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El alcalde de Rivas dimite forzado por la ‘eterna’ fractura interna de IU

José Masa, alcalde desde 2003, presenta su renuncia tras el enésimo desencuentro con Pedro del Cura, coordinador local del partido y su probable sustituto

José Masa, alcalde electo de Rivas Vaciamadrid. Ampliar foto
José Masa, alcalde electo de Rivas Vaciamadrid.

Rivas Vaciamadrid es la principal ciudad que Izquierda Unida gestiona en toda España. Su alcalde desde 2003, José Masa, un profesor de instituto de Ciencias Naturales jubilado (no cobra como regidor: vive de su pensión y las dietas de asistencia a los plenos), es uno de los grandes artífices del milagro laico de Rivas, famosa y admirada por sus servicios públicos. Sin embargo, harto de la bronca interna que cortocircuita al equipo de gobierno y desangra a la agrupación local desde noviembre, hoy presentará su dimisión. Lo hará un año antes de las próximas elecciones autonómicas y municipales, a las que no pensaba presentarse. Pedro del Cura, el coordinador local de IU enfrentado frontalmente a Masa los últimos cinco meses —y eso que era su favorito para relevarle—, será su probable sustituto dentro de dos semanas. Fausto Fernández, íntimo de Masa y primer teniente de alcalde, se encargará de la transición del poder entre los padres fundadores de Rivas —Fernández también fue su regidor entre 1995 y 2003— y la corriente inspirada por la siguiente generación de IU.

Al igual que Roma no se hizo en un día, IU ha dedicado los últimos 25 años a convertir Rivas en el paraíso terrenal de un modelo de gestión caracterizado por sus políticas sociales y que, en contra de los estereotipos, no está reñido con el bolsillo de sus habitantes. Si el partido de Cayo Lara gobierna desde 1991 el municipio, el séptimo de España con mayores ingresos mensuales medios por familia con una media de 2.765,5 euros (Boadilla del Monte lidera el ranking, con 2.913,9 euros), es por la fama de sus guarderías, polideportivos y zonas verdes. Todo ello, sazonado con chalets unifamiliares y coches de alta gama circulando por unas calles limpias y de asfalto inmaculado mientras la población se multiplicaba de forma ordenada de 3.000 a 81.000 habitantes, con una edad media de 34 años, la más joven de la región.

El conflicto interno ha emborronado los últimos meses una gestión que despertaba admiración entre altos cargos del PSOE e incluso del Partido Popular. En esta ocasión, repitiendo una historia vieja como el mundo, los cachorros se han rebelado a sus mayores. El detonante fue un informe de la Cámara de Cuentas de los ejercicios de 2010 y 2011 que reflejaba un desajuste contable de 20,9 millones de euros en la Empresa Municipal de la Vivienda (EMV), así como la “depreciación” en la valoración de una parcela de 11 millones y otra serie de irregularidades. Tras cinco meses de vértigo, la comisión de investigación que se creó concluyó que la gestión de la EMV fue correcta. La comisión, presidida por un concejal del PP y en la que la oposición contaba con mayoría (IU cuenta con 13 ediles en el Consistorio; el PP con siete; el PSOE con cuatro; y un partido independiente, con uno), fue refrendada de manera unánime por sus ocho miembros: dos del PP, dos del PSOE, dos de IU, Masa y un representante del Ejecutivo municipal propuesto por la Junta de Gobierno local.

En contra de lo esperado, ni así llegó la calma a IU. La resolución de la comisión, tomada en marzo, no acabó con las diferencias entre los partidarios de la gestión de Masa y la militancia, de parte de Del Cura. Tampoco ayudó el comportamiento del coordinador municipal, que lideró las críticas a la gestión de la EMV por más que en el tiempo auditado por la Cámara de Cuentas, Del Cura formó parte de su consejo de administración. También le pareció normal que entre él, su familia y su expareja tuvieran seis pisos de protección oficial en la localidad. La polémica se acrecentó cuando trascendió que el suyo y el que figura a nombre de su madre, ambos en el mismo edificio, habrían terminado unidos (la normativa prohíbe que una misma persona posea dos viviendas de protección oficial).

Antes del desenlace de hoy, el desencuentro entre Masa y Del Cura alcanzó su apogeo entre diciembre y enero. Primero, Del Cura fue destituido como concejal del área de políticas sociales (sigue de edil), rompiendo una trayectoria de 11 años en el gobierno local, siete como portavoz. Unas días después, el sector crítico de las bases de Rivas —la principal agrupación nacional de IU, con más de 300 militantes— reprobó la labor de Masa en una votación animada por Del Cura a la que acudieron 168 de los censados. Salvo dos, todos reclamaron la dimisión del alcalde.

La votación no contó con la autorización de la dirección regional de IU, de parte de Masa. Cinco integrantes del Consejo Político de IU Rivas, “en representación de más de medio centenar de militantes”, tomó la decisión de no participar en el referéndum, tachado de “pucherazo”. “No pienso dimitir, estamos asistiendo a la lucha por sucederme”, expresaba Masa por entonces.

Ese momento se producirá hoy, y no se entiende sin la votación de un crédito de 1,1 millones el pasado viernes. Masa, con el apoyo de cuatro de los concejales de IU, lo sacó adelante gracias al respaldo de PP y PSOE. Fue la guinda que colmó un desencuentro con el que Del Cura, sin pretenderlo, ha provocado un escenario de consecuencias desconocidas para IU, que ha convertido Rivas en su principal bastión más por su gestión que por su bandera ideológica: IU dobló al PP en las elecciones municipales de 2011... Y fue la tercera fuerza política en las autonómicas, celebradas el mismo día, por detrás de PP y PSOE. El partido quedó de nuevo el tercero del podio en las últimas generales, doblado por el PP.

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