Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

El otro pabellón catalán

Un proyecto de Martí Anson reivindica en la Fundación Suñol la arquitectura cooperativa anónima

El autor proyectó un barco en el claustro del centro de arte Santa Mónica Ampliar foto
El autor proyectó un barco en el claustro del centro de arte Santa Mónica

A principio de la década de 1960 Joaquim Anson, un carpintero especializado en fabricar muebles, decidió construirse una pequeña casa de 50 metros cuadrados, en las afueras de un pueblo de La Garrotxa, donde pasar las vacaciones con sus cuatro hijos. Lo que no podía presagiar es que uno de ellos, Martí, se convertiría en creador visual y medio siglo después reconstruyera su casita de veraneo en el marco de un proyecto artístico.

Era 2013 y Martí Anson (Mataró, 1967) decidió reconstruir en todo detalle la casa de su infancia con el objetivo de reivindicar el movimiento cooperativista catalán, así como los anónimos constructores aficionados, capaces de levantar con una excepcional economía de medios técnicos y económicos edificios sencillos, funcionales y asequibles. Al poner en valor los conocimientos autóctonos tradicionales, como hacen los pabellones nacionales de las exposiciones universales, Anson había convertido su casa familiar en otro pabellón catalán cargado de significado político.

Tras su estreno en el Palais de Tokyo de París, el edificio de madera, que se puede montar y desmontar en pocos días sin la ayuda de profesionales, ha sido reconstruido en la Fundación Suñol de Barcelona, en el marco de las actividades que se organizan en el Nivell Zero, la sección dedicada a los proyectos de investigación y las producciones más experimentales.

“El proyecto Pabellón catalán, Arquitecto anónimo reivindica una tendencia de la época centrada en la cooperación entre profesionales de diferentes disciplinas: arquitectos, abogados, administradores, gestores y artesanos, que trabajaban conjuntamente en varios proyectos, apostando por las prácticas comunitarias y rompiendo con el sistema jerárquico de la dictadura”, explica el crítico de arte y comisario independiente Frederic Montornés, que se encarga de dinamizar el pabellón hasta el 6 de septiembre, cuando se desmontará.

Una pequeña casa

de 50 metros cuadrados, ejemplo de

construcción

En línea con el espíritu anárquico de la construcción y las actividades programadas se han ido sumando iniciativas imprevistas, como la intervención hace unos días de Evru (el artista antes conocido como Zush), que dejó la huella de su paso por la casa en la superficie de una de sus paredes. “El hecho de que el contenedor fuera tan inusual y alejado del cubo blanco u otros modelos de exposición más ortodoxos, ha hecho que todos siguieran con interés no sólo el resultado de las acciones sino también el proceso previo”, indica Montornés, cuyas actividades han demostrado diferentes formas de activar el espacio, empezando por el análisis de cómo el arte dialoga con la arquitectura, a través de una exposición de pintura de Rasmus Nilausen. También hubo ocasión de debatir sobre el concepto de copia y anonimato, los graffiti y el mobiliario realizado con material de construcción, una solución bastante en desuso en la actualidad, pero en plena vigencia durante los años 60.

El sillón de Antoni Tápies visita el Pabellón catalán. fundación suñol ampliar foto
El sillón de Antoni Tápies visita el Pabellón catalán. fundación suñol

El pabellón se mantendrá abierto durante todo el mes de agosto y aunque por el momento no hay ninguna actividad programada, nada impide que se produzca alguna acción imprevista. A lo largo de su trayectoria Martí Anson se ha distinguido por llevar a cabo proyectos atípicos de rasgos utópicos, como cuando construyó un barco en el claustro del centro de arte Santa Mónica de Barcelona. También intentó transportar una fábrica de Mataró, su ciudad natal, a Lyon y se propuso contribuir a preservar el patrimonio local de los Estados Unidos construyendo una réplica de una fábrica de harina en Nuevo México, en el ámbito de la célebre Bienal Site Santa Fe de 2008.

 

El autor proyectó un

barco en el claustro

del centro de arte

Santa Mónica

Montaje del Pabellón catalán.Arquitecto anónimo de Martí Anson en la Fundación Suñol. / fundación suñol