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Responda, Madrid 2020

El Comité Olímpico Internacional evalúa a partir de mañana la candidatura española.

Las principales dudas se centran en la capacidad y oportunidad de acometer la inversión

El centro acuático y, por detrás, la Peineta. Ampliar foto
El centro acuático y, por detrás, la Peineta.

Madrid está más que preparado para organizar los Juegos de 2020. El Comité Olímpico Internacional (COI) lo sabe. Y lo sabe al menos desde hace cuatro años.

 Entonces, Río de Janeiro le arrebató los Juegos de 2016 cuando ya los festejaba, igual que Londres se hizo con los de 2012 en la primera intentona madrileña. La capital está más que preparada. Tiene el mejor proyecto, como el propio COI reflejó en el examen de mayo, en el que Madrid obtuvo un 8,08, por delante de Tokio (8,02) y Estambul (6.98). Pero las notas no sirven de mucho a la hora de la verdad. Prueba de ello es que la gran rival, en opinión de los expertos, no es Tokio (perjudicada por la cercanía de los Juegos de Invierno de Pyeongchang en 2018; un huso horario complicado para el espectáculo televisivo; y una población demasido envejecida para el gusto de los patrocinadores) sino Estambul, a priori la más débil pero muy golosa simbólicamente. Madrid es la favorita, y está más que preparada. Pero eso no asegura nada.

Los Juegos se decidirán en los días previos al 7 de septiembre, en la 125ª asamblea del COI, una reunión en la que lo más importante no será esa elección sino la del presidente del organismo que sustituirá a Jacques Rogge. Una cosa influirá en la otra, y viceversa. Y Madrid no puede dar por hecho ni los votos de otros países europeos, puesto que París, Berlín o Roma podrían querer optar a los Juegos de 2024, y lo tendrían ciertamente difícil en caso de ganar la capital en 2020.

Entre intrigas, cálculos y paripé hay que entender la visita de la comisión de evaluación del COI, la principal reválida de la candidatura, que comienza mañana, con la bienvenida del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, a los nueve examinadores. Antes visitaron Tokio. Luego irán a Estambul. Hasta el jueves, cuando los despida el Príncipe, escucharán por la mañana a expertos y políticos glosar las bondades de Madrid como sede olímpica, y visitarán las instalaciones ya construidas durante la tarde. Todo ello, a puerta cerrada, sin periodistas, por petición expresa del COI. El Ayuntamiento lleva semanas ensayando, tratando de prever que les preguntarán. EL PAÍS se atreve a adelantar algunas de las 10 cuestiones más espinosas y complicadas de explicar.

Cuatro días de examen

  • Lunes 18.El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, inaugura la jornada junto a la alcaldesa, Ana Botella, y el presidente de la candidatura, Alejandro Blanco. Se expondrán la visión olímpica, las sedes y la villa, y los juegos paralímpicos.Por la tarde, los evaluadores del COI visitarán el estadio Santiago Bernabéu, la plaza de toros de Las Ventas, el Palacio de Deportes y el parque del Retiro.
  • Martes 19. Por la mañana, se explicarán finanzas y mercadotecnia, aspectos legales, y apoyo político y popular. Participarán el ministro de Industria, José Manuel Soria, y el de Cultura y Deporte, José Ignacio Wert.Por la tarde, visita de evaluación al futuro parque olímpico (la Peineta, centro acuático, etcétera), Feria de Madrid y Ciudad del Real Madrid en Valdebebas.
  • Miércoles 20. Por la mañana, exposiciones sobre alojamiento, transporte y medios de comunicación. Por la tarde, visita a las sedes cercanas al río Manzanares (Hipódromo, Club de Campo, Madrid Río). Y cena de gala con los príncipes de Asturias y la Reina.
  • Jueves 21. Por la mañana, ponencias sobre seguridad y medio ambiente. Por la tarde, ofrecerá una rueda de prensa la comisión de evaluación (será el único momento en el que acepten preguntas de los periodistas). Una vez se hayan marchado, será el turno de la candidatura para ofrecer su valoración.

¿Se puede permitir España los Juegos Olímpicos?  Los Juegos en sí costarían 2.419 millones de euros, y se pagarían íntegramente con las aportaciones de la venta de entrada, patrocinadores, etcétera. Eso sí, en caso de terminar en números rojos, la diferencia deberían ponerla las Administraciones en un plazo máximo de dos años. Preparar Madrid para la cita requeriría de otros 1.668 millones de euros, aportados íntegramente por las arcas públicas. De esa cantidad, 150 millones corresponderían a costes operativos de los Juegos (seguridad, transporte, servicios médicos, coordinación institucional, meteorología). El resto, 1.518 millones, serían para inversiones en sedes deportivas (411 millones), villas olímpicas (674 millones) e infraestructuras (367 millones para carreteras, trenes y metro).

El pasado mes de mayo, además de dar la mejor nota a Madrid, el COI reseñó su principal preocupación sobre la candidatura: “Aunque la economía española tiene un tamaño suficiente para aguantar estas inversiones, actualmente se enfrenta a importantes retos. Es necesario vigilar con cuidado su evolución para analizar mejor el posible riesgo de incumplimiento”.

El anterior alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, lanzó a la ciudad por tercera vez consecutiva a por los Juegos en julio de 2011. España tenía entonces 4,9 millones de parados registrados; la prima de riesgo había crecido 100 puntos en una semana, hasta rozar los 400; y los bancos se enfrentaban a un rigurosísimo examen que pocos aprobarían (la CAM acababa de ser intervenida). Ahora la prima de riesgo está más o menos en los mismos niveles, el Estado ha gastado 40.000 millones en rescatar el sistema bancario, y hay cinco millones de parados.

Pero España parece lejos del naufragio que se dio por seguro hace un año. El Gobierno insiste en que la recuperación comenzará este mismo año. Y no ha tenido ningún problema en prometer al COI las inversiones necesarias para los Juegos de 2020, una garantía financiera por escrito de 1.471 millones de euros a medias con la Comunidad de Madrid y el Ayuntamiento de la capital (las tres Administraciones están en manos del Partido Popular).

¿Tiene dinero el Ayuntamiento de Madrid para organizar los Juegos Olímpicos? El Gobierno municipal, que dirige Ana Botella, se ha comprometido a garantizar 368,6 millones en instalaciones deportivas, para terminar el Centro Acuático (48,8), y para urbanizar los terrenos de la Villa de Medios (19,2) y el anillo olímpico (102,5). Además, completaría con 198 millones la Villa Olímpica, que en total precisa de 576,3 millones en garantías financieras. En cuanto a infraestructuras de transporte, el Ayuntamiento asegura 77,9 millones para la prolongación de la línea 5 de metro (41,6), la nueva estación de la Villa Olímpica (13,9) y las conexiones norte (12) y sur (10,4) del anillo olímpico. Sumado al fondo de contingencias, las garantías locales ascienden a 490,5 millones.

Los Gobiernos central y autonómico tienen fijadas idénticas cantidades, pero, al contrario que el Ayuntamiento, ellos sí pueden empeñarse o refinanciar su deuda. La capital está sujeta a un estricto plan de ajuste, y atenazada por una deuda de 7.430 millones de euros heredada de los ocho años de mandato de Gallardón.

Ese corsé ha aniquilado el presupuesto municipal de inversiones de aquí a 2022. Entre 2012 y 2016, sólo contará con dinero para las obras ya en marcha (590 millones). A partir de 2017, podrá disponer de unos 400 millones al año, que coinciden con los gastos de mantenimiento de la ciudad. Sin embargo, la alcaldesa confía en que, para entonces, la reactivación haya reforzado sus ingresos fiscales, devolviendo la vida a una ciudad que funciona al ralentí.

¿Quieren los ciudadanos unos Juegos Olímpicos? Madrid 2020 ha realizado dos sondeos de apoyo popular: entre el 27 de diciembre de 2011 y el 10 de enero de 2012; y entre el 10 y el 14 de septiembre de 2012. Respecto a conocimiento de la candidatura, en enero estaban al tanto siete de cada diez madrileños, igual porcentaje de habitantes de la región, y seis de cada diez españoles. En septiembre, eran aproximadamente nueve de cada diez madrileños y ocho de cada diez españoles. En cuanto a respaldo, la media empeoró entre enero y septiembre, del 81% al 79%. En la capital creció del 75% al 76%; en el conjunto de la región también, del 84% al 86%. Pero en el resto del país cayó, del 84% al 78%. La comunidad autónoma menos favorable (63%) es Cataluña; Barcelona montó los Juegos de 1992.

En cualquier caso, cabe recordar que Madrid 2012 tenía un 91% de apoyo popular pero perdió a manos de Londres, con un 68%. Madrid 2016 tenía un 93%, y cayó ante Río, con un 71%.

¿Quieren los políticos unos Juegos Olímpicos? El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha respaldado de palabra y obra la candidatura, como también lo ha hecho el jefe del Ejecutivo regional, Ignacio González. Dentro del PP, el único que expresó en público sus dudas fue el ex secretario general del partido en Madrid, Francisco Granados, que aseguró apenas unos días antes de lanzarse la candidatura: “No me metería otra vez en ese jardín”. Aunque por otros motivos, Granados fue fulminado apenas cuatro meses después.

En cuanto al Partido Socialista, su líder municipal, Jaime Lissavetzky, ha sido el apoyo político clave para la candidatura, como ya lo fue en las dos ocasiones anteriores, cuando era secretario de Estado para el Deporte. El secretario general de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, dio su plácet previamente, aunque en alguna ocasión no haya podido evitar críticas populistas. Y el líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, respalda plenamente a Lissavetzky. Izquierda Unida, por su parte, ha votado en contra de los Juegos siempre que ha tenido ocasión, pero ha hecho honor a su palabra de no poner jamás palos en la rueda de la candidatura, manteniendo un perfil discreto y neutro. Unión Progreso y Democracia, en cambio, se ha mostrado abiertamente en contra. Pero sólo suma cinco de los 57 concejales; ocho de los 129 escaños regionales; y cinco de los 350 diputados nacionales.

¿De verdad tiene Madrid ya el 80% de la infraestructuras? Ese ha sido su lema durante el último año y medio. Eso significaría que la inversión en los Juegos, desde la primera candidatura hasta la fecha, asciende a 6.672 millones de euros y llegará a 8.340 millones. El entonces alcalde, José María Álvarez del Manzano (PP), estimó hace 13 años que Madrid 2012 costaría 1.800 millones de euros, frente a los 2.195 millones de Barcelona 92. Álvarez del Manzano cedió el bastón de mando a Gallardón en 2003, y durante los ocho años siguientes, con el beneplácito de la mayoría absoluta de madrileños, éste invirtió 12.100 millones de euros en infraestructuras, de lo que aún restan por pagar casi 7.500 millones.

Pese a ello, a la capital le queda aún por invertir 1.668 millones más. Debe construir cuatro instalaciones deportivas: el canal de aguas bravas de La Gavia, para las pruebas de piragüismo, costará 15 millones y se hará entre febrero de 2016 y febrero de 2019. El centro de tiro de Paracuellos del Jarama costará 18 millones y se hará entre junio de 2015 y junio de 2018. El pabellón de gimnasia costará 79 millones y se hará entre junio de 2016 y diciembre de 2018. El canal de remo costará 94 millones y se hará junio de 2015 y junio de 2018. Además, quedan por levantar la villa olímpica y la de medios (674 millones), entre julio de 2015 y diciembre de 2019. Deberá completar el centro acuático (56 millones; entre junio de 2014 y junio de 2016), y reformar el hipódromo de La Zarzuela (17 millones, entre junio de 2015 y junio de 2018).

Respecto a las infraestructuras de transporte pendientes, hay que urbanizar el anillo olímpico (198 millones) y conectarlo con la villa olímpica (74 millones; se haría entre 2015 y 2017), con Ifema (14 millones; entre 2015 y 2017) y con la avenida de Arcentales (12 millones; entre 2014 y 2015). Está previsto construir tres estaciones de tren en Valdebebas (8 millones; entre 2015 y 2016), Ifema (9 millones; entre 2015 y 2017) y el paseo olímpico (27 millones; entre 2017 y 2019); y dos estaciones de metro en el centro acuático (habría que llevar la línea 5 hasta allí, por lo que costaría 94 millones; entre 2014 y 2019) y la villa olímpica (en la línea 7; 31 millones; entre 2018 y 2019). Los accesos al centro de regatas costarían 98 millones (entre 2015 y 2019).

¿Tiene Madrid estadio olímpico? El Comité Olímpico Español conminó a Madrid 2012 a “ponerse las pilas” en el año 2000, al estimar que carecía de instalaciones de calidad. Criticó además que el estadio de atletismo, La Peineta, estuviera incompleto. Álvarez del Manzano prometió tirarlo abajo para levantar “un gran estadio olímpico”. Pero ahí sigue.

Fue inaugurado en 1994 y costó 50 millones de euros. Tiene capacidad para 21.000 espectadores, pero apenas ha sido utilizado durante estos años. Y ahora requiere de una inversión de 160 millones para convertirse en un pabellón olímpico para 65.000 espectadores, y en estadio del Atlético de Madrid.

Las obras debían iniciarse en octubre de 2011, pero apenas han avanzado en este tiempo, pese a tener como fecha de terminación junio de 2015.

El Ayuntamiento firmó en 2008 un convenio con el club de fútbol para que se trasladara a La Peineta; el equipo obtenía así un estadio nuevo, con 10.000 localidades más, tener que poner un euro a cambio. La operación se iba a financiar con la construcción de 2.000 viviendas en el espacio que ocupan el estadio Vicente Calderón y la antigua fábrica de cerveza Mahou. Pero el desplome del mercado inmobiliario y una sentencia judicial adversa han paralizado la operación. El Ayuntamiento se ha comprometido ante el COI a garantizar las obras, pero no tiene el dinero, como tampoco lo tiene el club. Por eso se está negociando un nuevo convenio que desatasque la operación.

¿Qué hará Madrid con esas instalaciones tras los Juegos? El COI valora razonablemente que ninguna candidata construya lo que han venido a llamar elefantes blancos, instalaciones que languidezcen sin uso después de los Juegos. Madrid en eso ha sido pionera: la Caja Mágica no ha encontrado uso ni siquiera antes de los Juegos. Diseñada por Dominique Perrault, costó 294 millones (más del doble del presupuesto inicial) y se inauguró hace tres años como insignia de Madrid 2016. Tras fracasar sucesivamente como sede del Real Madrid de baloncesto y del equipo HRT de Fórmula 1, sigue sin oficio ni beneficio. Probablemente se vea abocada, como el pabellón Madrid Arena, a ser concesionada a empresas privadas para organizar allí ferias, conciertos y otros eventos.

Respecto a las cuatro nuevas infraestructuras pendientes de ser construidas, el pabellón de gimnasia se convertirá en “arena multiusos”, dependiente del Gobierno pero con una concesión administrativa “autofinanciable”. El centro de tiro lo licitará la Comunidad, con la participación de la federación, para convertirlo en lugar de entrenamiento. El centro de regatas lo explotará el Gobierno mediante concesiones comerciales y alquiler para servicio de ocio; además, la Comunidad licitará su utilización deportiva. Y el canal de regatas de La Gavia lo licitará también la Comunidad a un operador privado.

La Villa Olímpica, la instalación más costosa de construir, se venderá luego como vivienda libre o protegida; además, parte de sus edificios se dedicarán a oficinas, hoteles y equipamientos.

¿Vale la pena gastarse tanto dinero público en los Juegos?  El proyecto original de la candidatura, presentado hace un año, preveía una inversión de 1.825 millones sólo en instalaciones deportivas, de los que 1.554 millones provendrían de las arcas públicas. Esa última cantidad se ha reducido ahora a 1.151 millones. Han desaparecido del proyecto cuatro edificios: las dos sedes de prensa, que iban a costar 254 millones y ahora se ubicarán en pabellones existentes de Ifema; el centro de hockey (57 millones), deporte que se llevará a Valdebebas; y el pabellón de voleibol de Coslada (51,6 millones), sustituido por el Palacio de Deportes. También se ha suprimido el pabellón de baloncesto que debía construir el Real Madrid, sustituido por la plaza de Las Ventas. En cuanto a los beneficios de estas inversiones, amén de intangibles como proyección internacional o atracción de turistas e inversiones a medio y largo plazo, el Ayuntamiento ha señalado que los Juegos impulsarán la creación de hasta 320.000 puestos de trabajo, aunque no ha ofrecido bases reales que sustenten esta estimación.

¿Sirve de algo la visita de la comisión de evaluación? La candidatura de Madrid 2016 quedó profundamente satisfecha con el resultado del examen que pasó en mayo de 2009. Pese a ello, perdió ante Río. El socialista Jaime Lissavetzky ha destacado que lo único que puede hacer la capital de aquí a septiembre es “evitar errores”. Y bajo esa premisa se ha ensayado precisamente la visita del COI que comienza mañana.

Tanto la alcaldesa como el presidente regional han cargado contra los sindicatos del metro por la huelga y las manifestaciones que planean llevar a cabo en fechas y lugares más o menos coincidentes con el examen olímpico. Sin embargo, los expertos recuerdan que, durante la visita del COI a Londres de cara a los Juegos de 2016, la ciudad estuvo cuajada de protestas sociales y hasta barricadas. Lissavetzky comentaba a EL PAÍS hace unos días: “Si viene el COI y hay una huelga, a mí no me asusta, esa es la imagen de Madrid, es normal que haya desafección en la calle en un país en crisis. Eso lo entiende cualquiera. Pero tenemos que demostrar solvencia”. Respecto a cómo actuar ante los examinadores, añadía: “Hay que tratarles con normalidad. No es bueno ser demasiado obsequioso, pelota. Hay que hablar con ellos de tú a tú. Sin complejos, prepotencia o exceso de humildad”. A partir de mañana, Madrid se la juega. Puede perder los Juegos, pero difícilmente los ganará. La solución, el 7 de septiembre.

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