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Fallece Pere Maria Orts, sabio, noble y mecenas

El historiador era miembro de la Acadèmia Valenciana de la Llengua y Premio de las Letras Valencianas

Pere Maria Orts, con la medalla al mérito de las Bellas Artes.
Pere Maria Orts, con la medalla al mérito de las Bellas Artes.

El historiador y académico de honor de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos Pere Maria Orts (Valencia, 1921) falleció este jueves en Valencia, tras semanas de postración que le impidieron acudir a los últimos plenos de la Acadèmia Valenciana de la Llengua, de la que era miembro.

Su singular figura se había hecho extraña por las calles del centro de Valencia, por las que solía pasear tocado con una boina, como si tratara de disimular su pertenencia a la nobleza de la ciudad. En su cabeza guardaba toda la secuencia de la historia valenciana tan fresca como si acabara de ocurrir. La vivía con tanta intensidad, que murió enfadado con Jaime I porque había resuelto fatal la conquista del Reino de Valencia tomando desembocaduras de río y no las cuencas enteras. Incluso daba mil rodeos antes que pasar por la calle del periodista Félix Azzati porque consideraba que el brazo derecho de Vicente Blasco Ibáñez había sido un personaje funesto para Valencia.

Orts fue un selecto coleccionista de pintura, aunque para él la pintura había muerto con la irrupción de Picasso, y escribió abundantes estudios de genealogía y heráldica, entre los que destaca Història de la senyera del País Valencià, un libro de referencia contra la confusión en que la manipulación política sumió la sociedad valenciana.

Ha sido la última figura relevante surgida de la generación que modernizó la cultura y espoleó la consciencia de los valencianos respecto a sí mismos entre el final de la dictadura y la Transición, y en la que brillaron nombres como los de Joan Fuster, Manuel Sanchis Guarner, Enric Valor o Vicent Andrés Estellés.

Orts consagró su talento, sus energías y buena parte de su dinero a su tierra. Su capacidad y su talante estuvieron en correspondencia. Nunca cobró ninguno de los abundantes estudios o investigaciones que realizó porque lo consideraba un servicio a su país. Vino a dar y no a recibir en un tiempo en que lo que ha imperado en la Comunidad Valenciana es lo contrario.

En 1996 fue distinguido con el Premio de las Letras Valencianas y destinó el dinero del galardón a comprar un cuadro de Palomino que iba a ser retirado del Museo de Bellas Artes porque estaba pendiente de pago a sus propietarios. En 2004 legó a los valencianos sin ninguna contrapartida su importante colección de arte, unas 300 obras entre pinturas (Sorolla, Muñoz Degraín, Zuloaga, Rusiñol, Macip, Porcar o Ribalta), tapices de la Real Fábrica o esculturas de los siglos XV y XVI. En un entorno de pelotazos y farsantes que empeñaban su honor para llenar el saco, Pere Maria Orts fue un milagro.