Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El Corpus ‘toma’ el centro de Valencia

Unos 280 personajes par ticipan en la cabalgata y procesión

Los integrantes de la 'Degollà' durante la Cabalgata del Convite.
Los integrantes de la 'Degollà' durante la Cabalgata del Convite.

Peregrinos, soldados romanos, pastores, niños disfrazados de moros sobre caballos, grupos de danza y música y un sinfín de personajes bíblicos tomaron en la mañana de este domingo el centro histórico de Valencia para desfilar en la Cabalgata del Convite, el preludio festivo y desenfadado de la procesión con que culminó por la tarde la celebración del Corpus Christi. Una fiesta religiosa que en Valencia se viste de color, imaginería portada por carros —las llamadas roques— de los que tiran percherones, alegorías de gran tamaño —una gran barca de San Nicolás, águilas y dragones—, más de 280 personas que encarnan a los distintos personajes reunidos para exaltar la Eucaristía, y un público entusiasta que sigue atento sus movimientos.

Especialmente de los de algunos, como la Moma. “¡Mira, una novia tapada!”, gritaba un niño a hombros de su padre ante la llegada de la famosa Moma, un hombre cuya cara y cuerpo se ocultan bajo ropas blancas de mujer y que simboliza la virtud. La danza de los momos que la acompañan es de las más seguidas de la cabalgata.

Igual o más entusiasmo despierta la Degollà, el grupo de fieros soldados de Herodes que golpean al público con rollos de pergamino. A su paso por las calles de Cabillers y Avellanas se les responde con un baño de agua lanzada desde los balcones. Es la poalà, en la que los miembros de la Degollà y los asistentes desprevenidos acaban duchados, lo que en la soleada y calurosa mañana agradeció más de uno.

La fiesta se torna solemne, como subraya el arzobispado de Valencia, en las misas en las iglesias y en la procesión vespertina del Corpus, precedida por el paso de las roques y las danzas de gegants y nanos. La procesión la cierra la custodia, considerada la más grande del mundo, según el arzobispado, con 600 kilos de plata y ocho de oro.