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72 años y una mujer con alzhéimer

La víctima es un vecino de toda la vida del barrio de Santa Eugenia

La trágica historia se repite. Un hombre paseaba esta noche por el barrio de Santa Eugenia a la altura de la Avenida del Mediterráneo con la calle de Virgen de las Viñas cuando una rama de un árbol le cayó encima y lo mató por un traumatismo craneoencefálico severo y torácico. Tenía 72 años. Los servicios de Emergencias que llegaron al lugar no han podido hacer nada por devolverle a la vida. A medianoche todavía su cuerpo yacía inerte en la calle a la espera de que llegarán los servicios funerarios.

Se sabe que era un vecino del barrio de toda la vida, que vivía en el número dos de la urbanización de Santa Eugenia, que su mujer está ingresada en una clínica de alzhéimer y que su hijo, al que avisaron para que llegara a su encuentro pasadas las 23.00, vive en Rivas.

Se sabe -o al menos lo saben los miembros de la asociación de vecinos- que el Ayuntamiento había identificado siete árboles en la zona que debían ser podados. “Aunque no sé si este estaba entre los señalados, hemos pedido los datos de la última inspección a FCC, la empresa responsable en este caso”, ha apuntado el delegado de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito, que se ha desplazado consternado a la zona, como lo hizo también el socialista Jaime Lissavetzky: “Ya advertimos en el último pleno de que debían ampliar la comisión de control del arbolado a todo Madrid, y no limitarla al parque del Retiro”.

En Madrid hay dos millones de árboles, 300.000 en vía pública y el resto en parques. “Yo sólo puedo basarme en los datos que tengo”, ha dicho Sanjuanbenito. “Este año se han realizado un 61% de podas más que el año pasado, entre los años 2012 y 2013 se efectuaron 8.200 podas mientras que entre 2013 y 2014 se han realizado más de 12.000, mañana [por hoy] presentaremos un informe con todos los datos”, anunciaba.

La revista de la Asociación de vecinos de Santa Eugenia, La Colmena, que casualmente salía con su último número este lunes, llevaba un titular que a esas horas de la noche se convirtió en premonitorio: “Crónica de una muerte vegetal anunciada”. Y arrancaba con la carta y las fotos enviadas el 22 de julio por un vecino del barrio denunciando el estado varios árboles. “Ayer mismo tuvimos que llamar porque se cayó otra rama”, comentaba un miembro de la asociación.

Los fatales incidentes con las ramas de los árboles de Madrid las han convertido en asesinas. Dos muertos en un solo verano lleno de desgraciadas caídas que evidenciaban el mal estado del arbolado de la capital y los riesgos para los viandantes. Accidentes que, con la nocturnidad de esta última muerte de ayer, se convierten efectivamente en crónicas de muertes anunciadas, por más que la alcaldesa Ana Botella quisiera zanjar la situación el pasado 7 de agosto -tras la enésima caída de una rama- diciendo eso de: "En Madrid siempre sean caído las ramas de los árboles".

Las alarmas saltaron en la capital con la muerte del militar Carlos Álvarez García-Arcicollar, el pasado 21 de junio, mientras jugaba con sus dos hijos pequeños en el parque del Retiro. Curtido en mil batallas, ese joven padre de familia vecino de Fuensalida (Toledo), que había oído silbar las balas en Bosnia encontró la muerte de la manera más fortuita. Como la encontró ese hombre de 72 años del que anoche todavía no se había hecho público el nombre.

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