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La bella arruga del fútbol

Jugadores consolidados y de piernas cansadas demuestran que el talento no se agota

Los jugadores de la Juve felicitan a Pirlo. Ampliar foto
Los jugadores de la Juve felicitan a Pirlo. AFP

Van Persie soltó un obús que le cuchicheó a la escuadra antes de besar la red. Pirlo sentenció el derbi turinés cuando todos se daban por satisfechos. Holebas despedazó al Inter con un gol para la videoteca… Jugadores que superan la treintena y que tienen el fútbol en las venas, capaces de decidir un encuentro. Los años pasan, pero el talento no perece.

→ Sirigu (PSG; 27 años). Su currículo era anónimo antes de llegar al PSG, portero italiano que se desempeñó en el Palermo, Cremonese, Ancona y Palermo de nuevo hasta dar el salto a la Ligue 1. Pero su fiabilidad bajo los palos en el Parque de los Príncipes le ha valido para que el jeque de Catar, dueño del club, no le busque alternativas con las generosas posibilidades de su chequera. Ante el Nice (1-0), volvió a dejar su portería a cero y ya suma siete encuentros de 15 (47%) imbatido. Ibra marca y él detiene para perseguir al Marsella, líder con un punto de ventaja.

→ Glen Johnson (Liverpool; 30 años). Fue con todo y con la cabeza por delante para cazar ese balón huérfano en el interior del área. Un gol de fuerza y oportunismo, cualidades que expresaron su irrupción en la Premier y que, tras granjearse un nombre en el Portsmouth (también jugó en el Aston Villa y Chelsea), le valieron para ir al Liverpool. Oxidado en los últimos tiempos porque no cubría tanto carril y sus centros no tenían tanto veneno, el técnico Rodgers le dio la suplencia en favor del español Manquillo. Y ahora pelea su puesto con goles (1-0 al Stoke).

→ Fanni (Olympique de Marsella; 32 años). Empezó como suplente, quizá porque Djédjé es un lateral de más recorrido, cualidad que gusta a Bielsa sobremanera. Pero su corpulencia y veteranía, también sus piernas para llegar al corte, le valen para ser el central del OM. Y cumple de maravilla, asentado ahora en el equipo. La semana pasada dio una asistencia de gol y en esta marcó ante el Nantes (2-0).

→ Holebas (Roma; 30 años). Su excepcional Mundial, donde se subrayó como un lateral profundo, veloz y con pie notable para actuar de surtidor, le valió un salvoconducto para jugar en el Roma. Y sigue en combustión el griego, que se come a mordiscos el ala izquierda. Frente al Inter (4-2), fue un torbellino de difícil detención que acabó por festejar su gol. Un golazo porque se marcó un eslalon y un autopase antes de definir.

→ Cuadrado (Fiorentina; 26 años). Desde el verano pasado que al colombiano Cuadrado se le casa con cualquier equipo grande. La razón: es un lateral-carrilero-extremo con regate y disparo, además de poseer el don de la velocidad, por lo que no sufre demasiado cuando se da la transición ataque-defensa. Un ejemplo de ello es el gol que le metió al Cagliari (4-0), donde se marcó una carrera de 70 metros para culminar el pase de Borja Valero y la contra.

→ Pirlo (Juventus; 35 años). En el derbi y en el momento clave. Nada raro para el mediocentro del Juventus, que siempre aparece cuando más se le necesita. Superdotado en el juego de pies y en el golpeo, también en la visión periférica, el italiano recogió un balón a unos 25 metros de la portería rival y puso el balón raso y ajustado al palo. 2 a 1 para el Juventus, que hundió al enemigo Torino y sigue como líder, por más que le presione el Roma de Rudi García.

→ Matías Fernández (Fiorentina; 28 años). El chileno llegó en 2006 a España con la aureola de futbolista revolucionario, capaz de hilvanar los mejores pases y el mejor gol. Pero le costó adaptarse al ritmo de la Liga y, a pesar de que cuenta con una técnica exquisita, no se metió en el bolsillo a los aficionados. Le faltó regularidad y físico. Matigol, como se le conoce, pasó por el Sporting de Portugal y llegó hace dos años a la Fiore. Tampoco ha brillado en exceso, pero frente al Cagliari marcó sus dos primeras redes del año. Una de falta lateral y la otra con un disparo desde el borde del área.

→ Gervinho (Roma; 27 años). Si tuviera más gol, sería uno de los mejores extremos del planeta. Es un cohete y descuenta rivales con una facilidad pasmosa. Ocurre, sin embargo, que le cuesta acabar las jugadas o escoge la peor de las opciones para definir. Una penalidad que le hizo salir por la puerta de atrás por la Premier, pero que ha corregido con el tiempo. Es capital en el Roma y suma dos tantos -como el otro día frente al Inter, que sirvió para abrir la lata- y cuatro asistencias en la presente campaña.

→ Menez (Milan; 27 años). El atacante del Milan le ha quitado el puesto a Fernando Torres, fichaje estrella que llegaba del Chelsea para comerse la Serie A. Habitual extremo tanto en el PSG como en la selección de Francia, Inzaghi –exdelantero de casta- le ha encontrado un sitio que le sienta de maravilla. Suma siete goles y tres pases de gol en 13 encuentros. Los dos últimos tantos se los hizo esta semana al Udinese (equipo que ha echado a Riera por jugar un torneo de póker en vez de asistir al estadio); uno de penalti y el otro con una arrancada desde atrás, recorte y disparo seco.

→ Van Persie (Manchester United; 31 años). Sus mejores años parecen haber pasado, difuminado como está desde el curso anterior, cuando sólo festejó 12 goles. Su puntería se ha resentido con los vaivenes del Manchester, con el experimento fallido de Moyes y el ahora intento de rescate de un Van Gaal que todavía no ha dado con la tecla. Pero RVP siempre es un espectáculo, como demostró ante el Hull (3-0), cuando Herrera robó un balón y se lo entregó de primeras. Giro, swing con la zurda y balón a la escuadra.

→ Slimani (Sporting de Portugal; 26 años). Junto con Montero se reparten los minutos de la delantera del Sporting. Pero la eficacia del argelino está fuera de toda duda, dado que suma seis goles en ocho encuentros, con la excelente media de un tanto cada 108 minutos. Así lo evidenció ante el Vitoria de Setúbal (3-0), cuando resolvió, forzado pero con tino, un centro con la espinilla. Todo un acierto de la dirección deportiva del club lisboeta, dado que Slimani jugaba antes en su país natal, una liga anónima para la mayoría de la gente y sobre todo poco competitiva.