No hay quien pare a Beiras

PSdeG y BNG se ven eclipsados por el veterano dirigente pero evitan criticarle. El PP se queja de que "tiene bula" en los medios y en la Cámara

Xosé Manuel Beiras, líder de Alternativa Galega de Esquerdas
Xosé Manuel Beiras, líder de Alternativa Galega de Esquerdaseliseo trigo (efe)

Xosé Manuel Beiras pega un puñetazo en el escaño del presidente y dispara todos los flashes de la tribuna de prensa. Llama “chulo de barra americana” a Feijóo y encabeza los teletipos. Replica a la presidenta del Parlamento, Pilar Rojo, que el ambiente en el hemiciclo es inaguantable y “peor que una cámara de gas” y suena en todas las radios. En semanas alternas repite que el PP mata más gente con sus recortes que algunos grupos terroristas y copa las tertulias de las teles nacionales.

 El viejo profesor y sus correligionarios (de AGE) monopolizan el álbum de la segunda legislatura de Feijóo con su discurso antisistema y una política de gestos que evidencia su frontal oposición al PP. En las instituciones y en la calle. El PP, entretanto, lamenta que el histórico dirigente “tenga bula en los medios de comunicación” y a veces también en la Cámara, como llegó a recriminar en medio de un tenso pleno su portavoz parlamentario, Pedro Puy, a la presidenta de la institución (y compañera de siglas). “No me refería solo a la presidenta, que está haciendo un buen trabajo, sorprende cómo la opinión pública responde a determinados mensajes si es Beiras quien los lanza. Si fuese un diputado del PP, habría que ver las reacciones”, explica Puy. El dirigente popular sostiene que su partido no busca la confrontación y niega que polarizar el debate entre Beiras y Feijóo responda a una estrategia planificada. “A corto plazo podría beneficiar al PP que la sociedad visualice que no hay alternativa a Feijóo, pero no convienen estas actitudes que afectan a la credibilidad de las instituciones”, señala Puy, quien culpa a PSdeG y Bloque de dejarse contagiar por AGE. Con los micrófonos lejos, otras voces del PP se confiesan encantadas de que su rival “sea un señor de 77 años que ha pasado por media docena de partidos”. Algunos diputados ya se refieren a él directamente como “líder de la oposición”.

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El resto de la oposición —a la que sigue comiendo espacio, en los medios y en las encuestas— se cuida mucho de criticar al histórico dirigente. Tanto PSdeG como Bloque niegan que las formas heterodoxas de la recién nacida coalición les hayan contagiado o vayan a condicionar su manera de hacer política que “apenas cambió desde la pasada legislatura”. El portavoz del PSdeG, Abel Losada, sostiene que tras el clima áspero que impera en el hemiciclo está “el desprecio hacia la política y los ciudadanos que hace la derecha y su costumbre de embarrarlo todo”. Fueron los mismos motivos, arguye, que ya durante el pasado mandato propiciaron varios abandonos del pleno de socialistas y nacionalistas. El portavoz del PSdeG descarta que su partido vaya a radicalizarse para pujar por las fotos que ahora acapara Beiras, por más que una parte de la parroquia socialista siga demandando “caña al PP”. “Igual debemos hacer un esfuerzo por visualizar las alternativas porque no es cierto que haya una única forma de salir de la crisis, la política también son gestos, pero debemos apostar por las propuestas”, asegura Losada.

Desde la bancada de al lado, Francisco Jorquera, portavoz del BNG, tira de memoria para recordar la “trayectoria histórica del Bloque y su defensa radical de lo público frente a las políticas agresivas del PP”. Jorquera —que sigue mantiendo una buena relación personal con Beiras— evita criticar a su excompañero y apunta que “en el actual contexto de rodillo del PP no se entendería que desde la oposición pusiésemos el énfasis en lo que nos separa. Tenemos una relación fluida con AGE y con el PSOE”. Jorquera recuerda que fue su partido el primero que pidió la dimisión de Feijóo en cuanto se supo de su estrecha amistad con el contrabandista Marcial Dorado y también el que se desmarcó antes de la propuesta para reducir diputados y primar las provincias que más votan al PP. “Comprendemos que en un contexto de crisis sistémica es necesario un discurso contundente, pero también un estilo que evite que de la anécota se haga categoría”, apunta el portavoz nacionalista. Compañeros de partido que no guardan buen recuerdo de su antiguo líder acusan a Beiras de estar “haciendo el caldo gordo al PP, que se escuda en sus salidas de tono para solapar debates importantes”. “No creo que lo haga a propósito pero, mientras se habla del puñetazo, se oculta que el presidente no ha dado explicaciones sobre algo extremadamente grave, su amistad con un capo mafioso”, se desespera un dirigente del BNG. En lo que coinciden socialistas, nacionalistas —y también, siempre en privado, algunos populares— es en reconocer el dominio de la escena de Beiras. “En ese campo es imposible competir”, confiesan.

Si un sector del PP está encantando con ellas, las actitudes de AGE incomodan sobre todo a la dirección del Parlamento empezando por su presidenta. La propia Pilar Rojo ha confesado a personas de confianza que a Beiras se le debe tratar “como a esos abuelos que hay en todas las casas y ya están mayores”. Incluso en AGE cunde la sensación de que ciertas cosas solo las puede hacer Beiras, que para eso lleva 30 años en política y es “una institución en Galicia”. Y aunque en el discurso oficial de AGE siga mandando la idea de desbancar al sistema, dentro de la coalición hay partidarios de entrelazar algunas propuestas. En el horizonte ven las municipales de 2015. Si la tendencia se mantiene, AGE acariciará poder en algunos ayuntamientos. Y ya no bastará la ruptura feroz con el sistema: o construye una alternativa a los partidos convencionales o corre el riesgo de generar frustraciones.

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