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Fiel a la tradición

El Ballet Yacobson de San Petersburgo brindó en Liceo un 'Lago de los cisnes' sobrio y riguroso

La magia del ballet clásico depende en gran medida de la interpretación. Un elenco convierte a las obras de repertorio en sublimes o grotescas, afortunadamente el Ballet Yacobson de San Petersburgo brindó, la noche del miércoles y fuera de programación en el Gran Teatro del Liceo, un Lago de los cisnes sobrio y riguroso, si bien no rayó el virtuosismo. Los que quieran empezar el año con un hipnótico espectáculo tienen oportunidad de ver este Lago este lunes a las 18 horas.

Desde el principio de la función el espectador se da cuenta que se encuentra ante una buena compañía de ballet. Escenografía, vestuario e interpretación están cuidados con esmero y pulcritud, el trabajo coral es excelente.

El elenco femenino hace gala de un bello movimiento de brazos y unas seguras puntas, mientras que el elenco masculino exhibe un seguro giro y un elevado salto. El Ballet Yacobson de San Petersburgo fue fundado en 1969 por el coreógrafo y bailarín ruso Leonid Yacocbson, y en la actualidad está dirigido por Andrian Fedeev, quien durante 10 años fue bailarín solista del Ballet del Teatro Mariinski de San Petersburgo. La versión de El Lago de los cisnes que baila esta compañía es fiel a la original de Marius Petipa y Lev Ivanov, que se estrenó el 15 de enero en 1895 en el Teatro Mariinski de San Petersburgo, si bien Fedeev se ha permitido intercalar algún cisne negro entre la manada de blancos, algo que únicamente representan las compañías rusas desde los años cuarenta y que Yuri Grigorovich institucionalizó cuando, siendo director del Ballet del Bolshoi, creó en 1969 su versión de este ballet. Aspecto que refuerza la lucha entre el bien y el mal que simboliza esta obra.

La pareja protagonista la noche del miércoles fue Alla Bocharova y Artem Pykhachov. Ella estuvo sublime como Odette y seductora como Odile. Sus largos brazos se convirtieron en el desgarrado aleteo del cisne blanco mientras que en la variación del cisne negro clavó los 32 fouettés. Brillante y virtuosa fue su interpretación. Por su parte Pykhachov fue un convincente y apuesto Príncipe Sigfrido. Mención especial por su interpretación merece Adrey Gudyma en el papel de Bufón.

La extraordinaria música de Chaikovski es interpretada en directo por la Orquesta Sinfónica del Teatro Estatal de Ópera y Ballet de Rostov bajo la batuta de Nikolai Koliadko.