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Dos heridos en las protestas de los taxistas de Barcelona contra Uber

Los sindicatos del taxi piden a la Generalitat sanciones contra la aplicación para compartir coches

Un taxi destrozado durante la protesta de ayer del sector en la Diagonal de Barcelona.
Un taxi destrozado durante la protesta de ayer del sector en la Diagonal de Barcelona.

Suele pasar en todas las ciudades donde desembarca Uber, la aplicación de teléfono móvil que permite pedir un vehículo con conductor privado pagando bastante menos que un taxi. El servicio también se puede compartir. Poco después de establecerse en una ciudad, los taxistas salen a la calle para reivindicar sus puestos de trabajo. Y Barcelona —donde Uber opera desde mediados de abril— no fue una excepción. Un millar de taxistas de la capital catalana se manifestaron este miércoles contra esta aplicación en dos protestas distintas convocadas por los sindicatos.

Una de las dos movilizaciones —la convocada por el sindicato Elite— transcurrió entre la estación de Sants y la sede de Uber, en la avenida Diagonal. Terminó con altercados después de que los manifestantes se enfrentaran a los taxistas que continuaron trabajando. Uno de ellos tuvo que ser hospitalizado con heridas leves mientras que otro tuvo que ser atendido por el Sistema de Emergencias Médicas. Los Mossos d'Esquadra detuvieron a un taxista que está imputado por daños. La otra manifestación terminó en la plaza Sant Jaume, donde los sindicatos leyeron un manifiesto reclamando “sanciones contundentes” para combatir Uber.

A diferencia de Madrid, donde se convocó una jornada de huelga, en Barcelona solo un sindicato había llamado al paro. Pero durante el día, sobre todo por la mañana, fue muy difícil encontrar un taxi. “Muchos no hemos trabajado por miedo”, explicó un taxista.

La mayoría de sindicatos habían convocado otra manifestación, que transcurrió por el centro de la ciudad. La marcha, encabezada por una pancarta donde se podía leer "¡No al intrusismo, fuera las APPs ilegales! Unidos por nuestro futuro", empezó en plaza Catalunya y terminó en plaza Sant Jaume. Se podían oír gritos como “El taxi en Barcelona, negro y amarillo”.

“Es que se trata de un taxi en paralelo. No tiene nada que ver con compartir los gastos de un trayecto. Aquí hay una empresa privada que cobra un 20% de cada operación y tarifas que están fijadas”, argumentó el vicepresidente de la Asociación Taxi Companys (ATC), Jordi Vilalta.

Los manifestantes celebraron que la Generalitat haya sido una de las primeras administraciones en abrir un expediente a Uber y en pedirles que cesen las actividades, pero reclamaron “que empiece a actuar” y que se tramiten las primeras sanciones.

José Barranco, taxista desde hace 35 años y miembro del Sindicato del Taxi de Cataluña (STAC), advirtió que “el riesgo” que conlleva esta plataforma es muy alto, ya que “ni pagan impuestos ni hay garantías de que tengan un seguro”. Otro taxista advirtió que tampoco se puede garantizar que el conductor tenga el carné que exige la ley para poder transportar personas. El colectivo ve en esta plataforma una gran amenaza que a largo plazo puede ser muy peligrosa con el sector.

Los taxistas ya hace tiempo que piden una solución a otro gran problema que es el del exceso de licencias. En toda el área metropolitana de Barcelona hay 10.700 licencias de taxis para unos 3 millones de habitantes. Según la Unión Europea, la cifra tendría que ser de 2,5 taxis por cada 1.000 habitantes. Esto significa que en Barcelona sobran más de 2.500 licencias de taxi que la Administración tendría que retirar e indemnizar.

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