Aumenta el número de policías para detener al pederasta de Ciudad Lineal

Los investigadores de la Jefatura de Madrid tienen como “única prioridad” identificar al delincuente más buscado, tras el secuestro del pasado viernes

Agentes de Policía Científica acuden al lugar en el que fue hallada la niña secuestrada.
Agentes de Policía Científica acuden al lugar en el que fue hallada la niña secuestrada.carlos rosillo

La orden que han dado los mandos policiales es clara: “única prioridad en Madrid”. La detención del pederasta de Ciudad Lineal está centrando desde las últimas semanas el esfuerzo de los agentes de la Brigada Provincial de Policía Judicial, los encargados de investigar los delitos. Las directrices de sus responsables son que agentes de otras secciones refuercen al Servicio de Atención a la Familia (SAF) y en especial a los encargados de la Operación Candy (golosina en inglés). Esta se ha montado con la única finalidad de arrestar al delincuente más buscado de toda la región.

Agentes de las cinco secciones en que se divide la Brigada de Policía Judicial han sido destinados a trabajar por las tardes en la Operación Candy. Se trata de dos o cuatro agentes que se encargan de cotejar toda la información que llega de las distintas comisarías, en especial, de los distritos en los que ha actuado el pederasta: Ciudad Lineal, San Blas y Hortaleza. Este refuerzo se ha visto favorecido por el hecho de que la delincuencia ha bajado en Madrid (los últimos datos hablan de un 2,7% en el primer semestre del año) y no hay casos extraordinariamente graves.

Esto supone que todas las tardes los agentes de la Operación Candy tienen entre 15 y 20 compañeros más para adelantar las investigaciones. A ello se suma los grupos creados en las comisarías, pertenecientes también a Policía Judicial, y que sirven de enlace con los responsables del SAF.

La policía escolta a la niña secuestrada (de rojo) hasta el lugar donde fue liberada.
La policía escolta a la niña secuestrada (de rojo) hasta el lugar donde fue liberada.carlos rosillo

El secuestro del pasado viernes, en el que fue capturada una niña de siete años española y de origen dominicano ha roto los esquemas a los investigadores. El pederasta ha actuado de forma muy distinta a otras ocasiones, por lo que han llegado a pensar que le ha salido un imitador que actúe con los mismos parámetros que el pederasta inicial. “Es muy pronto para pensar que hay un segundo pederasta. Estamos analizando muchos detalles”, explica un mando policial.

Los anteriores secuestros se produjeron el 10 de abril en un parque de la calle de Torrelaguna (Ciudad Lineal) y el 17 de junio en la calle de Luis Ruiz, en el barrio de Ascao. Las menores estuvieron retenidas entre cinco y seis horas. Fueron drogadas y bañadas en un piso, supuestamente el domicilio del secuestrador. Fueron liberadas junto al metro de Canillejas y en la calle del Jazmín, respectivamente. Estaban completamente desorientadas.

Los agentes intentan reconstruir el itinerario del último secuestro

Sin embargo, hay algunos detalles que son muy reveladores. El autor del tercer secuestro ha utilizado un turismo pequeño y de la misma marca que en las dos ocasiones anteriores. La niña también habla en este caso de que el autor conduce un coche de color claro, igual que las otras dos niñas. Estas dijeron que era blanco o gris claro.

La descripción que dan las tres niñas también es muy similar. Hablan de un hombre de mediana edad (entre 35 y 40 años) y alto, de unos 1,80 metros. La única versión que cambia es la de la última, que refiere a su captor como un hombre de complexión fuerte. “Ese dato puede ser muy relativo, según lo que entienda la niña que es ser grueso o grande de cuerpo”, reconocen fuentes policiales.

La bajada de la delincuencia ha permitido el pase de estos funcionarios

Los mandos policiales confían en los especialistas de la Operación Candy, ya que se está haciendo “un trabajo muy minucioso”. Eso sí, reconocen que este último caso les ha roto “bastantes líneas de investigación”, sobre todo, al cambiar de esquema y no llevarse a la víctima a su domicilio ni narcotizarla, como en los dos casos anteriores. “Había detalles de los otros dos casos que estábamos teniendo muy en consideración y que, a partir de lo ocurrido el viernes, tendremos que poner en entredicho. Estamos trabajando muy al detalle y estamos convencidos de que antes o después este criminal será detenido”, afirmaba este fin de semana un responsable policial de Madrid.

Los agentes de la Operación Candy están intentando reconstruir con la menor el recorrido que hizo en el coche, desde que la llevó de la calle de Torquemada, en el distrito de Hortaleza, hasta la calle de Mequinenza, en el de San Blas. En coche se tarda poco más de diez minutos. Como el secuestro duró casi una hora y media, queda determinar dónde pasó el tiempo restante y en qué zona estuvo. Ese recorrido es fundamental para ver si existen cámaras que pudieran grabar en esa franja horaria (entre las 18.30 y las 19.50) algún vehículo que corresponda con el modelo, la marca y el color del coche del pederasta.

Los especialistas también se han centrado en la declaración de la menor. Esta se ha convertido en una testigo privilegiada del pederasta, ya que no fue narcotizada como las anteriores. Por ello, los policías están trabajando con ella poco a poco para intentar que recuerde todos los detalles que sea posible, en especial aquellos que puedan parecer menos importantes, pero que pueden convertirse en clave para arrestar al delincuente más buscado de Madrid. E incluso de España.

En muchos casos se le plantea a la menor como un juego para no cansarla ni que se dé cuenta de que está siendo interrogada (explorada en términos técnicos). Lo que ha sentado especialmente mal en los ámbitos policiales es que el secuestrador lo haya hecho justo detrás de la central de Canillas, donde hay tres comisarías generales (Judicial, Información y Policía Científica), además de la comisaría del distrito y de la unidad de Policía Municipal de Hortaleza.

Sobre la firma

F. Javier Barroso

Es redactor de la sección de Madrid de EL PAÍS, a la que llegó en 1994. También ha colaborado en la SER y en Onda Madrid. Ha sido tertuliano en TVE, Telemadrid y Cuatro, entre otros medios. Licenciado en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid, está especializado en Sucesos y Tribunales. Además, es abogado y criminólogo.

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