que se arrastra desde hace una década y que el actual ejecutivo se encontró encima de la mesa en 2011 sin partida económica asignada. Blasi relata que recibió la petición de un local de la asociación de La Maquinista y asegura que el Ayuntamiento ha intentado hablar en varias ocasiones con la fundación del museo. El concejal añade que ha puesto sobre la mesa un convenio en el que se compromete a materializar el proyecto y defiende que “de forma temporal”, la fundación y la asociación de vecinos compartan el espacio. Las obras, casi finalizadas y con un presupuesto de 38.000 euros, suponen construir dos pequeños despachos (uno para la fundación y otro para los vecinos) y un baño. La sala será de uso conjunto, precisa. Y si cualquiera de las dos entidades necesita un espacio mayor, para eso están otros equipamientos del barrio como la Fabra i Coats, Can Fabra o el nuevo centro cívico de Baró de Viver. Sobre el cambio de cerradura, mantiene que se rompió durante una visita de los técnicos y que pidió disculpas.

La presidenta de la asociación de vecinos de La Maquinista, Imma Rueda, celebra tener un local tras un año y medio reuniéndose en la escuela, que les cedía un espacio. Ajenos al conflicto, los vecinos pasan por delante del edificio sin darse ni cuenta de que la furgoneta de los albañiles está aparcada en la puerta.