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Salud levanta el corte del suministro de agua a un barrio de Cádiz

Unos 13.500 vecinos llevan ocho días sin abastecimiento tras la detección de bacterias

Tras ocho de días de corte de suministro, la Consejería de Salud autorizó ayer a la empresa municipal Aguas de Cádiz, dependiente del Ayuntamiento (PP), que restablezca el abastecimiento en el barrio de Loreto, con 13.500 vecinos. La decisión se toma tras descartarse la presencia de bacterias en el contraanálisis realizado por técnicos de la Junta a un informe del día anterior que sí había detectado contaminación. Este informe, de la Universidad de Cádiz, se considera nulo. La delegada provincial, Miriam Alconchel, sostiene, a pesar de las reticencias vecinales, que “beber agua en este barrio no entraña ningún riego”.

El agua se cortó el 13 de octubre cuando un análisis rutinario alertó de la presencia de bacterias coliformes, habituales en aguas estancadas o fecales. Desde entonces Aguas de Cádiz ha trabajado para limpiar la red de abastecimiento con cloro, crear canalizaciones exteriores, dividir el barrio en cuatro sectores y encontrar el foco de la infección. Las tareas, que han durado más de lo previsto, debían contar con el visto bueno del Servicio Andaluz de Salud (SAS).

La Junta pretendía devolver el agua a un sector este pasado lunes, pero el análisis de esta zona, tras haber dado negativo varios días consecutivos, alertó de la presencia de bacterias. Aguas de Cádiz y técnicos del SAS sostenían que debía de tratarse de un error porque la zona ya estaba limpia y aislada del supuesto foco contaminante, localizado en otra zona del barrio. Salud encargó un análisis independiente y corroboró la ausencia de bacterias. De ahí que la delegada firmase el decreto por el que levanta la prohibición.

Aún queda pendiente de recuperar la normalidad en un sector del barrio, el último, donde se encontraba el foco de contaminación. Según el Ayuntamiento, el origen de las bacterias estaba en una tubería en mal estado bajo el suelo de una finca privada, que, al tener contacto con tierra, habría facilitado la contaminación.

Durante todo este tiempo 13.500 vecinos de este barrio gaditano y sus alrededores no han tenido agua corriente. Han tenido que surtirse durante ocho días de camiones cisterna, ducharse en pabellones deportivos y lavar su ropa en una lavandería industrial. Para ello han tenido que cargar personalmente las garrafas y cubos y soportar largas colas. La desesperación se tradujo en cortes de tráfico y enfrentamientos entre vecinos.