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La crisis del turismo enciende el inicio de curso político en Barcelona

PSC e ICV advierten que la ciudad ya no puede recibir más visitantes y piden un cambio de modelo

La campaña de otoño se ha adelantado. Los partidos de la oposición en el Ayuntamiento de Barcelona tenían prevista una pequeña tregua hasta el 11 de septiembre, con la idea de que la actualidad se centraría en la Diada Nacional. Pero la realidad ha sido otra. El conflicto con los turistas que los vecinos de la Barceloneta han puesto sobre la mesa en pleno mes de agosto ha cambiado las agendas. El alto al fuego ha terminado.

Los partidos de la oposición se lanzaron ayer en tromba y empezaron a pedir explicaciones por el descontrol en la gestión del turismo, reclamar un cambio de modelo y llegaron incluso a pedir dimisiones. La embestida continuará hoy con la celebración de una comisión extraordinaria en el Ayuntamiento y seguirá el lunes con un pleno que se prevé muy tenso. El líder socialista, Jaume Collboni, avanzó ayer que reclamará la dimisión de la concejala de Ciutat Vella, Mercè Homs (CIU), entendiendo que ha cometido una “negligencia a la hora de hacer cumplir las normas en el distrito”. Collboni destacó que el informe redactado por el propio Gobierno municipal reconoce que se han realizado más controles a los apartamentos turísticos en las 72 horas posteriores a las protestas de los vecinos de este verano que en los últimos años.

A raíz de estos últimos controles el Ayuntamiento ha dictado 47 órdenes de cierre a apartamentos turísticos que operaban de forma irregular en el barrio. Hasta el momento, en los últimos siete años solo se habían cerrado 48 pisos en Barcelona. “¿Si ha podido clausurar una trentena de apartamentos ilegales en dos días por qué no lo ha hecho en los últimos tres años?”, preguntó ayer Collboni. Y el mismo respondió, asegurando que el alcalde Xavier Trias va siempre “a remolque de las circunstancias y no tiene autoridad para avanzarse a los problemas”. Collboni, que recordó el episodio de Can Vies o la polémica por los horarios comerciales, aseguró que “con este modelo turístico, Barcelona no puede recibir más de los 7,4 millones de pernoctaciones anuales” que tiene en la actualidad.

El líder de ICV-EUiA, Ricard Gomà, aseguró que esta “revuelta vecinal estaba anunciada” por culpa de la obediencia del alcalde “a los intereses del lobby turístico y comercial”.

La oposición pide que el impuesto turístico sirva para compensar a los barrios con más visitantes

Gomà no aclaró si apoyará la petición de dimisión de Mercè Homs que presentará el PSC pero se mostró todavía más contundente: “Barcelona ha agotado su capacidad de carga turística”, dijo y reclamó un plan que prohíba abrir ninguna plaza más para turistas en hoteles, apartamentos o albergues.

Estas posiciones contradicen la estrategia del actual Gobierno —que no pone ningún techo al número de visitantes— y también a los planes del influyente Gremio de Hoteles de Barcelona. Su presidente, Jordi Clos, anunció en abril que el objetivo que se han marcado es llegar a los diez millones de pernoctaciones anuales.

El líder del PP en Barcelona, Alberto Fernández Díaz, no coincidió en este punto con el resto de formaciones y defendió que la ciudad se siga promocionando para atraer nuevos visitantes, pero dijo que “hay que garantizar que los turistas no entren en colisión con los ciudadanos”. Fernández Díaz centró su crítica al alcalde en su “pasividad” a la hora de inspeccionar y cerrar los apartamentos turísticos ilegales.

Un impuesto para compensar

Todos los turistas que se alojan en algún establecimiento de cualquier localidad catalana tienen que pagar un impuesto que va en función del coste de la habitación. En los hoteles de cinco estrellas se pagan 2,25 euros por persona y noche. El dinero recaudado se reparte entre la ciudad donde se encuentra el hotel (el 30%) y la Generalitat (el 70% restante). Gracias a este impuesto, la Generalitat ingresó en un solo año 34,4 millones de euros, 16,6 de los cuales fueron gracias a los establecimientos ubicados en Barcelona.

Tanto el dinero que se queda la Generalitat como el que va a parar a la caja del ayuntamiento se destina a promocionar el turismo.

Los partidos de la oposición municipal criticaron ayer este sistema y propusieron que el Ayuntamiento se quede con el 100% de estos ingresos y destine el dinero a “compensar” a los barrios que reciben más turismo, según dijo Ricard Gomà, presidente de ICV-EUiA en Barcelona. “El dinero va a parar a manos de sector para que promocione la ciudad y que sigan viniendo más turistas”, criticó Gomà, que añadió: “Hay que romper el monopolio de los hoteleros en la gestión del turismo de Barcelona”.

En el último pleno municipal, Gomà propuso que las asociaciones de vecinos de Barcelona y los sindicatos también pudieron formar parte de Turismo de Barcelona, el ente que se encarga de gestionar este sector. El líder del PSC, Jaume Collboni, también reclamó que el dinero recaudado por los establecimientos hoteleros de Barcelona se quede en la capital catalana y se destinen a mejorar los barrios. Según adelantó ayer, su partido presentará una propuesta en el Parlament para modificar dicha ley, que es de competencia autonómica.

Alberto Fernández Díaz, desde el PP, también reclamó que todo el dinero se quede en Barcelona pero no se mostró partidario de que se deje de promocionar la ciudad.

El dinero que la Generalitat ingresó al Ayuntamiento este año se ha utilizado principalmente para intentar despertar nuevos atractivos turísticos en los barrios que ahora no reciben visitantes, aunque sin mucho éxito.

 

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