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Prisioneros por voluntad propia

Los juegos de escape crecen y buscan crear la demanda de otras capitales

Participante en un juego en The X-Door, el 26 de febrero. Ampliar foto
Participante en un juego en The X-Door, el 26 de febrero.

Es como estar dentro de una película de suspense o de un videojuego, pero es real. Usted y un grupo de amigos (entre dos y seis personas) son encerrados en una habitación y tienen 60 minutos para escapar. ¿La manera? No hay instrucciones: una vez dentro de la habitación hay que tirar de ingenio. Se trata de ir registrando la sala e ir encontrando pistas que permitan hallar llaves o combinaciones para abrir candados, muebles, puertas… La clave puede estar en cualquier parte. La resolución de múltiples acertijos entrelazados en una malla de causas y efectos permite a los más rápidos y mejor compenetrados lograr su objetivo. No todos lo logran.

“Es un buen ejercicio para la mente”, dice Adolfo Gatell, propietario de The X-Door, que ha abierto sus puertas recientemente en un piso de Gran Vía. “Aquí las pandillas de amigos aprenden a complementarse”, continúa. “Además, es muy bonito ver a familias enteras trabajando juntas por un fin común. Hemos tenido hasta grupos que reunían a cuatro generaciones”. Las empresas también demandan este tipo de actividades, por aquello del team building, la construcción de equipos eficientes. “Por ejemplo, un jefe de recursos humanos puede presenciar el juego e identificar diferentes roles en los empleados: el líder nato, el colaborador, el buen segundo…”, dice Gatell. Por el momento tienen una sola sala, pero pronto abrirán una segunda de ambiente carcelario.

Varias personas son encerradas en una habitación y tienen 60 minutos para salir

No es la única iniciativa en este sentido. En Madrid existen al menos otras dos: Parapark y The Exit Game. Los juegos de escape son una tendencia mundial: abren locales en Barcelona, Valencia, Londres, París o Zagreb. La idea original de Parapark parte de Hungría, donde Attila Gyurkovics se inventó el juego, inspirado por el libro Fluir (Flow), una teoría de la felicidad (Kairós), de Mihaly Csikszentmihalyi. Según este psicólogo, estar en un estado de concentración completa, absorbido por una actividad, procura altas dosis de bienestar. Es entonces cuando “fluimos”. Una idea, la de la atención enfocada, no muy diferente a la de la meditación. Los juegos de escape, basados en estas ideas, se inauguraron en 2011 en Budapest. El diario británico The Guardian los llamó la claustrofilia, como se llama también uno de los locales húngaros más exitosos. Los precios en Madrid están entre los 50 y los 75 euros por grupo.

“Nosotros conocimos Parapark en Barcelona y nos gustó tanto que nos fuimos a Budapest a probarlo”, dice Juan Pablo Alberca, uno de los responsables de Parapark Madrid. “Allí hay unas 30 salas”. Esta sucursal madrileña de Parapark fue pionera, hace más de un año, y tiene dos juegos: Experimento número 5, nivel fácil, cuyo argumento implica científicos rusos, perros robots y la perrita Laika, y El noveno pasaje, nivel avanzado, sobre una persona que sufrió un encierro. “Llevábamos un tiempo abiertos y nos preocupaba que no se abrieran más salas en Madrid. Parece que costaba, no como en Barcelona”, dice Alberca, “pero nos viene fenomenal que se abran más espacios y se cree afición en la ciudad”.

“Para crear afición en Madrid hace falta ofrecer buenas historias”, dice Alessandro Sansa, propietario de The Exit Game, que ha abierto hace alrededor de un mes y ofrece tres juegos en cuatro salas: El marchante del arte, ambientada en el estudio de un arquitecto de los años treinta y en torno al robo de arte; Guerra Fría/Agente Doble, en los años setenta y en las postrimerías de una guerra nuclear; y El Laboratorio, en la actualidad y en torno a un examen y un profesor algo extraño.

Además, ofrece la opción de formar dos equipos y jugar en dos salas, al mejor tiempo. Sansa presume de tener los juegos más difíciles, que él mismo diseña: “Los más rápidos en salir de mis juegos han tardado 58 minutos. Quiero crear un verdadero reto a los usuarios”. La idea es ir cambiando las historias, con un primer cambio en 2016: “No es una tarea sencilla”, dice Sansa, “al fin y al cabo es como escribir una película o una novela”.

Parapark Madrid: Manzana, 15. Tel. 695 62 73 92. http://parapark.es. The X-Door. Gran Vía 16, 1º puerta 6. Tel. 915 328 905. www.thexdoormadrid.com. The Exit Game: Caracas, 15. Tel. 91 0161209. http://exit-game.es

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