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Arte de arroz o regado con leche

El conceptual Wolfgang Laib expone en Barcelona sus obras “naturales”

Casas de arroz de Laib, realizadas con materiales como cera de abeja, hollín, pigmentos y aceite de girasol.
Casas de arroz de Laib, realizadas con materiales como cera de abeja, hollín, pigmentos y aceite de girasol.

Parece tan sólo un cuadrado amarillo pintado en el suelo. Sin embargo, al acercarse se nota una textura extraña y una uniformidad extraordinaria, superior a la que se podría lograr con pintura. De hecho es un cuadrado de polen, una de las obras más representativas del artista alemán Wolfgang Laib, que tras su paso por el MOMA de Nueva York, se exhibe en la Blueproject Foundation de Barcelona hasta mañana. Las demás obras de Laib, siete instalaciones, permanecerán hasta el 23 de noviembre, pero el cuadrado de polen, por obvios motivos de conservación, se ha de retirar antes.

Criado en una familia de ascetas entre su Alemania natal y frecuentes viajes a la India y otros países de Oriente, Laib (Metzinger, 1950) se interesó desde joven por la religión y el misticismo, que trasladó a su práctica artística. Sus primeras obras se remontan a los años 1970, cuando empezó a darse a conocer por su austeridad formal y el empleo de materiales naturales con una fuerte carga simbólica, como la cera de abeja, la leche, el polen y el arroz. “Con esos elementos pretende suscitar un encuentro entre arte, espiritualidad y medioambiente, en línea con la mística de la naturaleza que han desarrollado diferentes culturas y religiones. Sus obras siguen un proceso cíclico, que trata de preservar un sentido de pureza conectada al orden natural, lo cual implica la recolección de los materiales en las estaciones y lugares específicos, el montaje meticuloso de la muestra, el mantenimiento diario de las piezas y finalmente el reciclado de los elementos que las integran”. Lo explica el francés Aurélien Le Genissel, uno de los promotores de Blueproject, la nueva fundación emplazada en el Born, que abrió sus puertas el 26 de septiembre de 2013, trayendo un soplo de aire fresco al panorama barcelonés.

Todas las obras de Laib implican un ritual que a veces involucra también el público y a los expositores. Quizás las de mantenimiento más fácil son las casas de arroz, serie realizada con materiales como cera de abeja, hollín, pigmentos y aceite de girasol. “También la Piedra de Leche requiere un cuidado especial. Cada mañana tenemos que esparcir con sumo cuidado una cantidad determinada de leche sobre un bloque de mármol inmaculado y cada noche tenemos que retirarla y lavar la piedra. Es un ritual repetitivo e introspectivo en el que cada pieza se va renovando una y otra vez a lo largo de los años”, aclara Le Genissel, que comparte la dirección de la nueva fundación con Renato Della Poeta, Cristina López y Laura Olea.

Además de El salotto, la sala dedicada a los artistas consagrados (donde ahora están las obras de Laib), Blueproject cuenta con otro espacio de grandes dimensiones, con dos enormes ventanales a pie de calle. Ahí se exponen las obras que creadores jóvenes, elegidos a través de una convocatoria abierta, han creado y producido especialmente para este espacio en el taller del primer piso, que la fundación pone a su disposición. Tras la primera muestra de este programa de residencia a cargo de Pedro Torres, la semana pasada se inauguró un proyecto de las jóvenes danesas Marie-Louise Andersson y Barbara Amalie Skovmand. En el marco del programa de eventos extemporáneos, a finales de septiembre habrá la presentación de Rinostalgias, el nuevo libro del vídeo artista y cineasta mexicano Fernando Llanos, que se dio a conocer bajo el alias de Videoman, superhéroe entre folklórico y tecnológico, que durante años se desplazó proyectando vídeos en eventos de todo tipo. Finalmente el 26 de septiembre Blueproject celebrará por todo lo alto su primer aniversario.

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