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El juez concluye que los Mossos mutilaron a Quintana de un pelotazo

González Maíllo asegura que la policía catalana actuó de manera "desproporcionada"

Ester Quintana, 42 años, perdió un ojo el 14- N tras una manifestación en Barcelona. Ampliar foto
Ester Quintana, 42 años, perdió un ojo el 14- N tras una manifestación en Barcelona.

A Ester Quintana, la mujer que perdió un ojo tras la huelga general del 14-N en Barcelona, en 2012, no la hirieron los vándalos, como sugirió en su día el entonces consejero de Interior, Felip Puig. A Quintana la mutiló una pelota de goma lanzada por los Mossos d'Esquadra, tal y como ella ha sostenido desde el principio. Así lo concluye el juez instructor de la causa, Francisco González Maíllo, en un auto difundido ayer. “La conclusión indiciaria no es otra que las lesiones de Ester Quintana le fueron ocasionadas por una pelota de goma lanzada por el agente imputado por orden del subinspector” [también imputado], afirma el auto. El juez se basa en el informe forense, en diversos vídeos y en las declaraciones de diversos testigos.

A pesar de eso, González Maíllo desestima la petición de la acusación particular, que ejerce Quintana, de que se tramite el caso por lesiones dolosas. El auto argumenta que los agentes actuaron de forma “imprudente y desproporcionada”, pero sin la intención de herirla.

“Los Mossos d’Esquadra siempre han negado haber disparado pelotas de goma ese día. Es una tesis que se ha mantenido desde el primer momento por el Departamento de Interior y por los mandos de los Mossos d'Esquadra”, recuerda el juez. El director de la policía, Manel Prat, aseguró tras la lesión de Quintana que si se demostraba que había sido por una pelota, dimitiría. Ayer varios partidos políticos pidieron que cumpliese con su palabra y dejara el cargo.

“Dimisión inmediata” solicitaron tanto el diputado de ICV-EUiA Jaume Bosch, como el socialista Ferran Pedret. Para Bosch, “son los jueces quienes establecen los hechos y el juez ha desmentido las múltiples versiones contradictorias de Prat”, quien además solicitó la comparecencia en el Parlament del actual consejero de Interior, Ramon Espadaler. “El papel de Manel Prat en esta crisis y en el conjunto de su gestión está haciendo mucho daño a la credibilidad de los Mossos d’Esquadra y a la confianza de los ciudadanos”, insistió Pedret. También la CUP sostuvo que hay “suficientes indicios” para que dimita. Interior alegó, a través de un comunicado, que el resumen de los hechos expuesto por el juez se “basa en consideraciones indiciarias que en ningún caso se pueden considerar hechos probados” y “valoró positivamente” que el juez no acepte la petición de la acusación, puesto que sostiene que la actuación en ningún caso fue dolosa.

Tras un año y medio de instrucción, el juez considera que el día en que Quintana resultó herida los agentes actuaron de manera “desproporcionada” en una zona que “no era de especial conflictividad”, sin que consten “lanzamientos de objetos capaces de generar” las lesiones que sufrió la mujer. Que la furgoneta Dragó 40 fue la que actuó, y que el subinspector de la misma dio la orden de “disparar salvas”. Que un agente bajó con el arma que “ya estaba cargada” —aunque no se admite ese extremo— y disparó. En total, la actuación no duró más de 25 segundos En la causa están imputados tanto el subinspector como el escopetero.

Sobre Quintana, señala además el juez que no participaba en actos violentos, sino que ejercía “su legítimo derecho constitucional de manifestación”. A raíz de su caso, Interior prohibió el uso de las pelotas de goma, que desde el 30 de abril han sido retiradas. En su lugar, los antidisturbios cuentan con las escopetas de precisión, que utilizan unos cartuchos de espuma viscoelástica.

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