Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Fue espantoso, pensamos que nos iba a arder todo”

Un incendio arrasa 500 hectáreas de bosque y viñedos en la Ribeira Sacra

Estado en que quedó el monte en Larouco, una vez extinguidas las llamas.
Estado en que quedó el monte en Larouco, una vez extinguidas las llamas.

Un incendio voraz, ya controlado, se ha llevado por delante medio millar de hectáreas de Ribeira Sacra, en el límite entre Lugo y Ourense en menos de 20 horas. La noche del domingo al lunes, los vecinos de Seadur, una aldea de montaña en una ladera del Sil, en el municipio ourensano de Larouco, tuvieron que desalojar sus casas siguiendo las indicaciones por megafonía de la Guardia Civil y salir a la calle rápidamente con lo puesto porque las llamas bajaban a toda velocidad por la pendiente y llegaron a tocar la parte trasera de las cuevas y bodegas donde se encuba el vino situadas en la parte alta del pueblo. No ardieron, pero ayer todavía humeaban los troncos de alrededor mientras los servicios de extinción se afanaban en enfriar los puntos más calientes de un incendio que se dio por controlado oficialmente a las 20.11 horas. “El peligro ya ha pasado”, había asegurado unas horas antes sobre el terreno la conselleira de Medio Rural, Rosa Quintana, que cifró en 500 las hectáreas afectadas.

 El fuego respetó bodegas y viviendas pero engulló docenas de viñedos donde maduraba la uva que da nombre a la D.O Ribeira Sacra, una de las cinco que suma Galicia. También arrasó con pinos, alcornoques y castaños. Fue el peor incendio forestal en lo que va de verano, tanto por la extensión de la superficie calcinada como por lo cerca que ha estado de las casas durante uno de los días más calurosos de agosto, con los termómetros por encima de los 37 grados en la ribera del Sil. El fuego se originó en Vilanuide, en el municipio de Quiroga (Lugo), a primera hora de la tarde del domingo y se declaró oficialmente a las 17.20 horas. Subió por la pendiente empujado por fuertes rachas de viento y se abalanzó sobre el pueblo desde lo alto hacia el valle del Sil quemando monte raso y masa boscosa.

Unas tres horas después, a las 20.30, la Xunta activó la alerta máxima —nivel 1— porque las llamas cercaban la aldea y lo mantuvo hasta las 13.03 horas del lunes, cuando el perímetro del fuego quedó bajo control y se extinguieron las últimas llamas vivas. “Fue espantoso”, asegura Enrique, un jubilado que vive en Bilbao y regresa a su aldea cada verano. Sentado en un banco a la sombra junto a la fuente, dice que todavía tiene que sacudirse del cuerpo el susto que les ha tenido en vela a su mujer y a él toda la noche. “Ya pensé que nos ardía todo”, comenta. A su lado, Julio, asiente y con el bastón en la mano repite que “es la tercera vez que viene el fuego del mismo sitio”, aunque dice que nunca lo habían tenido tan cerca. Rosario se refrescaba en el río a media tarde cuando vio la humareda que cubría su aldea y subió corriendo. “No piensas que te puede pasar hasta que ves los árboles gigantes ardiendo sobre tu cabeza”, explica aún bastante nerviosa. Alquila una vivienda en la zona alta del pueblo y casi la dio por perdida cuando las llamas se asomaron a su jardín.

En Seadur viven unos 100 vecinos en invierno y la población “se triplica en verano” con el retorno de emigrantes, amigos y familiares, explica el alcalde, Joaquín Bautista Prieto, del PP. La mayoría se afanó en enfriar sus propiedades hasta que la Guardia Civil les obligó a salir de casa. Unos pasaron buena parte de la noche en vilo, entre las 23.00 y las 2.00 horas, viendo desde la plaza como las llamas amenazaban sus casas hasta que les dejaron regresar. Otros optaron por coger la maleta y buscar refugio junto a sus parientes en A Rúa.

El viento amainó de madrugada y la niebla matutina enfrió los termómetros para templar la virulencia de las llamas, aunque impidió que los medios aéreos despegaran a primera hora. Poco después de la una de la tarde, la conselleira Quintana afirmaba en Seadur que el perímetro estaba bajo control y alababa la “fantástica” intervención de los efectivos, “todos los disponibles”, remarcó. Fueron 69 brigadas, 29 agentes, 26 motobombas, ocho aviones y nueve helicópteros desplazados a la zona junto a 60 miembros de la Unidad Militar de Emergencias.

Las llamas afectaron al tendido eléctrico, las líneas de teléfono y las canalizaciones de agua de Seadur, que se repusieron sin mucha dificultad. Los vecinos especulan con la intencionalidad de un incendio recurrente que siempre “viene del mismo sitio”. La conselleira quiso atajar las especulaciones y afirmó que el origen del fuego que arrasó parte de los municipios de Quiroga y Larouco aún está por determinar. “Yo lo vi empezar a las cuatro y se apagaba con un helicóptero”·, le reprochó un vecino a los técnicos de Medio Rural. “Fue una actuación muy rápida en una zona de pendiente con mucha vegetación”, le replicaron. “Ya les dije yo varias veces a los 085 [teléfono para alertar de los incendios] que mandaran todo, que este no era un pueblo normal”, apostillaba otra vecina.