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Huir de la habitación en 60 minutos

Una empresa ofrece un juego de lógica en vivo con pruebas, pistas y acertijos

Un participante en las instalaciones de Parapark en Madrid. Ampliar foto
Un participante en las instalaciones de Parapark en Madrid.

Ángel y Victoria están atrapados. Los dos amigos tienen una hora para escapar de una habitación donde, en época de la Guerra Fría, un grupo de científicos soviéticos realizó los primeros trasplantes de órganos con animales. Para ello deben valerse de su ingenio y descifrar el complejo código que abre la puerta de la estancia. Pero ¿cómo? Los armarios y los cajones están cerrados; el ordenador y la televisión no funcionan. El cronómetro ha empezado a contar y el tiempo se les echa encima.

Este es uno de los escenarios que el visitante puede encontrar en Parapark: un juego de lógica, parecido a una aventura gráfica, donde una pista lleva a la otra y que reproduce la filosofía del flow. Es decir, concentrar tus cinco sentidos en la situación adversa que tienes delante y olvidarte de todo lo demás. El primer Parapark nació en Budapest (Hungría) hace algo más de tres años. Allí hay seis habitaciones, cada una con un nivel de complejidad distinto. Su creador, Attila Gyurkovics, un personaje misterioso del que se sabe muy poco, ideó la parafernalia tras leerse Flow, una psicología de la felicidad, de Mihalyi Csikszentmihalyi. Ahora también cuenta con sedes en Zagreb (Croacia) y Barcelona, además de Madrid. En esta última hay dos cuartos.

El juego nació en Budapest hace tres años y ahora está en Barcelona y Madrid

El juego admite entre dos y cinco participantes que, en el lapso de 60 minutos, deben resolver acertijos, logogrifos y rompecabezas varios hasta dar con la salida. Pasado ese tiempo, el sonido de una chicharra les anuncia su fracaso. “La mayoría nos pide que les demos más tiempo para encontrar la solución”, cuenta divertida Desirée, una de las encargadas. “La clave está en pensar de una manera distinta a como solemos hacerlo; no quedarnos en lo superficial”. Gracias a las cámaras instaladas dentro de la habitación, el coordinador de turno puede ver desde fuera todo lo que pasa y oír todo lo que se dice: desde bromas y ataques de risa entre amigos hasta discusiones de pareja. La mujer opina que la actividad, abierta a cualquier persona que haya cumplido los 14 años, es perfecta para aquellos que tienen problemas de hiperactividad o de socialización.

El doctor José Manuel Moltó, neurólogo y vocal de la Sociedad Española de Neurología, va más allá: “La ventaja de estos juegos es que activan prácticamente todas las partes del cerebro: el lóbulo frontal, para planificar cosas y elaborar estrategias; las zonas parietales, para cuestiones de orientación; la memoria, para retenerlo todo y recordar las pistas que uno ha ido encontrando… Además, nuestra capacidad de operar mentalmente mejora; y eso lo podemos aplicar a otros ámbitos de la vida: buscar soluciones a problemas complejos, tantear distintas posibilidades para llegar a un punto concreto, problemas de orientación, etcétera”.

Un 60% de los participantes logra descifrar el código y salir de la estancia

El profesional advierte que, de primeras, cualquier persona está capacitada para superar el reto de Parapark. De momento, de los más de 400 grupos que han pasado por las instalaciones de Madrid, el 60% ha logrado descifrar el código y salir de la habitación. “Conseguirlo produce una satisfacción enorme; significa haber logrado algo a través de tu ingenio, tu inteligencia y la de tus amigos”, comenta Desirée.

Mientras tanto, Ángel y Victoria siguen en la habitación. Apenas tienen 40 segundos antes de que suene la chicharra. Ambos miran y remiran las pistas que han logrado recabar y que ahora yacen desparramadas por el suelo de la estancia.

—¡Se nos está escapando algo!—, se le oye decir a la joven a través de los monitores.

—¡Pensemos, pensemos!—, responde él.

Una luz azul procedente de una sirena que hay colgada del techo anuncia que el tiempo se acaba. En ese momento lo ven claro y dan con la última pieza del embrollado rompecabezas. Los dos corren hacia la puerta, meten el código y esta se abre. El contador marca cuatro segundos.

Parapark, calle de la Manzana, 15. Precio para cada grupo (de dos a cinco personas): 47 euros.