El PCA intenta llegar a la asamblea de IU con una candidatura única

La dirección mantiene contactos con las minorías para llegar a acuerdos

Valderas y Maíllo, en un acto de la Junta.
Valderas y Maíllo, en un acto de la Junta.Paco Puentes

Las asambleas andaluzas de Izquierda Unida se caracterizan por sus broncas internas, las denuncias sobre manipulación de censos y la presencia de militantes singulares que acaban acaparando la atención. Nada de esto se está reproduciendo ahora cuando apenas faltan alrededor de 15 días para la celebración de las asambleas provinciales de elección de delegados al cónclave regional. La entrada de IU en el Gobierno andaluz, junto a los socialistas, ha dado mucha serenidad a una formación muy convulsa, más aún a raíz del decreto de la función social de la vivienda elaborado por la consejería que dirige la cordobesa Elena Cortés.

El congreso supondrá el relevo generacional en IU, con la salida del que ha sido su coordinador durante 12 años, Diego Valderas, y la elección de un dirigente con un perfil en las antípodas del también vicepresidente de la Junta. Aunque nadie ha proclamado oficialmente su candidatura, ni él se postula como tal en las decenas de reuniones internas que están manteniendo, el futuro coordinador será Antonio Maíllo, un hombre próximo a Valderas, de 47 años, y actual director general de Administración Local de la Junta de Andalucía.

Desde este cargo institucional, ha mantenido conversaciones con prácticamente todos los alcaldes de IU en Andalucía (93) y con los grupos municipales de oposición. Para el PSOE, que lleva gobernando en Andalucía 30 años, tener un director general más o menos puede ser irrelevante, pero que los alcaldes de IU puedan descolgar el teléfono y hablar con uno de los suyos ha sido todo un descubrimiento.

El nombre de Antonio Maíllo Cañadas fue propuesto por el secretario general del Partido Comunista de Andalucía (PCA), José Manuel Mariscal, después de que nadie pudiera convencer al portavoz del grupo parlamentario y coordinador de Málaga, José Antonio Castro, de que diera un paso al frente.

La sorpresa ha sido no solo que la propuesta de Maíllo, que no era ningún referente interno, no está teniendo rechazo interno sino que además gusta a muchos. Cuenta de entrada con el apoyo sólido y amplio de los comunistas, el sector mayoritario en IU, pero Maíllo, Mariscal, Castro y Valderas están trabajando por lograr una candidatura única, algo que no se produce en IU desde los años noventa.

Desde que nació Convocatoria por Andalucía, el germen de Izquierda Unida, todos sus coordinadores han salido del grupo parlamentario comunista andaluz de 1986: Julio Anguita, Luis Carlos Rejón, Antonio Romero y Diego Valderas. Una trayectoria que se va a quebrar ahora.

Maíllo están celebrando reuniones con los comités provinciales de IU —hoy terminará la ronda con los de Almería— para hablar de los documentos políticos. En estas reuniones hace saber que no va a pelear contra nadie y que en cualquier momento puede volver a su profesión docente. “No voy a ninguna guerra contra nadie”, dicen que dice. Si es elegido, dejará la dirección de Administración Local.

A los militantes le han llegado dos documentos: el elaborado por el PCA y el redactado por la CUT e Izquierda Abierta. El aspirante se ha reunido con los responsables de estas formaciones minoritarias para llegar a un texto político común.

Como siempre, la CUT que lidera Juan Manuel Sánchez Gordillo —que supone alrededor del 10% de la militancia de IU— es la que se hace oír más, aunque esta organización ya tiene sus propios problemas internos por parte de afiliados que exigen un cambio de rumbo y un relevo generacional. Desde esta organización se da por hecho que habrá dos candidaturas. Su principal exigencia es convocar un referéndum para salir del Gobierno autónomo.

Para el PCA el debate no es Gobierno sí o no, sino “cómo” se está en el Ejecutivo. Y tiene claro que si fueron los militantes los que votaron en urna entrar en la Junta serán estos los que decidan, también mediante papeletas, si salen.

El objetivo para la 19ª asamblea que se celebrará en Bormujos (Sevilla) del 14 al 16 de junio es lograr una dirección compartida “sin dinámicas de oposición” con tres polos de referencia: en el partido, el grupo parlamentario y el Gobierno. Cada uno a lo suyo, pero de manera coordinada. La meta es fortalecer y ampliar la débil estructura organizativa y territorial de IU con vistas a las elecciones municipales y ganar peso en los medios urbanos, donde se dan situaciones muy paradójicas como la de la provincia de Sevilla, en donde el número de militantes de Marinaleda, (2.786 habitantes) es similar a la de Sevilla capital, con 700.000 habitantes. La presencia en el Gobierno andaluz es básica para lograr esa mayor implantación en todo el territorio de la comunidad.

Sorpasso, un término y una teoría defendida por los mayores de la federación, es una palabra proscrita en la Izquierda Unida actual. IU puso en marcha esta estrategia a mediados de los años noventa para superar electoralmente al PSOE, al tiempo que marcaba distancias con sus primos ideológicos.

Ahora de lo que se habla es de conseguir la “hegemonía social y política” en la comunidad, sin estar midiéndose todos los días con el PSOE. Las encuestas le son favorables, aunque la distancia con los socialistas es aún de más de 20 puntos.

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