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Miles de personas claman en Barcelona en contra del independentismo

La organización estima la participación en 160.000 personas, la Delegación del Gobierno en 105.000 y la Guardia Urbana, en 30.000

Una imagen de la concentración a las 12.00 del mediodía
Una imagen de la concentración a las 12.00 del mediodía

Miles de personas —160.000, según los organizadores, 105.000 según la Delegación del Gobierno y 30.000 para la Guardia Urbana— participaron ayer en un acto en la plaza de Catalunya en Barcelona para celebrar el 12-O y en favor de la unidad de España y en contra de la secesión. Convocados por la plataforma Som Catalunya, somos España, los asistentes, movilizados para replicar la cadena humana independentista de la Diada, acudieron con banderas catalanas y españolas, mayoría y de mayor tamaño. La concentración culminó con la lectura de un manifiesto por parte de los atletas olímpicos Ander Mirambell y Jesús Ángel García Bragado, edil del PP en Sant Adrià del Besòs, que defendieron, en catalán y en castellano, que el resto de España quiera y escuche a Cataluña y que esta valore la pluralidad y riqueza de España. El acto concluyó con un ¡Visca Catalunya, viva España! y el himno de España.

El PP califica de "error histórico" la ausencia del PSC y de Unió en el acto

El exdiputado de Ciutadans José Domingo, portavoz de los organizadores, mostró su satisfacción por haber cumplido su objetivo: que se llenara la plaza de Catalunya y que la manifestación se desbordara por el paseo de Gràcia. Domingo había defendido en un principio que la plataforma no haría una estimación sobre la asistencia al alegar que las cifras en este tipo de movilizaciones siempre se inflan. Sin embargo, al final los convocantes calcularon la presencia de 160.000 personas, que contrastan con la dimensión real de la plaza. En el 12-O de hace un año, en la cita para replicar la multitudinaria manifestación de la Diada, facilitaron la cifra de 100.000 personas, Delegación del Gobierno la rebajó a 67.000 y la Guardia Urbana , a 6.000.

Si hubieran venido podíamos haber sido muchos más", lamenta el exdiputado José Domingo, portavoz de Som Cataluña, somos España

Esta es la segunda vez que entidades y partidos organizan en Barcelona una gran movilización para contrarrestar el soberanismo. Domingo destiló un punto de amargura al asegurar que la participación podría haber sido mayor si hubieran acudido federalistas, confederalistas y autonomistas. “Deberían hacer una reflexión y sumarse a los actos que celebraremos el día de la Constitución”, afirmó. Alicia Sánchez-Camacho, eufórica y que lloró de emoción, ya avisó de que la movilización no podría compararse con la soberanista porque la plataforma no goza ni de subvenciones ni apoyo institucional. La popular, arropada por la plana mayor del PPC y por Iñaki Oyarzábal, secretario general del PP del País Vasco, instó a Artur Mas a frenar su plan soberanista y a escuchar a la "Cataluña silenciosa" que ha empezado a hablar y calificó de “error histórico” la ausencia en la plaza del PSC y de Unió a quienes había pedido con insistencia que se sumaran al acto. Los democristianos replicaron que el auténtico “error” es no convocar la consulta. Albert Rivera, líder de Ciutadans, cargó especialmente contra la ausencia de los socialistas y confió en que llegue un día que deje de ser noticia que alguien reivindique que es catalán y español.

Alicia Sánchez-Camacho e Iñaki Oiarzabal, secretario general del Partido Popular de Euskadi, en un momento de la manifestación.
Alicia Sánchez-Camacho e Iñaki Oiarzabal, secretario general del Partido Popular de Euskadi, en un momento de la manifestación.

La concentración tuvo un carácter lúdico. Dj Pulpo apeló a la españolidad de Barcelona y musicó temas célebres de los Juegos. El conductor, que ha participado en fiestas organizadas por Génova 13, subrayó que el acto había sido un éxito de las redes sociales aunque tuvo el sello inconfundible del PP. Los populares, que fletaron 60 autocares, vistieron camisetas azules con la frase Som 47 milions, el lema de su campaña contra la secesión. Muchos ciudadanos portaron pequeñas pancartas con lemas como Victimismo, un chollo: la culpa del otro; Aislarse es empobrecerse; ¿Estrellados? no, gracias o Hacer puentes, no muros. El PP desplegó una bandera de cien metros de largo por 13 de ancho, mitad rojigualda y mitad catalana.

La jornada festiva empezó cuando pasaban a unos minutos de las 10 de la mañana. Dj Pulpo empezó a pinchar en la plaza de Cataluña con Mediterráneo, de Joan Manuel Serrat, y un volumen estridente. La música no calló hasta el final del acto y el animador tampoco, con reiteradas apelaciones en tono discotequero a la españolidad de Barcelona, trufadas con los temas de los Juegos: Amigos para siempre, Barcelona tiene poder o Barcelona, de Los Manolos, Peret y Montserrat Caballé y Freddie Mercury. Solo una canción fue en catalán: Bon dia, de Els Pets, que después se quejaron en Twitter de la utilización de su tema.

Albert Rivera cargó contra los socialistas y deseó que llegue el día que deje de ser noticia querer ser catalán y español

El equipo de megafonía fue el paraguas que cobijó a unos manifestantes muy plurales en edad, estética y signos. Las banderas preconstitucionales apenas se vieron y ya se ocupó el servicio de orden que así fuera. Dominaron con creces las rojigualdas por encima de las senyeres, por mucho que los convocantes se empeñaran en que las grandes banderas que sobresalían en la plaza midiesen por igual. También eran visibles las insignias con el toro y las zamarras de La Roja, aparejadas de los gritos de “Yo soy español, español, español”. También eran fáciles de distinguir las familias de tres generaciones con apariencia acomodad y unidas por la misma causa. En algún caso, mamá y las niñas lucían la misma camiseta azul marino con la rojigualda en el pecho y la espalda.

Un grupo de manifestantes elevan una bandera española
Un grupo de manifestantes elevan una bandera española

Yo no soy facha: simplemente catalana y española. Sin complejos. ¿Qué pasa?", dice la vicepresidenta del Congreso Dolors Montserrat

Ciutadans distribuyó las únicas banderas europeas que ondearon. Otros ya vinieron con los estandartes de casa, como un grupo de requetés con sus boinas rojas caladas, que fueron recibidos con indiferencia. Tampoco faltaron los jóvenes ultras del Casal Tramuntana con aspecto skin y una gran pancarta con el lema La España catalana en lucha por la tierra. Suyo era también el zepellin con la frase Cataluña resiste al separatismo. De vez en cuando coreaban “No nos engañan, Cataluña es España”, el grito con el que irrumpieron los fascistas en la sede de la Generalitat en Madrid el 11 de septiembre y al que ayer no se sumaron los concentrados.

El Sindicato Unificado de Policía, con algunos de sus dirigentes trajeados, tampoco se perdió el acto, con el anagrama en el centro de sus banderas españolas. Algunos aprovecharon para repartir pasquines a favor de la enseñanza bilingüe, otros para lucir la rojigualda de pies a cabeza y no faltó tampoco quien sacó del armario la camisa y la gorra de la Legión. Por un día la calle fue suya.

El convergente Pere Macias descalificó la concentración a través de Twitter afirmando: “Qué fracaso, menos de diez mil contando los foráneos y los fachas”. Dolors Montserrat, la tercera vicepresidenta del Congreso, le replicó con dureza con varios mensajes: “¡Qué fácil opinar sin estar! Falta de respeto de CiU”; “Veo a Macias nervioso. ¿Esta es la capacidad de dialogar de CiU? ¿Insultar? ¡Yo no soy facha! ¡Simplemente profundamente catalana y española! Sin complejos ¿Y qué pasa?”.

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