La izquierda pincha el bipartidismo

El PP pisa un suelo electoral desconocido en Galicia La irrupción de Podemos abre un boquete al PSdeG, se acerca a AGE y desplaza al BNG

Votantes en un colegio electoral de Lugo
Votantes en un colegio electoral de Lugoxosé marra

Cinco años de depresión económica y social han dejado en Galicia unas urnas irreconocibles. PP y PSOE, los dos partidos que se han repartido el poder en democracia, recibieron ayer un duro castigo de los electores gallegos con una caída de 15 y 14 puntos respectivamente en comparación con los comicios europeos de 2009, celebrados con Alberto Núñez Feijóo recién investido presidente de la Xunta. Con una participación muy similar a la de entonces, los resultados demuestran una movilización de la izquierda que, además, vuelve con sorpresa. Si en las autonómicas de 2012 AGE concentró el apoyo de los desencantados y, rebasando al BNG, se convirtió en tercera fuerza en el Parlamento, ayer fue el partido Podemos, del politólogo aupado a la fama por las tertulias televisivas Pablo Iglesias, el que superó a los nacionalistas y quedó en cuarto lugar. AGE y Bloque, pese a la dura competencia izquierdista de esta nueva formación, logran un escaño en la Eurocámara, aunque en el caso de los segundos será compartido con Bildu.

Los datos de participación que se conocieron a media tarde no trajeron buenos augurios para el PP. Quizás por el perfil bajo de esta campaña, los territorios donde habitualmente los populares gallegos recogen sus apoyos se despertaron ayer perezosos. Ourense se plantó a la cabeza de la abstención en la comunidad y a las seis de la tarde la caída de la participación era de seis puntos. Fue a las 23 horas cuando se conocieron de golpe los resultados casi cerrados. Con 354.031 sufragios, el PP pierde 220.000 apoyos y apenas recibe un 35% de los votos emitidos, un suelo que los conservadores no recuerdan haber pisado en Galicia en muchos años. El partido de Feijóo, que aun así baja algo menos que sus compañeros del resto de España, queda por debajo del 30% en todas las ciudades excepto en Lugo y en Ourense. En Santiago, donde controla un gobierno entrampado en casos de corrupción, la formación se deja 20 puntos. En A Coruña, donde también le ronda la Operación Pokémon, 18.

El PSdeG sigue lastimosamente tras el PP con un 21% de las papeletas a su nombre frente al 35% de las europeas de 2009. Los socialistas de José Ramón Gómez Besteiro, a los que estos comicios les arrebatan 190.000 votos, también sufren un duro golpe en ciudades donde gobiernan con alcaldes imputados. Es el caso de Lugo, donde cae 14 puntos, u Ourense, con un descenso de 16. Además de castigar al bipartidismo, las votaciones de estas europeas han fragmentado la representación política del descontento. AGE logra 105.000 apoyos y un 10,50% de los votos emitidos —la mitad de papeletas y algo más de tres puntos menos que en las autonómicas de 2012 que supusieron su estreno— y consigue sentar a su candidata Lidia Senra en la Eurocámara gracias a que Izquierda Plural, la lista con la que concurrió, obtuvo seis escaños (ella iba de número cinco). Pero al ascenso meteórico de AGE le ha salido un duro rival. Podemos se hizo con un 8,33% de los sufragios (83.049 papeletas) y buena parte de los votos perdidos por la coalición de Anova y EU en este año y medio de vida. La irrupción del movimiento de Pablo Iglesias en Galicia es tal que en A Coruña se convierte en tercera fuerza tras PP y PSdeG y en Vigo acaricia el sorpasso a AGE con un millar de apoyos menos.

En estos cinco años, el BNG pasa de tercera a quinta fuerza, sobrepasada ahora también por Podemos, y pierde un punto de porcentaje de voto, aunque su candidata Ana Miranda sí volverá a sentarse en el Parlamento Europeo gracias a su coalición con Bildu. A los nacionalistas de Xavier Vence les sigue UPyD (3,47%), que sube dos puntos, y Ciudadanos (1,60%), Pacma (1,07%) y Compromiso por Galicia (0,95%), esta última la escisión del BNG a la que peor le ha ido la vida independiente.

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