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En puertas de la primavera tecnológica

Crecen y se multiplican las iniciativas y colaboraciones relacionadas con las TIC

Es necesaria mayor visión de las autoridades educativas, dicen los expertos

El profesor Toni Solano con sus alumnos en el instituto Bovalar.
El profesor Toni Solano con sus alumnos en el instituto Bovalar.

La escuela no es ajena al mundo en que vivimos y si estamos inmersos en la sociedad 2.0 -o incluso la hemos superado-, se da por hecho que la educación de hoy, que forma a la ciudadanía del mañana, tendría que promover aulas basadas en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC).

 Los especialistas consultados advierten de la dificultad de cuantificar una realidad muy particular que depende ya no solo de cada centro, sino de cómo cada docente afronta la enseñanza. Porque cambiar el escenario no supone únicamente dotar los centros de ordenadores, pizarras digitales o proyectores (que también), sino propiciar un cambio profundo en las metodologías docentes.

Esta filosofía innovadora existe. Puede que en las aulas se esté gestando una suerte de “primavera tecnológica”, con nuevas herramientas pedagógicas que se comparten y polinizan. Desde luego, en el mundo educativo florecen ideas y entusiasmo, y muy desde la base.

“Un cambio se está produciendo, pero muy poco a poco”, afirma Toni Solano, profesor y jefe del departamento de Lengua y Literatura del Instituto de Educación Secundaria (IES) Bovalar de Castellón, donde calcula que el 10% del profesorado realiza prácticas innovadoras con las TIC. Desde 2007 Solano ha desarrollado múltiples proyectos: blogs elaborados por alumnos, video-dramatizaciones sobre clásicos como El Lazarillo de Tormes o La Celestina, videopoemas… Hay más de 250 videos disponibles en YouTube con el trabajo de su alumnado.

Por una visión a largo plazo

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“En educación hay experiencias de colaboración de tantísima calidad como lo que se está haciendo en Finlandia o en Norteamérica; pero estamos yendo muy despacio porque falta visión desde las autoridades educativas”. Lo dice Jordi Adell, profesor de la Universitat Jaume I y uno de los especialistas más acreditados en la materia echa en falta recursos y propuestas innovadoras. Tiene objeciones al proyecto Escuela 2.0 puesto en marcha por Zapatero porque garantizaba la compra de tecnología pero, a su juicio, carecía de una propuesta innovadora.

Su colega Ángel San Martín coincide en el diagnóstico desde la Universitat de València: “Hay una divergencia entre el tempo político y el tecnológico, y muchas veces los avances se producen a costa del excesivo voluntarismo por parte del docente”. Algo que ha comprobado desde el proyecto TICSE 2.0, en el que participa con más de medio centenar de investigadores de distintas universidades para evaluar el programa Escuela 2.0 en curso.

Según el Ministerio de Educación, el número medio de alumnos por ordenador destinado a tareas de enseñanza y aprendizaje en centros públicos en Primaria para el curso pasado es de media 2,8. Con 4,9, la Comunidad Valenciana está a la cola, por detrás solo Navarra, Murcia y Madrid.

La Consejería de Educación ha puesto en marcha un proyecto piloto en el que participan 1.000 alumnos de 5º de Primaria de 25 centros, que han sustituido libros de textos por tabletas. Se han distribuido 50 pantallas a los centros y son los propios alumnos quienes adquieren las tabletas aunque se estima que ahorran en torno a 100 euros al costar menos que los libros.

En cuanto a los cursos de formación docente, en el último año se han realizado 659 acciones, con un total de 13.513 docentes participantes en un 36% de cursos más que el año anterior. El banco de recursos didácticos digital está en el portal Mestre@Casa. Se destinan 250.000 euros en la convocatoria de ayudas a proyectos de innovación. Este año participan 250 centros.

“La comunicación ha dejado de ser unidireccional y se comparte todo en el aula. Las TIC en sí mismas no garantizan nada. No nos hacen mejores. Lo importante es dar un salto metodológico y que estemos dispuestos a enseñar y a aprender de otra manera”. Para impartir clases, pidió al centro una cámara de video y un trípode y con eso ha abordado experiencias como Callejeros Literarios, un proyecto de colaboración promovido junto con dos blogs de lengua vascos y uno de Girona para que los chavales cámara en ristre investiguen la vida de los escritores que dan nombre a las calles. En tres ediciones han participado 500 centros educativos, algunos latinoamericanos.

Solano confiesa que la mayoría de veces al embarcarse en proyectos así desconoce el resultado, pero los alumnos valoran a ese profesor que sale del sendero trillado de la enseñanza tradicional para aprender conjuntamente y desmonta los mitos asociados a las TIC: “Si como profesores sabemos usar un smartphone, también podemos aplicar la tecnología en el aula. La excusa para no hacerlo es su supuesta complejidad o que es una moda pasajera", concluye.

Vicent Campos preside Novadors, una asociación que engloba desde hace más de una década a docentes de todas las etapas educativas preocupados por las TIC. Anualmente organizan unas jornadas para compartir experiencias. “Personalmente creo que el profesorado sí que busca información gracias a las TIC, pero la tecnología como parte integral del currículum no ha evolucionado mucho”.

Su centro, el Colegio Rural Agrupado de Educación Primaria Benavites Quart (Valencia), cuenta con 15 profesores y 200 alumnos. Es uno de los 25 que participan en el proyecto piloto de la Consejería de Educación por el que alumnos de 5º de Primaria han sustituido libros de texto por tabletas.

Según explica el director de ese centro rural, Adrià Benet, la idea de las tabletas empezó a gestarse el curso pasado cuando los profesores Vicent Campos y Cristina Gordillo aprovecharon el verano para generar contenidos electrónicos que permitieran a una treintena de niños de 5º y 6º de Primaria prescindir de libros. El centro tiene un sistema de banco de libros, de manera que todas las familias aportan la mima cantidad. Este año parte de esa inversión se ha dedicado a las tabletas. El contenido electrónico de éstas es renovado por los profesores, por lo que a medida que se sumen dispositivos, los fondos podrán revertir en otras tecnologías. La consejería ha aportado dos tabletas para los dos grupos de innovación.

Desde la dirección del centro se alienta a que los profesores den el salto 2.0 prometiendo que tendrán un ordenador por cada dos alumnos y, aunque no recuerdan cuándo llegó el último ordenador por la vía oficial, suelen apañarse con los que las familias retiran. Los equipos están en la clase porque consideran que su consulta en el momento es más útil que disponer de un aula informática ad hoc. Actualmente casi la mitad de las aulas cuenta con pizarra digital, proyector y ordenadores.

En Valencia, Filo Tortosa dirige el Colegio Martí Sorolla un centro concertado que pertenece a la cooperativa valenciana Grupo Sorolla, titular de los colegios bilingües Julio Verne en Torrent, La Devesa de Carlet y La Devesa de Elche. Recientemente, ha sido distinguido por Microsoft como una de las 80 escuelas Mentor del mundo, de entre las 250 candidatas. Es la única española.

Hasta llegar a este punto, Tortosa explica que desarrollaron un plan estratégico, porque Microsoft no solo evalúa la utilización de su software sino el peso de la innovación pedagógica. “Inicialmente hicimos un diagnóstico de la situación, qué recursos tenemos y qué objetivos queremos conseguir, porque comprar pizarras digitales por comprar no tiene sentido”, explica. Asimismo, “evaluamos a todo el profesorado y establecimos niveles”. En todos los centros del grupo hay un coordinador TIC que diseña un plan de formación a cada docente y que actúa como cicerone la primera vez que algo se prueba en el aula. Todos los centros tienen en la nube una plataforma educativa para el alumnado, una comunicativa con las familias y cuentan con un amplio despliegue de redes sociales. La proporción de alumno por dispositivo (tableta/ordenador) en sesión de trabajo es dos por cada uno. En el Julio Verne, la proporción es de uno por uno y tienen la mención World Wide Tour de Microsoft, 35 centros en el mundo.

La inversión realizada este curso en el Martí Sorolla ha sido de 30 tabletas, 15 portátiles y dos pizarras digitales. El uso de las tabletas está presente desde un año hasta Bachillerato y los proyectos de colaboración son diversos: uso de Twitter para intercambiar impresiones de lecturas, videos en YouTube, etc.

Más al sur, en el IES Gregori Maians de Oliva, Merxe Fuster, es una de las quince docentes que ha propiciado que este año haya un primero de ESO-TIC en su centro de 600 alumnos. Eso significa que 34 estudiantes han sustituido la compra de libros por portátiles propios que utilizarán durante los cuatro cursos de esta etapa educativa. La respuesta ha sido buena: una decena de estudiantes se ha quedado en lista de espera. En cuanto a los resultados académicos son similares, pero como profesores están satisfechos porque “queremos que nuestros alumnos estén en primera línea y la competencia tecnológica es fundamental”. Respecto hacia dónde vamos, Fuster responde que es complicado. Y pone como ejemplo su realidad. Tienen una conexión a Internet tan lenta que no podrían crear grupos TIC ni siquiera para un centenar de estudiantes. En la Comunidad Valenciana, el 34,8% de los centros navega a más de 2 Mb mientras que en España lo hace el 60%.

De los profesores implicados en este proyecto de Oliva ninguno es recién graduado. “Pienso que tenemos muchas herramientas que no utilizamos. Hay mucho camino hecho, especialmente en Cataluña, en Canarias, en Extremadura, en Andalucía… No se trata tanto de generar contenidos, sino de compilar ese material. Los chavales nos esperan y las cosas hay que empezar a cambiarlas desde la base”, concluye.

A poco que se rasque, las experiencias relacionadas con las TIC se multiplican en la red escolar valenciana. Ya sea con lenguas clásicas, con Matemáticas, con Biología, en clase de música (IES Arabista Ribera de Carcaixent) o en blogs personales de apasionados de la pedagogía como Juan Pedro Serrano (iessecundaria), que producen la sensación que la primavera tecnológica está llegando.