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El silencioso maltrato a los ancianos

Los expertos avisan de que aumentan los abusos sobre las personas mayores

“El maltrato físico es fácil de descubrir, pero el psicológico es el más extendido”

El sistema penal es blando cuando juzga la vejación a un mayor

Mercedes Tabueña. psicóloga especialista en mayores maltratados.
Mercedes Tabueña. psicóloga especialista en mayores maltratados.

Escondido bajo una capa de negligencia, abuso de confianza en el plano económico o mediante pequeños desprecios como falta de atención, el maltrato a personas mayores, a los ancianos, ha ido creciendo sigilosamente en Cataluña en los últimos años. Con el silencio de las víctimas como cómplice y sin cifras oficiales del número de ancianos en situación de riesgo, los expertos alertan de un aumento importante del maltrato en este colectivo. Solo por casos de violencia doméstica, los Mossos atendieron a 716 víctimas mayores de 65 años en 2012, el 7,8% más que en 2011. En el primer trimestre de 2013, la policía catalana ya había certificado cerca de 250 situaciones de maltrato doméstico a 161 ancianos.

A falta de datos específicos sobre la situación general, las cifras facilitadas por los Mossos dan visibilidad tan solo una parte del problema, ya que hacen referencia exclusivamente a las denuncias por violencia doméstica —que recoge las agresiones o tratos vejatorios por parte de una persona a un miembro de su núcleo familiar o de convivencia—, sin tener en cuenta el maltrato en el ámbito de la pareja, la violencia económica o el abuso en el ámbito de las instituciones, entre otras. Aun así, las cifras de las que se dispone han disparado las alarmas de los servicios sociales: En el año 2012, la policía catalana constató más de 1.100 actuaciones de maltrato sobre las 716 víctimas citadas, lo que da idea de la reincidencia de las situaciones de abuso sobre la figura, normalmente desvalida, del anciano.

Cataluña tiene una ley de protección de los ancianos que no se aplica

Sin embargo, ni todas las víctimas denuncian los hechos ni la mayoría de los procesos judiciales llegan a resolverse. “La justicia va lenta y puede pasar mucho tiempo desde que se denuncia hasta que hay una resolución judicial, y, en ese tiempo, el denunciante, por regla general, tiene que seguir viviendo con sus familiares, los denunciados, los que presuntamente le han maltratado.

Los vínculos afectivos son los que los disuaden de seguir con el proceso. “Muchas denuncias se quedan en nada porque las retiran”, explica la coordinadora de la Unidad de Atención a Víctimas de los Mossos, Alba Alfageme.

El abogado y miembro del Equipo para la Investigación del Maltrato del Anciano (EIMA) Jordi Muñoz critica que, aparte de lento, el sistema penal “no es excesivamente duro cuando se trata de personas mayores”.

Según los expertos, además de las agresiones y los golpes, existen otras acciones, como el abuso de fármacos por ejemplo, que pueden considerarse maltrato físico. Las humillaciones entrarían dentro de la violencia psicológica y los movimientos inusuales en cuentas bancarias o testamentos se incluyen en el apartado de vejaciones económicas. “En estas épocas de crisis hemos notado que las familias sacan a los abuelos de las residencias para tener un ingreso: su pensión. Esto habría que vigilarlo porque aquí se produce un movimiento de lazos afectivos y es muy fácil aprovecharse de ellos", alega la psicóloga y directora del EIMA, Mercedes Tabueña.

Muchas denuncias quedan en nada porque se acaban retirando

A la hora de detectar las forma y situaciones de maltrato, Alfageme reconoce que “el maltrato físico es el más fácil de descubrir, aunque el psicológico está más extendido”. Además de las vejaciones físicas, psicológicas, sexuales o económicas, los expertos contemplan también la negligencia, el abandono y la vulneración de derechos elementales como formas de maltrato a ancianos. De hecho, la coordinadora de la Unidad de Víctimas de los Mossos y la directora del grupo EIMA coinciden en señalar que las negligencias son el punto de partida de muchas investigaciones.

Los profesionales sostienen que, en general, el personal que trabaja con ancianos tiene una formación “deficiente” en cuanto a localizar y afrontar situaciones de maltrato. A petición de la Generalitat, el grupo EIMA elaboró un protocolo de actuación dirigido a trabajadores de los servicios sociales. “Se está formando a la gente para que aprendan a detectar los signos de sospecha pero también hay que trabajar el plan de acción”, señala Tabueña. La psicóloga denuncia la falta de estructuras de atención cuando se detectan tratos vejatorios: “La solución siempre es mandarlos a las residencias, pero eso no puede ser siempre así porque las víctimas tal vez necesiten una atención especializada a nivel psicológico o terapéutico que los profesionales de las residencias no están preparados para darle”.

Faltan estructuras de atención cuando se detecta un caso de vejación

El grupo EIMA aboga por potenciar alternativas al ingreso en una residencia como el acogimiento familiar, las terapias de grupo o las casas de acogida y critica la falta de determinación y voluntad política para sacarlas adelante. “Cataluña tiene una ley desde el año 2000 para acoger personas mayores pero no se ha implementado porque lo ven difícil o no confían en ella. Es una iniciativa que está legislada, sólo hay que querer ponerla en práctica”, critica la psicóloga.

Por su parte, la coordinadora de la Unidad de Víctimas de los Mossos alerta de que solo están ante la punta del iceberg: “No es que simplemente se dé un aumento en el número de maltratos, es que aún se está empezando a hacer visible. Esto es solo el principio, está aflorando la problemática pero lo que vemos todavía no refleja la realidad”, advierte.

“Claudican por temor a represalias”

Las víctimas callan y los verdugos, en ocasiones, ni saben que lo son. El miedo, la vergüenza y la culpa son los pilares que sostienen el silencio de los ancianos maltratados. “Claudican por el temor a represalias, a la ruptura de los afectos. Y a ello se une una sensación de fracaso cuando se preguntan qué han hecho mal en la familia para llegar a esto”, señala la catedrática y psicóloga Mercedes Tabueña. Los vínculos afectivos con el maltratador y el pánico a la soledad son determinantes y son los que inclinan el fiel de la balanza en favor del silencio.

Tras más de 30 años de experiencia en la lucha contra el maltrato a ancianos, Tabueña asegura que muchos familiares y cuidadores no son conscientes de las vejaciones al que someten a sus mayores. “Desde la puesta en marcha de la Ley de Dependencia, se detectaron necesidades y situaciones de malas prácticas en el cuidado diario de los mayores. Se hacen sin mala intención sí, pero están ahí y son negligencias”, sostiene la experta.

Aunque algunos expertos hablan de víctimas generalmente mayores de 75 años, Tabueña se niega a limitar el rango de edad. Apunta que hay más mujeres que hombres, aunque lo aduce “a que ellas también sufren además la violencia de género”. Por otra parte, añade, uno de los factores más novedosos es que, en muchos casos, “las víctimas son padres de hijos con algún tipo de trastorno mental o adicción a ciertas sustancias.”

Los ancianos maltratados son, según la psicóloga, personas “muy vulnerables a nivel psicológico, físico y, sobre todo, cognitivo”.