El contrato de la basura amenaza al PP con una huelga antes de las elecciones

Urbaser y Ferrovial ofrecen al Ayuntamiento una rebaja del 11% para quitar a FCC un servicio que gestiona desde 1940 Los sindicatos vaticinan recortes laborales

Contenedores volcados durante el conflicto de los barrenderos el pasado noviembre.
Contenedores volcados durante el conflicto de los barrenderos el pasado noviembre.Bernardo Pérez

El servicio de recogida de basuras, que en la capital gestiona Fomento de Construcción y Contratas (FCC) desde 1940, amenaza con convertirse en una pesadilla —a solo ocho meses de las elecciones municipales de 2015— para el Partido Popular (PP), que se enfrenta a la amenaza de una huelga como la del pasado noviembre.

 El Ayuntamiento de Madrid, que gobierna Ana Botella, tiene previsto adjudicar esta semana, o la siguiente a más tardar, el nuevo contrato de residuos urbanos. Se ha licitado por 83,3 millones de euros y una duración de 13 meses, para prestar servicio en 14 de los 21 distritos (en la periferia).

FCC gestionaba hasta ahora tanto ese contrato como el que presta servicio en los siete distritos restantes (en el centro). Para renovarlo, presentó una puja con una rebaja del 0,76% sobre el precio de licitación; la oferta económica es clave, pues supone 60 de los 100 puntos de la adjudicación.

Sacyr aportó una puja muy similar, con una rebaja del 0,36%. Pero Urbaser —de la constructora ACS— y Ferrovial se desmarcaron con una oferta conjunta que implica un recorte del 10,7% sobre el precio de licitación (sumado ya el coste de amortización del equipo, cinco millones de euros, que tendrían que abonar a FCC en caso de ganar el contrato).

FCC ve “imposible” prestar el servicio en esas condiciones, según afirmó ayer en un comunicado. “Será difícil evitar el conflicto laboral ante la profunda alteración de las condiciones operativas y sus consecuencias sobre ambas plantillas, la de periferia y la de centro”, añadía. La empresa critica que se separen los dos contratos, que de hecho son independientes desde hace años pero su gestión por parte de una sola empresa ha unificado de facto.

Comisiones Obreras, UGT y CGT aseguran que el servicio se verá perjudicado y temen además que empeoraran las condiciones laborales de los 1.500 trabajadores que lo prestan. Dan por seguro que habrá protestas e incluso una huelga en las próximas semanas si Urbaser y Ferrovial se adjudican el contrato, algo que fuentes empresariales, sindicales y municipales dan ya por seguro.

El pasado verano, la licitación del contrato de limpieza urbana (barrenderos) con rebajas sobre el precio de licitación superiores al 20% resultaron en un expediente de regulación de empleo (ERE) que amenazó con dejar en la calle a más de un millar de empleados.

Lo evitó una huelga de 13 días, que sepultó la ciudad bajo toneladas de porquería. La pasividad inicial de la alcaldesa incendió a la ciudadanía y agotó su crédito político. Apenas semanas después, decidió aplazar un año la licitación del servicio de basuras. Una nueva huelga habría terminado de fulminarla. Pero el contrato ya arrastraba problemas de tiempo atrás.

FCC obtuvo el servicio de recogida de la periferia por 688 millones en 2002, y el de centro por 470 millones en 2006. Este último concluye en 2015, pero el primero finalizaba en diciembre de 2012. El Ayuntamiento lo sacó a concurso poco antes, pero sólo se presentó FCC con un precio superior al de licitación; su oferta fue desestimada y el contrato se prorrogó un año. A finales de 2013, tras la huelga de barrenderos, se alargó otro año. Ahora, agotadas ya las prórrogas, el Ayuntamiento ha optado por licitar un contrato de sólo 13 meses, con la vista puesta en que, cuando en 2015 expire el de centro, unificarlos en uno solo de mayor cuantía y duración, y con condiciones diferentes.

Para evitar una huelga como la de 2013, el Ayuntamiento ha incluido una cláusula que obliga a mantener la plantilla actual (unos 1.100 trabajadores). Además, ha elevado un 24% el pago a la adjudicataria; el motivo es que el volumen de residuos en la capital ha caído un 30% desde 2008, y a la empresa se le paga según la cantidad de basura que recoge.

Fuentes empresariales indican que FCC factura ahora 56 millones de euros al año por el servicio. Dado que el precio de licitación es de 83,3 millones, la rebaja del 10,7% de Urbaser y Ferrovial dejaría en 74,7 millones el pago.

Fuentes empresariales y municipales apuntan dos razones para explicar lo agresiva de esta oferta: en primer lugar, la preocupación de Urbaser por haberse quedado fuera de los otros grandes contratos municipales en 2013, perdiendo así el efecto bandera que conlleva, a la hora de acudir a licitaciones en España o en el extranjero, el gestionar servicios de gran volumen como los de la capital.

Y, además, colocarse en mejor posición ante la adjudicación en 2015 del contrato realmente importante: el unificado de periferia y centro, por un precio milmillonario y una década de duración.

Pese a que el contrato licitado ahora “contempla que el servicio se mantenga con los mismos recursos humanos, económicos y materiales”, según el concejal de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, fuentes empresariales dudan de que Urbaser y Ferrovial puedan prestarlo por ese precio.

Aducen que carecen de ciertos medios que FCC sí tiene por llevar ejecutando el servicio desde hace décadas, e incluso que resulta imposible cumplir algunos compromisos de su oferta, como rebajar el plazo máximo para la recogida de sacos de escombros de las 72 horas actuales a 60.

Pero fuentes municipales, sindicales y empresariales ponen la clave en otra circunstancia que, de ser cierta, sería irregular: FCC, por gestionar el contrato de centro y periferia, estaría manejando la plantilla y medios de ambos como si fueran sólo de uno. Así, el cambio de empresa podría obligar —según FCC y los sindicatos— a tomar medidas que afectaran a las condiciones laborales de hasta 900 trabajadores de centro y periferia: no despidos, pero sí rebajas salariales o cambios de lugar.

"El conflicto lo pagarán los ciudadanos"

B. G. G.

Los trabajadores lo tienen claro: "¡Va a haber conflicto y lo van a pagar los ciudadanos!", gritaron ayer sus representantes en la comisión municipal de Medio Ambiente. Miguel Ledesma (UGT) cree que "conflicto va a haber seguro porque la oferta de Urbaser y Ferrovial es inviable".

Admite que el precio por tonelada de basura recogida que está dispuesto a pagar el Ayuntamiento es superior al actual incluso tras descontar la rebaja del 10,7% pero pone el énfasis en la pérdida del ahorro de costes que supone para FCC gestionar los contratos de centro y periferia como si fueran uno solo (un camión puede pasar por zonas de ambos contratos en el mismo día). "Lo vamos a pagar los trabajadores. Estamos dispuestos a llegar adónde sea necesario si hay despidos, mermas económicas o pérdida de derechos", dice.

Pedro Delgado (CC OO) critica que Madrid, “que cada vez está más sucia”, sufra “un nuevo recorte que agrave este deterioro”. En opinión de este sindicato, la capital “ofrece la imagen de una ciudad sucia, maltratada y desolada”.

La edil socialista Ruth Porta critica que la licitación "prime lo barato frente a lo bueno", y ve "inevitable que las empresas carguen el peso de la rebaja sobre los empleados". En el aire está también la negociación del nuevo convenio colectivo, que expira en diciembre. El Ayuntamiento ha recordado que el actual convenio puede alargarse un año si no media acuerdo antes.

La edil Raquel López (IU) considera que el PP "ha subastado los servicios públicos al mejor postor", y añade que "el servicio y las condiciones laborales se van a deteriorar". Promete además remunicipalizarlo si IU gana las elecciones locales en 2015.

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