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Un muerto al cruzar un río en Granada

Las inundaciones en la localidad sevillana de Écija obligan a intervenir al Ejército

Más de 300 personas han abandonado sus viviendas en Andalucía

Efectivos de la UME colocan sacos para hacer un dique en Écija (Sevilla). Ampliar foto
Efectivos de la UME colocan sacos para hacer un dique en Écija (Sevilla).

El temporal de lluvia que desde hace días azota Andalucía se ha cobrado su primera víctima. Un hombre de 54 años ha fallecido, en la madrugada del miércoles, cuando trataba de cruzar el río Fardes, en plena crecida, a su paso por la localidad granadina de La Peza, según su alcaldesa, Celia Santiago. Los hechos se produjeron en un camino rural que comunica este municipio con el de Diezma y en el que, a la altura del río se indica que se trata de un vado inundable. Al parecer, el hombre abandonó la pequeña furgoneta en la que viajaba e intentó sin éxito atravesar el río, informa Valme Cortés.

Las fuertes precipitaciones de los últimos días han hecho que la crecida de los cauces en la cuenta del Guadalquivir mantenga en vela a media Andalucía. El sistema de Emergencias 112 ha registrado más de 2.100 avisos en toda la comunidad. “Claro que estamos con miedo, si el monstruo se despierta no sabemos lo que puede pasar”, asegura Diego Simón, vecino de Mogón (Jaén), en referencia al pantano de El Tranco, el embalse más grande de la cabecera del Guadalquivir y que roza el 100% de su capacidad, algo que no recuerdan ni los más viejos del lugar.

El servicio de Emergencias 112 registra más de 2.100 avisos

Esta incertidumbre también la han vivido los vecinos de la zona rural de Isla del Vicario, en Écija (Sevilla), quienes sí han visto como, “una vez más”, el río Genil inundaba sus casas. “El agua ha venido con tanta fuerza que ha tirado vallas e, incluso, parte del muro de entrada”, asegura Fernando Pérez mientras, junto a su hijo, intenta abrir la puerta trasera de la vivienda, atascada por el agua acumulada. “Con la ayuda de unos vecinos y el agua hasta el pecho, pude salvar a los animales [gallinas y cerdos]”, explica Manuel Garbe, quien asegura que, desde 1997, estas inundaciones se repite año tras año. “Creo que ya me he acostumbrado”, agrega.

Pero los vecinos de esta localidad sevillana no solo han mirado hacia el río Genil, y es que el desbordamiento del arroyo del Argamasilla —cuyas obras para el desvío de su cauce se paralizaron en 2011— ha inundado parte del núcleo urbano y ha obligado el despliegue en la zona de la Unidad Militar de Emergencia (UME). “El agua comenzó a entrar sobre las dos del mediodía y en cuestión de minutos lo teníamos todo anegado. Tuvimos que subir a la segunda planta a nuestra abuela, que está en silla de ruedas. Un tío nuestro, que vive en la casa de al lado, nos pasó comida por la terraza. No sabíamos cuándo íbamos a poder salir a la calle”, explican Rocío y Coral García, quienes aseguran que, aunque se pasen los próximos días limpiando, la humedad se queda “impregnada en las paredes”. “Esto no hubiera pasado si hubiesen terminado de una vez por todas las obras del arroyo. A qué están esperando”, exclama indignada Rocío García.

Vecinos de Mogón y Écija piden que se limpie el fondo de los ríos afectados

El temor a la crecida del río es lo que mantuvo este miércoles desalojados a 250 vecinos de Mogón, a los que se sumaron unas 40 personas en la localidad cordobesa de Villafranca de Córdoba y una veintena en las barriadas rurales de Jerez (Cádiz) y de distintos puntos de Écija. Es el caso de María Ángeles Serrano, vecina de Mogón, cuya familia ha pasado la noche en un hotel y hoy se lamentaba de los destrozos en su domicilio. “Si el cauce hubiera estado limpio no habría pasado esto”, decía ante el asentimiento del resto de vecinos de la barriada de La Barca, la más afectada. Los vecinos de Écija también piden esta actuación en el río Genil. “Hay que drenar de una vez por todo su cauce. No me quiero ni imaginar cómo tiene que estar el fondo del río tras las inundaciones que año tras año estamos sufriendo”, señala Federico López, quien, junto a su esposa, lleva en bolsas de plástico dos pares de botas de agua. “Hemos ido a visitar a unos familiares y no sabíamos si su calle se había inundado”, explica López.

Afortunadamente, la tregua en las precipitaciones durante la mayor parte de la madrugada y la mañana del miércoles dio un respiro en toda la comunidad. “Aquí no volvemos hasta que no pase todo”, afirmó Juan Galera, vecino de Mogón. Según las previsiones del 112, para los próximos días no se esperan fuertes precipitaciones pero, aún así, se mantendrá la vigilancia en los cauces más afectados.