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Toreo caro de Varea, que sale lanzado de Valencia

Ginés Marín, oreja, y gran novillada de El Parralejo

Varea en un pase de pecho al novillo del triunfo.
Varea en un pase de pecho al novillo del triunfo.

Gran novillada de El Parralejo, por fuera y por dentro. De gran envoltorio, tuvo calidad y nobleza para dar, tomar y vender. De formidable presencia el sobrero, sustituto de un derrengado titular, cuarto y quinto. Los tres pasaron de los 500 kilos, y todos con armónicas y cómodas defensas. Los otros tres no desmerecieron. De extraordinaria clase el primero, que barrió la arena con el hocico; el sobrero, sin humillar tanto, metió la cara sin problemas aunque al final se quedara algo corto por exceso de faena; el tercero, noble, le costó una pizca; el cuarto, noble, de templadas arrancadas fue ovacionado en el arrastre; el quinto, que flojeó algo, fue otro canto a la nobleza y calidad. Cerró un sexto con bondad y superior clase. Gran novillada, en fin, que cumplió en varas. De los seis, el gran primero derribó en la primera vara, y solo el quinto hizo un pequeño amago de salir del caballo antes de tiempo. Dentro del alto nivel que tuvo todo el lote, los dos de Jorge Expósito fueron de notable muy alto.

PARRALEJO / EXPÓSITO, MARÍN, VAREA

Novillos de El Parralejo, el segundo lidiado como sobrero. Muy bien presentados. Nobles y de muy buen juego en general. Cumplidores en varas.

Jorge Expósito. Estocada desprendida –aviso- y dos descabellos (saludos); pinchazo –aviso- otro pinchazo y media atravesada (saludos).

Ginés Marín. Entera echando muleta –aviso- y descabello (vuelta con petición); casi entera echando la muleta-aviso- (oreja).

Varea. Pinchazo hondo, pinchazo y entera trasera –aviso- (saludos); estocada (dos orejas).

Plaza de Valencia, 21 de marzo. 10ª y última de Fallas.

Varea la cortó las dos orejas al novillo que cerró plaza y Feria. Lo recibió con la capa en lances con la pierna flexionada, muy estéticos, aunque del remate saliera desarmado. La faena la fue haciendo poro a poco. De entrada unos muletazos por alto, la primera tanda no tuvo acople por una racha de vientecillo. Y en la segunda, con la mano muy baja, el novillo se le arrodilló. Visto ese principio, la cosa cambió para bien. Ya con la muleta a la altura que pedía el novillo, las series con la derecha tuvieron definitivo temple y mucho empaque. Con el novillo al pasito, pero sin disimular su calidad, elevó el nivel con la mano izquierda. Series de compás abierto y pierna adelantada. Para el final, vuelta a la derecha. Con toda esa faena sobre lo fundamental, lo accesorio no es en este torero algo superficial; los remates, las trincherillas, los de pecho, fueron piezas de recreo. Unas “poncinas” dejaron todo visto para sentencia. El veredicto: premio doble y una salida a hombros muy justa.

Ya en su primero, tercero de la tarde, el toreo caro de Varea se hizo más que notar. Las verónicas de recibo fueron cantadas y bien jaleadas por la gente. Sin preámbulos y a una mano, con la izquierda, comenzó Varea por abajo y con el remate del de pecho. La compostura, el paso firme y arrogante, las pausas, el reposo, las trincherillas y los ayudados finales, fueron ingredientes que subrayaron una labor de torero de etiqueta.

Ginés Marín también cortó un trofeo del quinto. Un novillo que por volumen y peso era todo un toro. No se lo pensó Marín para comenzar la faena: las rodillas en tierra, en el centro, y en redondo. El novillo se pegó un impresionante volatín en un natural, pero no acusó el golpe. Muy puesto Marín, se lo llevó por ese lado muy compuesto, Por el pitón izquierdo basó la faena Marín. Muy a gusto, aunque le sobrara algún minuto a labor tan compacta.

Con el sobrero se vio a un muy despierto Marín. Algo monótono al principio, con intercambio de muletazos buenos con otros más de trámite. El novillo, que se quedaba algo corto, no permitió rematar del todo las series. Un desarme puso un tránsito peligroso, como algún apurillo final y cierto atropello. Unas “bernardinas” pusieron el colorido final. Tanto en este como en el quinto, Marín afeó la suerte de matar al echar descaradamente la muleta en el encuentro.

Para Jorge Expósito fue el primer gran novillo de la tarde, posiblemente el mejor. El saludo de una larga cambiada de rodillas puso en alerta al respetable. Lo mismo que el pase inicial: muleta plegada en la mano izquierda y desplegada a la llegada del novillo en un cambiado por la espalda que salió muy limpio. La faena pecó de larga, pero tuvo en su primera mitad pasaje de muy buen gusto. Sobre todo en los naturales, de mano baja y templados. Tan bueno el novillo por el izquierdo como por el derecho, por donde Marín también se explayó. La faena se vino a menos por larga y los rodillazos finales intentaron recuperar el terreno perdido. La espada impidió que hubiera premio.

Al cuarto lo recibió en el centro del ruedo en intentos por “saltilleras”, que resultaron con un desarme final. Expósito le cogió bien el aire al novillo y las series las templó con largura por ambos pitones. Centrado Expósito, volvió a alargarse demasiado. Con el novillo ya pasado de faena, se volvió a echar de rodillas para que el ambiente no se enfriara. Pero la espada, otra vez, la negó competir en trofeos con sus compañeros.