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Los comisarios de la exposición critican el autoritarismo de Marí

El Macba abre ‘La bestia y el soberano’ y recibe un 48% más de visitantes

Varias personas visitan la polémica exposición del MACBA.
Varias personas visitan la polémica exposición del MACBA.

“Abrir la exposición no debe significar clausurar el debate. Lo que ha pasado en el Macba demuestra que debemos repensar el papel de las instituciones culturales públicas y su funcionamiento oligárquico. ¿Qué sentido tiene movilizarse por la libertad de expresión, apoyando Charlie Hebdo y después cancelar una muestra porque hay una caricatura que podría parecerse al ex-Rey de España?”. La pregunta retórica es de Paul B. Preciado, uno de los cuatro comisarios con Valentín Roma, Hans D. Christ e Iris Dressler de la muestra La bestia y el soberano, que finalmente ayer abrió sus puertas al público en el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba). La muestra debía inaugurarse el miércoles, pero fue suspendida por el director del centro, Bartomeu Marí, al considerar que la obra HC4 Transport,de Ines Doujak, era “inapropiada”.

“Si no hubiéramos preguntado al director que respondería si algún periodista notaba el parecido, nada de esto habría pasado”, se lamentaba Preciado. Los comisarios consideran que una exposición de esta envergadura, para cuya preparación se habían desplazado a Barcelona 15 artistas de varios países, debe abrirse “con todos los rituales habituales, rueda de prensa e inauguración formal” y no casi a escondidas, pero aún no han recibido respuesta de la dirección. “Ha sido una decisión autoritaria tanto cancelarla como abrirla y todo el proceso ha sido opaco. Tratándose de un proyecto sobre los procesos de soberanía, este conflicto se convierte en un caso de estudio. La obra de Doujak se inscribe en la gran tradición de la parodia iconoclasta. Si queremos, todas las obras pueden ofender a alguien, por ejemplo la Virgen de los maricas de Ocaña o la Santa Rosa, patrona de Lima y de la policía, reinterpretada por Sergio Zevallos”, indicaba Preciado, rodeada por obras de gran carga política e ideológica, a menudo provocadoras y siempre desacralizantes. De hecho el proyecto de la muestra, que toma su título del último seminario del filósofo Jacques Derrida, empezó investigando los usos inapropiados de lo sagrado, para ampliar su enfoque a la acción soberana en ámbito económico, personal, religioso e institucional.

“Desde hace siglos, el arte caricaturiza los arquetipos del poder y eso es lo que hace Doujak, por lo que no podíamos aceptar eliminarla. Sin contar que la muestra se gestó y trabajó de forma colectiva, así que el conflicto sobrepasa el ámbito curatorial”, han indicado los comisarios, recordando que varias obras han sido producidas para la muestra y diversos artistas han creado sus piezas in situ. Es el caso del mural matérico de Prabhakar Pachpute, de la enorme cartografía de los kazajos Viktor Vorobyev & Yelena Vorobyeva, de la delicada taxonomía del conocimiento de Edgar Endress, del fanzine mural de Efren Álvarez, que dispone los distintos grupos sociales en algo parecido a un tablero de ajedrez, y del relato mural de Julia Montilla, que despliega sus investigaciones sobre los movimientos milenaristas.

La polémica ha conseguido atraer más personas de las que habitualmente habrían visitado el museo en un sábado lluvioso —un 48% más—. Pese a ello algunos revelaban no conocer lo que había sucedido. Otros admitían haberse acercado, atraídos por el ruido mediático y más de uno barajaba la posibilidad de que hubiese sido un montaje para aumentar los visitantes del museo. Todos los interpelados coincidían en que el parecido del monigote sodomizado de Doujak con el ex-Rey Juan Carlos es muy lejano y que probablemente de no saberlo no se hubieran dado cuenta. “Lo que me gusta del arte contemporáneo es que interpreta la realidad desde otros prismas. Me parece evidente de que se trata de una obra simbólica”, indicaba una señora jubilada. “No hay para tanto, es ridículo que se haya censurado”, añadía una estudiante de diseño, mientras que un grupo de jóvenes ensayaba posturas para sus selfies. “Es una exposición magnífica. Me alegro que Marí haya sabido darse cuenta de su error y rectificar, le felicito”, afirmaba Ramón Sicart de la galería homónima. También demostraba su satisfacción Chus Roig de la galería Senda, que tiene en la muestra uno de sus creadores, la cubana Glenda León.

Ahora todas las dudas se concentran en el futuro del museo, ya que esta muestra forma parte de una línea de trabajo que Roma y Preciado vienen desarrollando con proyectos de gran impacto tanto visual como político, como las exposiciones de Carol Rama y Osvaldo Lamborghini. Los comisarios tienen cerrada la programación de 2015 y 2016 y ya estaban trabajando en proyectos para 2017. “El caos no viene del territorio de trabajo. Esta muestra ha sido concebida y llevada a cabo colectivamente, con gran rigor. No ha habido irregularidades y pese a ello hemos sido públicamente desautorizados”, afirmaban los comisarios, que no tienen pensado presentar su dimisión.

Tampoco parece querer dimitir el director, que el viernes puso su cargo a disposición del consorcio del Macba, formado por Ayuntamiento, Generalitat, Ministerio de Cultura y Fundación Macba. Habrá que ver si la comisión delegada de este órgano, en su reunión extraordinaria del próximo lunes, reconfirmará al director en su cargo. Por el momento el único en manifestar su opinión ha sido el consejero de Cultura de la Generalitat, Ferran Mascarell. “No soy partidario de tomar decisiones precipitadas. Quiero escuchar el razonamiento del director y veremos qué nos conviene a todos, al museo, a él y al propio patronato”.

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