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Fallas

Las discomóviles se hacen mayores

Se multiplican los festivales de música electrónica al calor juvenil de las fiestas josefinas

Primeros asistentes al Valencia Fallas Festival en La Punta.
Primeros asistentes al Valencia Fallas Festival en La Punta.

Mañana por la noche decenas de miles de personas bailarán en Valencia a ritmo de música electrónica. Las macrofiestas con dj's comienzan a copar los días festivos en muchas ciudades y Valencia no ha pasado inadvertida para las productoras en un momento económicamente crucial: las Fallas. Las pasadas fiestas, la ciudad acogió un solo festival. En 2015, los tres macrofestivales que se solapan en una sola noche dan idea del filón comercial de unos eventos por los que los empresarios del espectáculo no dejan de apostar. Frente a las tradicionales pequeñas discomóviles falleras, los nuevos macroescenarios en el puerto o la Ciudad de las Artes y las Ciencias. ¿Por qué los festivales eligen Valencia? ¿Ha recuperado su antigua posición de referente de este estilo musical?

“Valencia es una de las ciudades que más está creciendo el número de estos eventos. Se ha visto que hay mercado porque el público valenciano se movía mucho a otros festivales. Las promotoras han decidido aprovechar la ciudad para satisfacer a este público”, explica Diego López, miembro del Valencia Fallas Festival, uno de los eventos de este fin de semana. El festival, organizado por emprendedores e inversores valencianos, se ha especializado en la organización de macroeventos como el festival Marenostrum o las fiestas de paellas universitarias en la explanada de Adif, frente al Puerto de Valencia.

“El auge del formato festival se debe a dos razones. Por un lado, los promotores han visto que la electrónica en una sala no es soportable porque el público ya no las llena cada fin de semana. Aunque suponga más inversión y más riesgos, este formato es ahora mucho más rentable. Además, el público busca ahora eventos especiales con artistas internacionales que no podrían ver en una sala porque es difícil traerles o por cuestiones de aforo”, detalla Javier Ortiz, miembro de la promotora valenciana Hotel 82. Su empresa lleva tres años organizando estos eventos y ha crecido al ritmo que aumentaba el interés por ellos. Tras el éxito del macroevento que organizaron las pasadas fallas en la discoteca Mia, en L'Umbracle de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, este año se han unido a ElRow para montar ElRow Town, otra de las tres fiestas que se celebran mañana.

La edad de los participantes en estos eventos no ha ido aumentado con su tamaño. “La electrónica está creciendo sobre todo por la electro dance music (EDM), la que le gusta a la gente más joven, entre 16 y 18 años, que sale de fiesta con más asiduidad. Esta fórmula ha revivido la electrónica porque el tecno lo escucha gente un poco mayor, entre 20 y 30 años, que sale menos que los más jóvenes. La música remember, la que sonaba en las grandes fiestas de los locales clásicos de Valencia, suele atraer público de 30 a 35. Los grandes festivales internacionales saben esto y llevan música EDM porque es lo que está teniendo tirón”, explica Andreu Piqueras, miembro del Electrofallas, el tercer festival de esta noche. La promotora valenciana Frenetic Group está detrás de este y otros festivales como el Medusa en Cullera o el Scream que se celebró el pasado Halloween en la Ciudad de las Artes y las Ciencias.

Ante el boom de los festivales llenos casi en exclusiva por post-adolescentes y quizá para no espantar a un público mayor (con mayor capacidad de gasto), todas las promotoras aseguran en sus eventos la edad media del público es mayor que el de los demás. Basta con entrar en Internet para darse cuenta que el bocado económico de los melómanos más jóvenes no es despreciable y algunos festivales tienen apartados específicos dirigidos a los padres.

“Hay dos perfiles muy marcados: el de la gente joven a quien le gusta la fiesta, le da igual quién pinche y el de quien tiene como culto la música electrónica y la sigue de cerca. Los primeros suelen ser más jóvenes, pero no se puede privar a un menor de disfrutar de la música si acude con autorización porque le guste un festival”, explica Diego López, miembro del Valencia Fallas Festival. “La ley permite que venga público entre 16 y 18 años y tenemos una entrada específica con autorización paterna. A este público le tenemos marcado con pulseras diferentes, sin vender bebidas alcohólicas y con seguridad en las barras para que estos menores no beban”, cuenta Andreu Piqueras, del Electrofallas.

Con la ciudad sitiada por los monumentos, las calles cortadas y los ejércitos de pasacalles y bandas, es difícil encontrar espacio donde celebrar estos macroeventos. Para conciliar los intereses de vecinos, Administraciones y empresas, las promotoras han generado un fenómeno de reutilización de zonas de la ciudad hasta ahora casi abandonadas como la zona de La Punta o el edificio del Ágora. “El Multiespai La Punta tiene muchas ventajas porque está concebido para macroeventos al contrario que la Ciudad de las Artes y las Ciencias, alquilada ahora para recuperar las pérdidas monstruosas que tiene. Ese espacio no debería destinarse a eventos que puedan generar molestias”, critica Diego López.

“El promotor sabe que con el espacio que está en desuso va a poder contar porque tratan de darle vida y obtener rentabilidad. Si tiene fácil accesibilidad, aparcamiento, espacio y encima es un entorno como la Ciudad de las Artes y las Ciencias pues perfecto”, defiende Andreu Piqueras, miembro de Electrofallas Festival.

Los promotores tienen clara una idea: el auge de los festivales y la electrónica en Valencia no ha hecho más que empezar. “A los jóvenes les gustan cada vez más las fiestas diurnas, aprovechar el sol, los amigos y la música y para eso Valencia es el sitio ideal. Si se tienen las armas económicas y organizativas, puede aumentar mucho los festivales en pocos años”, explica Diego López.

“Valencia está encaminada a recuperar su posición como referencia en la electrónica. Hay muy buena cantera de dj valencianos y en unos años podemos ser de nuevo generadores de talento y de creación en la electrónica”, asegura Javier Ortiz. Andreu Piqueras, va más allá: “Aunque este fenómeno está muy lejos de ser el de la ruta del bakalao, creo que va a haber un boom de la producción española de electrónica porque el auge del EDM puede mover a los jóvenes a que se dediquen a esto de forma profesional. Creo que en pocos años seremos la cantera como podría ser Alemania u Holanda”.