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La noche de los móviles vivientes

Un soberbio montaje japonés lleno de buena danza, inventiva y la mejor magia teatral redondea la programación de otoño del Canal

Redondea la programación de otoño en el Canal este soberbio montaje japonés lleno de buena danza, inventiva y la mejor magia teatral. Todo empieza con un guiñol napolitano (buratini) y un Doctor Coppelius vestido de Pulcinella (guiño culterano del coreógrafo a su propia experiencia europea), dando el pie a un discurso en que se habla de inexorabilidad del tiempo, establece un diálogo entre los muñecos y los manejadores (los kurugo de negro), entre los vivos y los muertos. ¿O será entre las trazas del recuerdo y la imaginación?

A doll's house

Compañía NOISM1. Coreografía y luces: Jo Kanamori; música: J. S. Bach, G. Bizet, I. Stravinski y otros; vestuario: Yuichi Nakashima; diseño de máscaras: Hidemi Ishihashi. Teatros del Canal. Hasta el 30 de noviembre.

La velada está llena de momentos brillantes como el solo de la marioneta de amarillo mientras se oye el preludio de la primera suite para violonchelo de Bach o la danza de la elegida de La consagración de la primavera, anticipo de la culminación circular del entramado.

El trabajo coreográfico de Kanamori es un ejemplo magnífico de arte ecléctico y aglutinador, de influencias bien asimiladas y puentes entre logros contemporáneos de Occidente que van a Oriente y viceversa, disponiendo una esencial criba creativa, todo ello junto a la ritualidad siempre sobrecogedora de la escena nipona, esa capacidad para someter la acción narrativa y elevarla al terreno de convivencia entre íncubo y materia.

Fue además la noche de los móviles vivientes: al menos sonaron cuatro en momentos de riguroso silencio.

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