Ferrín confirma su dimisión y dice que la “Academia está en peligro”

La institución aprueba sus cuentas por unanimidad del plenario

El sillón del presidente de la RAG
El sillón del presidente de la RAG XURXO LOBATO

Xosé Luis Méndez Ferrín ha confirmado esta tarde su dimisión irrevocable como presidente de la Real Academia Galega (RAG) ante el plenario de la institución, pese a que en los últimos días varios de sus miembros le habían pedido que continuase. En unas breves declaraciones a la prensa, al abandonar la sede de la RAG, sobre las 20,30 horas, Ferrín ha dejado un mensaje inquietante. "La Academia está en peligro", ha dicho, sin concretar más. Posteriormente, todos los académicos asistente al plenario leyeron un comunicado ante los medios en le que lamentan la marcha del presidente, valoran su gestión y anuncian la aprobación por unanimidad de las cuentas de la institución.

A excepción quizá de los que deciden los autores designados para el próximo Día das Letras Galegas, pocos plenarios de la RAG levantaronn tanta expectación como el que se está reunido desde las seis de la tarde de hoy en la sala de reuniones de la sede de la calle Tabernas. En la puerta de la que fue casa de la Condesa de Pardo Bazán ha habido  tanta concentración de cámaras y micrófonos que lo lógico sería que apuntasen a la casona que tienen a sus espaldas, en donde duerme probablemente la siesta no el primero pero sí el más famoso nieto de Amancio Ortega. En el portal de enfrente de los Ortega fueron entrando desde poco después de las cinco de la tarde buena parte de las dos docenas de académicos de número.

El presidente, Xosé Luís Méndez Ferrín, el secretario Xosé Luís Axeitos, y Manuel Rivas madrugaron más que los periodistas. En orden no buscado, pero significativo, después fueron entrando los que se supone estuvieron buscando una solución negociada hasta el último momento, como el presidente anterior, Xosé Ramón Fernández Barreiro –que irónicamente indicó a los periodistas que la tensión informativa estaba más bien en Roma- o Margarita Ledo. Finalmente, las parejas Ramón Villares- Rosario Álvarez Blanco y Víctor Freixanes-Henrique Monteagudo.

Independientemente del orden de llegada y de su mayor o menos grado de crítica a la respuesta del presidente y la cúpula de la RAG a la polémica por las contrataciones supuestamente irregulares, todos los académicos se han ido pronunciado en los últimos días a favor de la continuidad de Méndez Ferrín en la presidencia, al menos hasta agotar el año que le queda de mandato, y en último caso, que permanezca en el seno de la Academia como numerario. En los últimos días, los más próximos a Ferrín eran los más pesimistas sobre las posibilidades de que fructificase el intento de convencerlo en el plenario, que se había echado públicamente sobre sus espaldas Manuel Rivas. Las razones era que las posiciones estaban enconadas, y las acusaciones de deslealtad y filtraciones se intercambiaban con la misma facilidad que una pelota de pinpón cambia de campo.

El sector intermedio era el más optimista, más en base a la esperanza que a la experiencia. Pero en las últimas horas, hasta ese grupo parecía abonarse a lo irremediable. “Ferrín dice que se tiene que ir para que no sigan convirtiéndolo en un blanco de feria, que se siente como si lo descuartizasen en público”. En ese sentido, el hecho –por otra parte lógico- que el punto de su dimisión sea el quinto y último no contribuyó a que la sesión llegase hasta allí con los ánimos sosegados, después de debatir las cuentas y las contrataciones. Pero, dos horas y media después de comenzada la reunión, Ferrín ha abandonado el edificio confirmando su dimisión y alertando del riesgo sobre la continuidad de la RAG.

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