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SINDICATOS

La guerra abierta para relevar a Dámaso Casado genera inquietud en UGT

Los afiliados asisten a una lucha interna de poder sin un debate de ideas

Acto sindical celebrado por UGT, con presencia de Dámaso Casado, en el centro.
Acto sindical celebrado por UGT, con presencia de Dámaso Casado, en el centro.

“Queda poco, pero todavía queda mucho”. El que así se expresa ha dirimido mil y una batallas sindicales con la sudadera de UGT. Su federación, la de Servicios Públicos está tranquila —los dos candidatos proceden del sector público— pese a que ya se ha desatado la batalla de poder en la cúpula del sindicato y la afiliación empieza a estar inquieta. Entre los pronunciamientos públicos, de las consignas hasta la urna para la elección del secretario general, aunque apenas queden 25 días, dista el abismo que se abre cuando comienza el congreso y se encierra en él a los delegados.

La ex secretaria de Acción Sindical hasta que Patxi López le llamó para hacerse cargo de Osalan en 2009, Pilar Collantes, y el actual secretario de Organización y de Comunicación, Raúl Arza, van a pelear los días 23 y 24 de mayo, por suceder Dámaso Casado después de once años al frente de la organización.

Pero ambos tienen muy claro que ante el Primero de Mayo y en la pelea por la defensa de los trabajadores, el modelo es el mismo y pasa por el objetivo prioritario de defender los moribundos convenios sectoriales para evitar que las condiciones de miles de trabajadores hagan puenting hasta su convenio de referencia estatal —o al Estatuto de los trabajadores, si el primero no existe—, en apenas dos meses, el siete de julio.

A día de hoy hay guerra de poder, pero con más expectación e inquietud entre los afiliados, que debate de ideas. “Este sindicato es democrático desde hace más de un siglo, la mayoría es soberana, y la última semana de mayo tomará una decisión”, explica un delegado del Metal. “Aunque el resultado sea por 51%, que me extraña, por un candidato, al día siguiente otra vez todos unidos”.

De hecho, el único cambio que ha centrado la candidatura de Collantes es el de la estructura interna del sindicato, es decir adaptarlo a la actual situación de dificultades económicas generales. Reducción de federaciones y de abaratamiento de la estructura, incluida la ejecutiva nacional, hacia otra mejor diseñada y más ligera para ofrecer servicios, pero con un coste menor.

Los dos candidatos pertenecen a la Federación de Servicios Públicos, y los dos han tenido relación directa con la política en un determinado momento de sus vidas, Collantes como alcaldesa de Andoain y Arza como concejal de Llodio, los dos por el PSE. A partir de ahí empiezan las diferencias, desde la manera de presentar su candidatura hasta su forma de entender la contienda.

El congreso de la central socialista se celebrará los días 23 y 24 de mayo, en Bilbao

Collantes ya la hizo pública la pasada semana junto a los secretarios de las federaciones del Metal y de Servicios. Arza va a esperar a los días previos al congreso. Collantes ha planteado la contienda en tierra abierta, mientras que Arza buscará el cuerpo a cuerpo.

“El sindicalismo se parece cada vez más a la política. O quizás nunca ha dejado de ser política”, asegura una de las mujeres clave del sindicato.<CF1000> Posiblemente su reflexión guarda una relación directa con el grado de crueldad que encierran los procesos sucesorios con quien abandona el cargo y con la manera de entender los congresos.

El eclipse de Dámaso Casado, —al que prácticamente toda la organización venera— ha coincidido con un bienio en el que sus problemas de salud, han hecho más evidentes las dificultades de adaptación de toda una generación a los brutales cambios que están sufriendo las organizaciones en materia de comunicación interna y externa. “Había una canción que decía que el video mató a la estrella de la radio, y ahora son las tecnologías de la información las que están obligando a unos niveles de comunicación para los que muchos no estamos preparados”, asegura uno de los más leales amigos de Casado, que prácticamente propone aprovechar el congreso para, además de avanzar con nuevas ideas y empuje a través de esta brutal crisis, homenajear a la figura del “sindicalista nato, y del obrero honesto y leal” que representa Casado.

Otra cosa es que la nueva ejecutiva sea de consenso. Collantes y Arza están llamados a dirigir. No parece probable que ni uno ni otro cedan el paso para conformarse con un puesto en la nueva ejecutiva. Ni que sus diferencias lleguen al extremo de crispar las bases en un debate más personal que de modelo sindical.