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deportes

Enganchados al agua dulce

Centenares de madrileños acuden cada fin de semana a practicar deportes de riesgo

Barranquismo o padelsurf ganan cada vez más adeptos en mitad del verano

Padelsurf en el embalse de El Vellón Ampliar foto
Padelsurf en el embalse de El Vellón

Las llaves del coche, al bote estanco, el botiquín, al bote estanco, el teléfono móvil sumergible en el agua, al bote estanco; y las barritas de cereales y azúcar, también. Ya está, no hay más. Todo para adentro. ¿Quién lleva esto? Julien Clement, de 34 años. ¿Dónde?, colgado al cuello. Es Lógico. Es el encargado: “En el recipiente bote estanco meto las pequeñas cosas básicas que nos pueden hacer falta durante el desarrollo de la actividad”.

No. No es para todas las edades, al menos, de momento. “Solo para mayores de 15 años”, recalca este guía profesional. Con el sol casi en su esplendor y las nueve de la mañana en el reloj, unas ocho personas se reúnen en la única gasolinera que hay en Somosierra, un pequeño municipio madrileño de 92 habitantes, situado a 90 kilómetros de la Puerta del Sol. Con un paraje espectacular. Único. Inmejorable. Los ocho han quedado para practicar un deporte, el que llevan realizando aquí centenares de aventureros desde principios de mayo, cada sábado y cada domingo. Con una condición: hay que traer bañador, zapatillas y una toalla. El coste, con la empresa Multiaventuraclement.com, 50 euros por persona. El resto: el casco, las cuerdas, los neoprenos y el bote estanco, lo lleva este monitor francés. Pero antes de empezar las cinco horas que dura esta aventura, él siempre realiza un breve cuestionario: “¿Habéis hecho esto antes?, ¿de dónde venís?, ¿a qué os dedicáis?” Varias preguntas para romper el hielo, para motivar, para que, mientras contesten, escuchen el crujir del manantial, y así, acercarse pisada grumosa con pisada grumosa al lugar, para mirar y observar, para contemplar y alucinar con la caída. Con el descenso. Con el precipicio. Con este deporte: el barranquismo.

Descenso del Barranco de Somosierra ampliar foto
Descenso del Barranco de Somosierra

“Mañana vamos mi chico y yo, es su regalo de cumpleaños. Busqué por internet y di con la web de Clement. Hay que reservar por correo electrónico en jclement@multiaventuraclement.com o en su perfil de Facebook www.facebook.com/multiaventuraclement. Nosotros allí estaremos, a las nueve en punto”, comenta Rebeca Martínez, de 23 años, por teléfono. Es la primera vez que van a practicar esta hazaña. Irán en coche, como la mayoría, porque esta empresa no se hace cargo del transporte. “No conocemos esa zona y de paso hemos cogido un apartamento para el viernes [por hoy] y así, pasar el fin de semana”.

Piragüismo

Esta pareja ha optado por hacer el recorrido total, el de seis rápeles, el que incluye un descenso de hasta 30 metros. El más solicitado, el más caro. Pero hay otra opción, con menos descensos. Tiene un precio de 35 euros. Y se trata de realizar solo la parte final, con tres caídas, pero, eso sí, de 20 metros cada una.

“Este domingo (por el pasado 4 de agosto), fui con mi hermano. Llevo muchos años practicando barranquismo esporádicamente. Esta zona de Madrid no la conocía porque siempre me había ido a Huesca. Y claro que lo recomiendo, aunque no es para miedosos ¿eh?” cuenta la madrileña Vanesa Jordán, de 28 años.

El guía Clement, desde el 25 de mayo, solo ha faltado una vez. “En Madrid la gente se piensa que esto no se puede hacer y, claro, no se lo esperan. Creen que esto es único de Huesca, de Asturias o de otros sitios, pero una vez que conocen esto, la mayoría vuelve”. Pero este idílico lugar, donde nace un afluente del Duero, el río Duratón, con 106 kilómetros de longitud, tiene también su parte negativa. A raíz de la proliferación de estas actividades, el alcalde socialista de Somosierra, Francisco Sanz, manifiesta que “ante tanta afluencia, tiene que haber un orden”. Y por ello insta desde el pasado domingo a las empresas, que vienen a realizar este tipo de actividades, a pasarse por el Ayuntamiento. Verificar la legalidad de las mismas es su objetivo. De lo contrario: serán multadas con 150 euros. “No queremos convertir este sitio en una romería”.

Vela

Embalse de Valmayor

Embalse de San Juan

Embalse de El Atazar

Embalse de Pedrezuela

  • Club Náutico Albalá Tel.: 917 385 905

Decía el filósofo Rousseau que en la naturaleza hay un libro abierto para todos los ojos. Y a la vista está que la lluvia, este año, ha visitado Madrid en numerosas ocasiones. E aquí sus huellas: los embalses están al 86,59%. Casi un 25% más que en 2012 (62.17%), según los datos del Canal de Isabel II. Este ente público opera en 14 embalses de la región. Y en ninguno de ellos está permitido el baño. Pero sí actividades acuáticas. Tanto con navegaciones a motor (embalse de San Juan) como sin él (El Atazar, Pedrezuela y Valmayor).

En la región hay seis lugares donde el baño está permitido: la Playa del Alberche (Aldea del Fresno), Los Villares en el Tajo (Estremera), La Charca Verde del Manzanares (Manzanares el Real), Las Presillas del Lozoya (Rascafría) y el Muro y Virgen de la Nueva (ambos en el embalse de San Juan, en San Martín de Valdeiglesias).

“Esta es una época del año en la que tenemos mucho actividad, ahora es cuando más demanda hay. Por ejemplo en el Parque Deportivo Puerta del Hierro [situado en la ctra. del Pardo km.1] tenemos muchos cursos”, afirma Francisco Valcarcel, secretario de la Federación Madrileña de Piragüismo. Este centro acoge en sus instalaciones una de las piscinas más grandes de Europa. Tiene 133 metros de largo. Lo que supone un entorno privilegiado para la práctica del Kayak Polo, un deporte acuático parecido al fútbol pero subido en una piragua.

Esta Federación cuenta con cerca de 1.500 socios. “En el mes de agosto tenemos actividades de iniciación a este deporte para todas las edades. Con un coste de 50 euros por tres días. Y tenemos una ventaja añadida: el horario lo cuadramos con los usuarios”, afirma Patricia López, técnica deportiva desde hace tres años en el Parque Juan Carlos I. Para apuntarse es bien sencillo: hay que mandar un correo electrónico a escuelajuancarlos@piraguamadrid.com

Empresas de actividades náuticas

La vela, disciplina olímpica desde los Juegos Olímpicos de Londres de 1908, también tiene su eco en Madrid. “Y mucho”, recalcan desde su Federación, donde ahora mismo cuentan con 18 clubes. Uno de ellos es el Centro Internacional de Vela de Arousa, que fue fundado en 1968, ostentando así el privilegio de ser uno de los pioneros en la región. Durante este mes, en el pantano de San Juan, tienen cursos de iniciación al crucero. Siete días a toda vela por un coste de 400 euros. Y para los principiantes que no son admiradores del horario fijo, una nueva iniciativa: bautismos. “Se trata de ir adquiriendo conocimientos básicos de la navegación”, afirman desde el club. Los cursos se realizan los sábados y los domingos durante cuatro horas. Desde las 10:30 hasta las 14:30 o bien, desde las 15:00 hasta las 19:00, por un importe de 58 euros. Y se desarrolla en los pantanos de Valmayor, San Juan y Valdeiglesias.

Un tablón de más de tres metros, un solo remo, de pie y sobre el agua: padelsurf. Uno de los deportes de moda. Y aquí, en Madrid. Fácil de aprender y al alcance de todas las edades. “No hay que reservar nada, el usuario viene aquí directamente y le damos todo”, afirma Fernando Vega, de 53 años y director de NorteSport. Su empresa desarrolla estas actividades por un precio que ronda los 30 euros de media por día, en el embalse de Atazar y en el de Pedrezuela. Es una de las pioneras en practicar este deporte. Con veteranía, con un cuarto de siglo a sus espaldas. Allí, guardan, custodian y alquilan el material. “Solo hacen falta dos cosas: un bañador y las ganas de disfrutar”, concluye Vega.

Los cortados de Villalba