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Ada Colau deja de ser portavoz de la PAH

La activista dice que "necesita poder opinar sin ser las 24 horas la cara" de la plataforma

Asegura en una carta que no fichará por ningún partido pero no descarta participar en política

Ada Colau. Ampliar foto
Ada Colau.

La activista y portavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), Ada Colau, ha comunicado por carta a la organización su intención de abandonar el papel de portavoz "para tomar distancia". "Tanto por mí como por el propio movimiento", dice. Colau es el alma máter y la cara de la PAH desde su creación hace cinco años, aunque oficialmente, las decenas de plataformas existentes en otras tantas ciudades no tienen la figura de portavoz. El movimiento nació en Barcelona y Colau leyó ayer por la tarde personalmente la carta en la asamblea semanal del local de la capital catalana. "En clave democrática del movimiento, lo lógico es que se produzca rotación en los roles, incluido el de portavocía", afirma. A partir de ahora, pues, no habrá un único portavoz, sino que en función del tema del que se trate o del lugar en que suceda, la voz de la PAH variará.

Colau explica en un largo texto de tres páginas que deja la portavocía por la sobreexposición de su figura como cara del movimiento, por salud democrática de una organización que no tiene líderes y que lo hace en un momento en el que la PAH es una organización consolidada. La activista también aclara que dejar la portavocía no supone dejar el activismo y que no fichará por ningún partido político. Tanto la CUP como ICV lo han intentado. "Necesito sentir que puedo hacer otras cosas y opinar sin ser 24 horas la cara de la PAH", dice y se refiere a las veces que se ha "mordido la lengua" y ha evitado dar su opinión para que ésta no fuera atribuida a la plataforma. La activista ha rechazado preguntas o aclaraciones más allá del texto.

Con todo, aun descartando el "fichaje individual" por ningún partido, advierte de que "como ciudadana" estará "encantada de apoyar y participar en procesos amplios que planteen un cambio real en las formas de hacer política". "Ojalá seamos capaces de crear nuevos dispositivos que nos permitan reapropiarnos de las instituciones para hacer que de verdad sirvan para el bien común, porque nos va la vida y la de nuestras hijas e hijos en ello", afirma. La activista habla de la necesidad de "impulsar otros espacios de confluencia donde unir fuerzas para cambiar las reglas del juego", pero mantiene que si estas expresiones concurren a unas elecciones "habrá que recordar que la PAH no puede vincularse a ninguna candidatura".

En la carta, que esta mañana ha avanzado eldiario.es, la activista, nacida en Barcelona en 1974, se muestra "orgullosa y agradecida por la experiencia de transformación social e incidencia política más potente en la que haya participado jamás". Colau habla de una dedicación de "cinco años en los que 24 horas al día, los siete días de la semana" ha estado volcada junto a su pareja, el economista Adrià Alemany, con el único paréntesis del nacimiento de su hijo hace tres años.

Pero Colau también relata como en el último año y sobre todo a raíz de su comparecencia en el Congreso durante la tramitación de la ILP por la dación en pago y con la campaña de escraches se convirtió en un personaje mediático. “Gestionar eso no ha sido fácil”, dice, aunque se muestra satisfecha de la gestión que el colectivo ha realizado ante una situación que, asegura "ni buscábamos, ni estábamos preparadas, a pesar de que en líneas generales supimos estar a la altura y pensar siempre en el bien común”. Colau explica que a nivel personal "hubo momentos duros" al "recibir amenazas de todo tipo". La hasta ahora portavoz llegó a ser denunciada por Manos Limpias por coacción a los diputados. Pero también asegura que convertirse en la cara del movimiento "ha sido también un enorme privilegio" y que ha recibido muchas muestras de apoyo "cada día, en la calle".

A nivel interno, relata, "no todo han sido alegrías" y explica como la popularidad del movimiento lo ha hecho atractivo "para determinados partidos, que a veces han causado distorsiones en el movimiento, con burdos intentos de cooptación o simplemente trasladando sus propias impotencias (como las luchas internas entre distintas corrientes) a asambleas que luchan cada día por encontrarr nuevas formas de hacer política que respondan a las necesidades de la gente". La organización también se ha enfrentado "al monstruo del individualismo y el consumismo [...] que a veces han generado desconfianzas entre compañeros, desviaciones asistencialistas o luchas personalistas en no pocas asambleas".