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La Generalitat asume errores durante la nevada pero culpa a Fomento

Espadaler y Vila se quejan de que las quitanieves del Estado llegaron tarde

El temporal de nieve colapsó ayer las carreteras catalanas.
El temporal de nieve colapsó ayer las carreteras catalanas.ALBERT GARCIA

Se fue el temporal de nieve en cotas bajas, pero se quedó el de viento y frío extremo y la sensación de que la Generalitat no hizo todo lo que era posible para minimizar el impacto de la nevada. Un día después del balance de urgencia para valorar las incidencias en las principales vías de circulación catalanas, en las que centenares de vehículos quedaron atrapados durante horas, ayer tanto el consejero de Interior —responsable del Servei Català de Trànsit—, Ramon Espadaler, como Santi Vila, responsable de Territorio y del mantenimiento de las carreteras catalanas, entonaron un mea culpamatizado, que siempre acababa pidiendo responsabilidades al Ministerio de Fomento. El motivo: los problemas que padecieron las carreteras de titularidad estatal, como la A-2.

“A la Administración del Estado le cuesta tener reflejos y actuar con rapidez”, criticó Vila en RAC-1. El consejero comparó la situación que se vivió en la A-2, escenario de vehículos retenidos en diferentes tramos provocado por accidentes de vehículos y la posterior acumulación de nieve, con la C-25, de titularidad autonómica y en la que apenas se registraron incidentes de peso. Territorio prevé hacer llegar sus quejas al Ministerio de Fomento por el colapso de la A-2 en la boca del túnel del Bruc. “Asumiremos nuestras responsabilidades, pero estamos obligados a exigir también la de otros”, lanzó Espadaler en los pasillos del Parlamento, quien recriminó que tardara tanto la llegada de máquinas quitanieves a las carreteras de titularidad estatal.

Si la actuación del Gobierno catalán está cuestionada es por dejar circular a camiones pese a la previsión de nevadas, lo que iba a dificultar —como sucedió— la circulación. El director del Servei Català de Trànsit, Joan Josep Isern, dijo en Catalunya Ràdio que si no se prohibió la circulación de camiones era porque interesaba “abastecer a los supermercados”.

Vila se defendió con el argumento de que si hubieran prohibido el paso de camiones desde un principio se hubiera acusado al Gobierno catalán de “exceso de celo”. Pensando en el futuro, el consejero abrió la puerta a restringir la circulación de camiones en caso de temporales, cuestión que rápidamente fue contestada por los camioneros. La Federación Empresarial de Auto-Transportes de Tarragona se negó a que sector acabe convertido en el chivo del colapso del miércoles y se le responsabilice de lo que en realidad es una falta de inversiones en las carreteras. Por su parte, el ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, subrayó que la Generalitat siempre podía solicitar la colaboración del Ejército ante cualquier emergencia.

La Trisindical de los Mossos d'Esquadra, que agrupa al SME, al SPC y al CAT, denunció la falta de previsión con la que Interior afrontó la nevada. Los sindicatos aseguran que no se previó que hubiera más agentes y más vehículos, especialmente en la unidad de tráfico.

Mientras unos y otros criticaban o defendían su actuación, el fuerte viento que afectaba al norte de Cataluña impedía la circulación de camiones por la frontera, ya que el Gobierno francés la había prohibido. Hasta las seis de la tarde los vehículos de más de 7,5 toneladas que se dirigían a Francia no pudieron reanudar la marcha. Las fuertes ráfagas de viento, de más de 120 kilómetros por hora, obligaron a interrumpir por la mañana el tráfico ferroviario de la línea R3 de Rodalies entre Ripoll y Puigcerdà (Girona).

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