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ROSA VISIEDO | RECTORA DE LA UNIVERSIDAD CARDENAL HERRERA-CEU

“La Generalitat debe exigir requisitos de calidad a las nuevas universidades”

Visiedo cree que la competencia es buena, pero que hay que ajustar la oferta y demanda

La rectora de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, Rosa Visiedo.
La rectora de la Universidad Cardenal Herrera-CEU, Rosa Visiedo.

Los 40 años de vigencia de los estudios de Farmacia convierten a la Cardenal Herrera-CEU en la decana de las universidades privadas valencianas. Lo recuerda su rectora, Rosa Visiedo (Barcelona, 1961), que se siente orgullosa de tener en su historial también los primeros estudios de Periodismo y Diseño Industrial. Veterana en las tareas de gestión universitaria, esta doctora en Ciencias de la Información es la primera y única rectora de la Comunidad Valenciana y una de las pocas del Estado. “Casi todas en universidades privadas”, puntualiza. Hace tres cursos tomó las riendas de la institución para gestionar una etapa complicada en la que nuevas universidades privadas se han creado o están a punto de abrirse mientras las públicas reducen presupuestos.

Pregunta. Tres años de gestión en crisis. ¿Balance provisional?

Respuesta. Estoy muy satisfecha de los resultados obtenidos en la internacionalización. En poco más de dos años hemos logrado duplicar el número de estudiantes extranjeros que cursan estudios de grado o postgrado, fruto de una estrategia dirigida a captar alumnado de fuera, tanto comunitario como extracomunitario. Tenemos, además, buenas perspectivas de cara al próximo curso, por ejemplo con la nueva veterinaria en inglés, donde estimamos que contaremos con 50 alumnos.

P. ¿Cómo se consigue?

R. No es una opción, es un camino que estábamos obligados a explorar y poner los recursos necesarios. Por ejemplo, ampliando la oferta de títulos. Hemos pasado de que todas nuestras titulaciones fueran en español a ofrecer una línea de grados bilingües bastante interesante y que se verá ampliada el año que viene.

“Creo que hablar de burbuja universitaria es un poco por dar un titular”

P. En las estadísticas de alumnado se ve que predominan los franceses y los de Taiwan. ¿Por qué?

R. Porque hace cinco años entró en contacto con nosotros una agencia que se dedica a captar alumnos extranjeros. Firmamos un convenio de colaboración, en ese momento sin muchas esperanzas, era una novedad. El paso del tiempo nos ha demostrado que son gente seria. Ahí está una primera promoción de odontología bilingüe, con un número importante de alumnos que son de Taiwan, aunque también de otros países.

P. ¿Cómo evoluciona la matrícula?

R. Hay una variación positiva, aunque no espectacular. En el cómputo de alumnos global tenemos un aumento incluso de nuevo ingreso. Hemos logrado una cierta estabilidad.

P. Pero no todas las titulaciones se comportan igual, ¿no?

R. En este momento triunfan las de salud y veterinaria.

P. Según sus propios datos, la matrícula en Ciencias de Salud ha crecido en torno a un 21% y Veterinaria un 15% en dos cursos. ¿Pueden seguir así?

R. En veterinaria esperamos llegar en un par de años a los 1.000 alumnos.

P. ¿Qué piensa de la burbuja universitaria que han denunciado los rectores de las universidades públicas, en especial en cuanto a la oferta privada de Ciencias de Salud?

“La competencia es buena pero debemos ajustar oferta y demanda social”

R. Creo que es un poco por dar un titular. En determinadas especialidades de Ciencias de la Salud siguen haciendo falta profesionales. Se trata de racionalizar la oferta y de buscar que los estudiantes se enfoquen hacia aquellas especialidades donde realmente hacen falta. En cualquier caso, creo que la competencia es buena y redunda en beneficio de todos. Los niveles en que nos encontramos ahora me parecen razonables. Otra cosa es lo que pueda pasar en el futuro y en eso debemos esforzarnos todos, en racionalizar nuestra oferta y ajustarla a las demandas de la sociedad, de las empresas y de las organizaciones.

P. ¿Apoyó usted el estudio de necesidades futuras que se planteó en el último Consejo de Educación Superior, a raíz de la propuesta de la nueva universidad San Antonio de Alicante?

R. Si, por supuesto. Pero vaya por delante que yo no creo en esta dicotomía que se está estableciendo entre el sistema universitario público y el privado. Creo que el sistema universitario valenciano es único, todos prestamos un servicio público desde nuestras posibilidades y según nuestra naturaleza. No podemos impedir la apertura de una nueva universidad solo porque sea privada, siempre que cumpla la ley y los requisitos de calidad que se exige a todas las universidades.

“Triunfan las titulaciones de ciencias de la salud y veterinaria”

P. ¿Y quién garantiza esa calidad?

R. Creo que la Generalitat, y la Consejería de Educación en particular, deben de ser garantes de esa calidad y muy rigurosos a la hora de exigir a las nuevas universidades que se quieran implantar todos esos requisitos. En aquel Consejo de Educación Superior se planteó que se hiciera un verdadero estudio de la documentación que había presentado la nueva universidad y de la que pudieran presentar en un futuro otras que quisieran instalarse en nuestro territorio, y que el Consell estuviera seguro de que era una universidad con todas las garantías de legalidad y que cumpliera los mismos requisitos que nos exigen a todas.

P. ¿Hacia dónde va la expansión de la Cardenal Herrera?

R. Tenemos dos proyectos en marcha, el hospital veterinario y la nueva facultad de Ciencias de la Salud en Valencia.

P. ¿No tienen hospital?

R. Tenemos un pequeño hospital que funciona los 365 días del año.

P. ¿Cuál es la diferencia?

R. El actual es para pequeños animales, el nuevo será para grandes, sobre todo caballos.

P. ¿Todas las facultades de veterinaria tienen hospital?

R. Creo que casi todas; la Católica no. Es una titulación muy cara de implantar.

“Internacionalizarse no es una opción, es un camino que hay que explorar”

P. ¿Qué cuesta el nuevo hospital?

R. En torno a cuatro millones. Aparte del hospital veterinario y los laboratorios que se comparten con las titulaciones de salud, tenemos una granja docente y de investigación en Náquera. Son instalaciones caras de crear y mantener.

P. ¿Cómo ha visto el crecimiento espectacular de la Católica en pocos años hasta acercarse a los 10.000 alumnos?

R. Cada uno tiene su estrategia. La Católica ha apostado por un crecimiento rápido, diversificando, abriendo sedes dispersas y nosotros hemos apostado por campus únicos y un tamaño entre los 6.000 y 8.000 alumnos, que sería nuestro tope, un tamaño con el que nos sentimos cómodos.

P. Hablando de sedes, en Elche hubo polémica y críticas por la cesión de recursos públicos (el edificio de los antiguos juzgados) para una universidad privada.

R. El Ayuntamiento favoreció esa cesión porque tenía mucho interés en que alguna entidad se hiciera cargo del edificio, para que la zona volviera a tener la vitalidad que perdió con el traslado de los juzgados. Contribuyó a que la Generalitat nos cediera el edificio por un plazo determinado. Hay que tener en cuenta que estaba en un estado calamitoso y que hemos invertido en una primera tanda unos seis millones de euros en su rehabilitación y en la dotación de instalaciones necesarias para impartir los grados que allí se ofrecen. Casi todo es nuevo, en realidad del edificio nos hemos quedado con la carcasa.