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La rotura de un pequeño muro de ladrillo inundó el AVE de Girona

El Ayuntamiento acusa a Adif de negligencia por la mala protección de un pozo

La operadora replica que la culpa fue del alcantarillado de la ciudad

Restos del muro de ladrillos cuya rotura causó la inundación de los túneles del AVE en Girona.
Restos del muro de ladrillos cuya rotura causó la inundación de los túneles del AVE en Girona.

La caída de un pequeño muro de ladrillos, única protección entre un gran pozo que cae sobre el túnel del AVE y el cauce de un río, fue la causa de la gran inundación que ha anegado un kilómetros del paso subterráneo de la línea férrea bajo la ciudad de Girona, según confirmó el Ayuntamiento tras la inspección hecha por sus técnicos en la zona afectada. El incidente, que amenaza con abrir un cruce de reproches entre Adif y el Consistorio de Girona, ha paralizado una infraestructura construida hace solo tres años y que tuvo un coste de 278,6 millones de euros.

La operadora emitió ayer un comunicado en el que señala que fue la insuficiente capacidad de la red de alcantarillado de la ciudad la que desbordó el río Güell, lo que acabó por conducir el agua hacia el pozo. El muro, según Adif, era “provisional” y no tenía como objetivo hacer frente a una riada. La operadora fue más lejos al señalar que “la estación de Girona actuó como drenaje profundo de la ciudad, recogiendo el agua procedente de la inundación, lo que ha evitado males mayores en la propia ciudad”.

Carles Ribas, concejal de Urbanismo y encargado de supervisar el proyecto ferroviario, anunció por su parte de que si se confirma que la inundación tiene su origen en “una negligencia” de Adif, el Consistorio emprenderá “las medidas jurídicas necesarias”. Los alcaldes de Girona y Figueres han reclamado al Estado, en un comunicado conjunto, que garantice el servicio y la seguridad en la línea del AVE.

La gravedad de los hechos llevó ayer a Adif requerir la ayuda del Ejército, cuya Unidad Militar de Emergencias desplegó un equipo de intervención para ayudar en el vaciado de agua del túnel. Adif sigue sin poder ofrecer la fecha en la que podrá reemprenderse el servicio del AVE entre Girona y Figueres.

Con el túnel inundado, Girona acoge una gran cumbre de ciudades con AVE

La hipótesis del Ayuntamiento es que la gran cantidad de lluvia caída la noche del domingo sobre Girona provocó una crecida del río Güell que alcanzó, tras destrozar el muro, el pozo de la tuneladora en la zona de Mas Xirgu. Tres de los lados de este pozo están cerrados por muros de hormigón, pero el afectado solo era una pared de 1'5 metros de altura y poco más de 20 centímetros de grosor.

Las lluvias torrenciales caídas el domingo y el lunes hicieron que el río Güell, paralelo a las vías, incrementara su caudal y que también lo hiciera la riera de la Pavordia que desemboca en él. El Güell no pudo absorberla, la riera creció y la potencia de su caudal acabó derribando el muro y saltando los 20 metros de altura a modo de catarata, hasta las vías. Avanzó por la estación como un río lodoso de aguas bravas y finalmente quedó estancada a lo largo de un kilómetro en el área de la Devesa, en la zona con menor cota, cuando esta desciende de 26 a 40 metros bajo tierra para superar el cauce del río Ter.

Ayer, por tercer día consecutivo, todos los sistemas tecnológicos, catenaria y raíles siguen sumergidos. Los técnicos de las empresas concesionarias de Adif calculaban que todavía quedaban más de 3,5 metros de altura de agua en el túnel. Los trabajos siguen en el pozo de ataque del parque de la Devesa, donde se han instalado cuatro bombas externas para vaciar el túnel que extraen 250 metros cúbicos por hora y una quinta con el doble de capacidad del resto.

La indignación, a su vez, crece a medida que pasan los días, tanto entre los usuarios como en el Ayuntamiento. Cales Ribas llegó incluso a asegurar que los hechos “van más allá de una negligencia, porque había un peligro extremo para todos los usuarios del tren”. Por ello, mantuvo que “si resulta que por una dejadez, negligencia y presuntamente dolo, es decir, mala fe evidente, se ha incumplido un proyecto y esto ha originado la inundación, tomaremos las medidas jurídicas para que se dé cumplimiento a lo que decía el proyecto y reclamaremos daños y perjuicios”. El consejero de Territorio y Sostenibilidad, Sant Vila, llegó a calificar el hecho de “ridículo del Gobierno español a los ojos del mundo”.

El Ejército moviliza una cuarentena de vehículos para achicar el agua

La inundación ha coincidido con la cumbre prevista para mañana de ciudades favorables a la alta velocidad y a la interconexión ferroviaria del corredor mediterráneo, en la que se esperan a 25 alcaldes que deberán llegar en autobús y no en el AVE previsto.

Los alcaldes de Girona y Figueres, Carles Puigdemont y Marta Felip, respectivamente, emitieron un comunicado en el que consideran que “la paralización del servicio se está alargando mucho más de lo razonable”.

El Ministerio de Defensa, tras la solicitud de Adif, movilizó al cuarto Batallón de Intervención en Emergencias, que desplegó desde Zaragoza sus equipos de 1ª y 2º intervención; un total de 84 militares, 30 vehículos y una embarcación a los que se le sumará una aeronave del Batallón de Helicópteros de Emergencia del Ejército de Tierra. Entre los vehículos están seis autobombas, dos nodrizas y dos equipos medios de bombeo de aguas y lodos, estos últimos con una capacidad de extracción de 320 metros cúbicos por hora.

La operadora de los trenes, Renfe, informó que mientras se prolongue la anulación del servicio del AVE seguirá prestando servicio alternativo con autobuses y trenes regionales.

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