Homs anuncia más inspecciones para frenar las protestas en la Barceloneta

Ciutat Vella crea tres equipos para controlar todos los apartamentos turísticos del barrio

La edil Mercè Homs hace indicaciones a los vecinos de la Barceloneta antes de la reunión de ayer.
La edil Mercè Homs hace indicaciones a los vecinos de la Barceloneta antes de la reunión de ayer. albert garcía

Tres equipos, formados por un inspector y un agente de la Guardia Urbana cada uno, investigarán desde el próximo lunes qué pisos turísticos operan de forma ilegal en el barrio de la Barceloneta. Esta es la iniciativa lanzada ayer por la concejal del distrito de Ciutat Vella, Mercè Homs (CiU), para aplacar las protestas vecinales que en los últimos días han reunido a centenares de personas contra estos alojamientos y llamado turismo de borrachera. Hasta ahora, los inspectores solo actuaban cuando recibían alguna denuncia. Desde la próxima semana, lo harán de oficio para “ser proactivos y no tener que esperar a que haya quejas para detectarlos”, explicó Homs.

Si la regidora confiaba que esas iniciativas calmarían los ánimos de los vecinos, no fue así. Y la reunión que mantuvo con ellos en la tarde de ayer acabó mal: los asistentes se levantaron de la mesa. Después de escuchar los argumentos de la edil, llegaron a la conclusión de que no hay voluntad de cambiar el modelo turístico que impera en el barrio. Así que decidieron persistir con las protestas y esta tarde se concentrarán nuevamente.

Homs concretó cómo trabajarán los nuevos equipos. Los seis funcionarios se encargarán de una zona con 850 fincas que albergan unas 8.000 viviendas, según estima el Consistorio, y elegirán de forma aleatoria cuáles revisar. Su mayor dificultad será probar que ha existido una transacción, ya que “según la normativa, no basta con que haya un anuncio en Internet ofreciendo el apartamento a turistas para sancionarlos”, señaló la gerente del distrito, Mercè Massa.

El proceso es lento: en la Barceloneta hay 113 expedientes abiertos a apartamentos turísticos por operar de forma ilegal, algunos desde 2011. En lo que va del año, se han impuesto 33 multas de entre 9.000 euros y 30.000 euros. Las ordenanzas recogen sanciones de hasta 90.000 euros por alquilar viviendas sin licencia si esto causa graves molestias a los vecinos.

El número de licencias otorgadas por el Ayuntamiento es menor a la de pisos investigados: 72. A estas se suman cinco fincas que tienen permiso para dedicarse a esta actividad de forma exclusiva. Sin embargo, los vecinos calculan en más de 800 las viviendas que dan este servicio de forma fraudulenta. La página web Airbnb ofrecía el pasado martes 477 a los turistas que desearan pasar unos días en el Barrio.

Homs, que tuvo que interrumpir sus vacaciones tras las marchas del martes y el jueves, adelantó a anoche su reunión con los vecinos, que estaba prevista para 2 de septiembre. Les propuso otras cuatro medidas para “trabajar en el equilibrio entre turismo y convivencia”. Una de ellas es crear una mesa de seguimiento en la que pudieran participar vecinos y la administración local, mientras otras ya están en marcha, como el refuerzo de la vigilancia en la zona con 21 agentes cívicos— nueve durante el día y el resto, de noche—. Además, anunció que aumentará la presencia de la Guardia Urbana para labores de prevención y que implementará un servicio de recepción de llamadas al que se desviarán desde el 010 y el 092 aquellas que denuncien problemas relacionados con los pisos turísticos.

El Consistorio busca frenar una protesta que, en un principio, clamaba contra los “comportamientos incívicos” de quienes se hospedan en estos pisos. Los vecinos se quejaron de vómitos, orines y ruido a altas horas de la noche en manifestaciones espontáneas que alcanzaron el centenar de personas el pasado martes. La del jueves, que triplicó la asistencia, fue la única convocada con antelación y en ella las reivindicaciones vecinales se ampliaron a la “abolición” de todos pisos turísticos, incluidos los legales, y su reconversíón en pisos de alquiler social. Los vecinos denuncian que el Ayuntamiento ha convertido el barrio en un “parque turístico”.

Las quejas puestas por los vecinos ante el Consistorio por las molestias que ocasionan estos pisos, sin embargo, han aumentado: de 54 en 2013 a 105 este verano. Agosto ha sido el mes en el que más malestar causaron los apartamentos turísticos.

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