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El fiscal pide 10 años para el padre de Mari Luz por un tiroteo

El ministerio público acusa a Cortés y cuatro familiares de intento de asesinato

El tiroteo del último día de verano de hace tres años le podría costar 10 años de prisión al padre de Mari Luz, la niña asesinada en Huelva  con cinco años en enero de 2008 y hallada 54 días después en la marisma. La Fiscalía de Huelva ha solicitado un década de cárcel para Juan José Cortés, quien fue asesor del PP, por un delito de tentativa de homicidio, otro de tenencia ilícita de armas y tres más de amenazas. El tiroteo se registró en la barriada de El Torrejón en septiembre del 2011.

El fiscal también solicita siete años por intento de homicidio y ocho meses por tenencia ilícita de armas para el padre, los dos hermanos y el cuñado de Cortés.

Según los hechos relatados por el fiscal, sobre las dos de la madrugada del 21 de septiembre de 2011 los cinco acusados acordaron acudir a un domicilio de la barriada de El Torrejón, en Huelva, un día después de un enfrentamiento entre Antonio Fernández y Juan José Cortés a raíz de un insulto.

"En el momento que llegue a Huelva te quemo la casa contigo y tu familia dentro, voy a comprar una garrafa de gasolina y voy a prender fuego al piso contigo dentro y con tu familia y te voy a quemar, te voy a quemar", afirma el fiscal que dijo Cortés al hermano de Antonio Fernández. En la casa de la víctima se refugiaron con este hasta quince personas, entre ellas varios menores.

Cortés llegó a esta vivienda con un bidón de combustible y acompañado por el resto de acusado, todos armados con escopetas de caza, pese a carecer de licencia. Entonces se registró un tiroteo que, según el fiscal, perseguía "causar la muerte a Antonio Fernández y con absoluto desprecio por la vida y la integridad física de las personas que estaban en el piso".

Lo hicieron en varias ocasiones apuntando a la fachada de la vivienda y a la ventana del salón por cuya persiana atravesaron varios perdigones uno de los cuales alcanzó a Antonio Fernández en la cabeza que le causó una herida leve para cuya sanidad únicamente una primera asistencia médica.

Juan José Cortés se ha mostrado hoy apenado tras conocer la petición del fiscal y, al igual que su abogada, Maite Largo, considera desmedida la pena de diez años de prisión. Juan José Cortés, que se quejó de estar siendo perseguido por el fiscal en este caso, sigue insistiendo en que él no estuvo en la reyerta y que la noche en que ocurrieron los hechos él se encontraba en Sevilla porque participaba en un programa de televisión. Cortés sí reconoce que mantuvo la acalorada discusión telefónica que fue el germen supuestamente de la trifulca. “No estuve allí y no sé lo que pasó pero sí puedo asegurar que mi tío me llamó y me amenazó diciéndome que se cagaba en los muertos de mi hija”, manifestó Cortés, que aseguró que él es un hombre pacífico que trata de resolver sus asuntos mediante el diálogo.

Cortés admite que hubo un altercado en el barrio pero precisó que a él lo detuvieron cuando fue a visitar a su hermano a los calabozos. “Es una persecución hacia mi persona y mi familia que lo estamos pagando, en mi caso, con una depresión que nos impide hacer nada. No nos merecemos el pago que estamos recibiendo por parte de la acusación”, afirmó.

Juan José Cortés,que mostró su disposición de recusar al fiscal porque se siente indefenso, se encuentra de baja psicológica del puesto que ocupa como asesor del PP en el Ayuntamiento de Sevilla. Ahora dispone de cinco días para presentar el escrito de la defensa. Su abogada también se mostró sorprendida por lo elevada que es la petición de cárcel cuando, asegura, no hay pruebas contra él. Aún no hay fecha para el juicio.

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