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Torroella apuesta por la música antigua con instrumentos de época

El pianista Alexei Volodin y Jordi Savall, estrellas en un festival con 27 sesiones

Con un concierto dedicado a Jaume Busqué i Barceló, historiador y crítico musical muy vinculado al festival, fallecido recientemente, ha arrancado este año la 34 edición del Festival de Torroella de Montgrí.

La sesión, la noche del viernes, de la Academia 1750, la orquesta de instrumentos históricos del festival dirigida por el oboista y director Alfredo Bernardini y que contó con la participación de la soprano Laia Frigolé, se puso bajo el signo de la conmemoración del tricentenario de la Guerra de Sucesión y se articuló con obras que se relacionaban con la efímera corte (1705 - 1712) que el archiduque Carlos de Austria, pretendiente a la corona española, mantuvo en Barcelona y que propició la entrada en la capital catalana, de la mano de artistas italianos y austriacos, del nuevo espectáculo de moda que triunfaba en todas las cortes europeas: la ópera.

La Academia 1750, trabajadora, acusó la noche del viernes la falta de rodaje

Laia Frigolé, con una voz no extensa pero ágil y bien manejada interpretó las arias Vanne, vivi, godi, regna y Così la navicella de la ópera, de significativo título, Scipione nelle Spagne, encargo propagandístico de la corte al célebre compositor Antonio Caldara (1670-1736) en donde se glosa el papel civilizador del nuevo líder que llega a Hispania.

Frigolé también puso voz a Tale incauto è l'usignolo, aria de Andrea Stefano Fioré (1686-1732) para la ópera Zenobia in Palmira, compuesta al alimón por Fioré, Fortunato Chelleri y Francesco Gasparini a razón de un acto cada uno.

La obertura de Dafni, una favola boschereccia de Emanuele d’Astorga (1680 - 1736), otro encargo de la corte, completaba el nexo del programa con el tricentenario. La primera parte se cerró con los conciertos para oboe Op.4 núm. 4 de Francisco José de Castro y Op.9 núm. 2 de Albinoni, que permitieron a Alfredo Bernardini lucirse como solista.

La segunda parte estuvo ocupada por la cantata O holder Tag, erwuenschte Zeit BWV 210, de Bach, pieza para soprano solista en frecuente diálogo con el oboe (Bernardini) y la flauta (Joan Bosch). La Academia 1750, bien predispuesta y trabajadora, acusó la falta de rodaje como colectivo estable.

Con este concierto el Festival abrió un apretado calendario que concentrará, hasta el 23 de agosto, 27 sesiones musicales que tendrá el piano y la música antigua con instrumentos de época como ejes vertebradores. La nómina de pianistas, con Paul Lewis (1 de agosto), Luis Fernando Pérez (10 de agosto), Katia y Marielle Labèque (12 de agosto), Alexei Volodin (14 de agosto), Ingolf Wunder (17 de agosto) y Joaquín Achucarro, que celebrará sus bodas de plata con el festival (19 de agosto), es de impresión, pero no le va a la zaga la de los conjuntos de instrumentos de época: Europa Galante (5 de agosto), Bancheto Musicale (8 de agosto), Akademie für alte Musik Berlin (9 de agosto), Academia 1750 y Marta Almajano (15 de agosto) y Jordi Savall y Le concert des Nations (22 de agosto).