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La polvorilla del baile

Aída Gómez presenta ‘Adalí’, espectáculo de reivindicación de la danza española

Aída Gómez durante los ensayos de 'Adalí' en Madrid. Ampliar foto
Aída Gómez durante los ensayos de 'Adalí' en Madrid.

Aída Gómez (Madrid, 1967) decidió echar mano del acerbo sinfónico de España (rondeña, farruca, alegrías, tangos, seguidilla, soleá...) para montar un espectáculo entre la tradición y el futuro. Ha pasado más de dos meses ensayando en un estudio de danza de Pozuelo de Alarcón y ya tiene todo listo para estrenar hoy Adalí en las Naves del Español, del Centro Cultural Matadero de Madrid.

Es un viaje por Madrid, donde hay fusión de

culturas

Aída Gómez

La exdirectora del Ballet Nacional de España ha organizado un programa que constituye “un viaje no al pasado, sino al interior del flamenco”. Adalí (que, además de ser un nombre propio, también significa Madrid en lengua calé) fue presentado por primera vez en el festival Suma Flamenca de 2012. “Pero fue sólo un día y esta vez son casi tres semanas, porque estaremos hasta el 1 de febrero”, dice con una sonrisa después de hacer a un lado, durante unos minutos, las castañuelas que acostumbra mover con destreza desde hace años. En el escenario estará acompañada por los bailarines Christian Lozano y Eduardo Guerrero, los tres bajo la composición y dirección musical de Juan Parrilla.

Mientras en un extremo del estudio los músicos y bailarines zapatean y hacen palmas, Aída Gómez habla con pasión y optimismo: “Adalí no son piezas de flamenco donde está metida, ahí, la danza española. No. Esto es un viaje por Madrid, donde hay fusión de culturas. Es súper estético y la música es alucinante. La gente escuchará unas alegrías que le apetecería llevar en su coche”. Pero la bailarina, que es Premio Nacional de Danza 2004, lamenta que este tipo de espectáculos sean más valorados en el extranjero. “Hemos estado en Israel y en Francia, con mucho éxito, y aquí nos ha costado que nos programen. Porque no falta el que dice: es que la gente no quiere ver danza. Hombre, cuando ofreces algo de calidad, la gente va. Además, la danza española es única en el mundo, no tiene competencia. ¿Por qué no se valora? Será por ignorancia. Podemos hacer algo clásico, sí. Pero eso también lo pueden hacer otros. La danza española, no cualquiera”, explica.

Un estreno es como el día de tu boda. No te enteras de nada

Aída Gómez

Aída Gómez tenía 14 años cuando decidió enfocar su carrera en la danza española. Estudiaba danza clásica, “en lo que hoy es el Museo Reina Sofía”, recuerda. Un día, después de clases, entró en la cantina de la escuela, donde se mezclaban los estudiantes de clásica y española. Era el cumpleaños de una de sus compañeras y de pronto, para festejar, alguien comenzó a bailar una sevillana. Aída Gómez se unió y, al terminar, Antonio Ruiz Soler, entonces director del Ballet Nacional de España, le dijo: “Ven aquí. Tú, ¿qué pasa? ¿Eres bailarina clásica? Pero tú no puedes ser bailarina clásica. ¡Vente con nosotros!”. La adolescente se fue y no tardó en convertirse en una de las principales exponentes del folklore nacional. “Lloré mucho con Antonio, pero se lo agradezco. Tal vez perdió el tiempo conmigo, no sé. Pero aprendí un montón. Que una persona como él le haya puesto atención a una niña, pues… Eso no lo hace cualquiera. Bueno, él sí por su enorme generosidad”, dice.

Fijarse en el talento de otros es algo que ella también práctica. A Eduardo Guerrero, que ahora la acompaña en Adalí, lo vio una vez sobre un tablao y quedó impactada. “Parecía un Miura zapateando. Tenía algo diferente, que todavía hoy no deja de emocionarme, y dije: Tiene que estar con nosotros. Es que me gusta que la vida me sorprenda con cosas que me dejen pasmada”.

una vez sobre un tablao flamenco y quedó impactada. “Parecía un Miura zapateando. Tenía algo diferente, que todavía hoy no deja de emocionarme, y dije: tiene que estar con nosotros. Es que me gusta que la vida me sorprenda con cosas que me dejen pasmá.”

La mujer que ha trabajado con Maurice Béjart, icono internacional de la danza, o con los cineastas Carlos Saura y Bigas Luna, que ha sido en distintas obras Doña Inés, Frida Kahlo y Carmen, que se distingue, según ella misma, por ser “una bailarina que se mueve como una polvorilla”, se dispone a abandonar “la soledad el ensayo” para actuar frente al público. Pero no oculta su nerviosismo. “Un estreno es como el día que te casas: no te enteras de . Estás: que la luz, que no sé qué… A ver qué tal nos va.”

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