Trazos que saben emocionar
Una muestra condensa la última década de trabajo de Santiago Ydáñez a través de 13 obras
“Para emocionar al público, tienes que emocionarte tú primero. Que sientas eso que quieres transmitir”. Con esta simple reflexión, el artista Santiago Ydáñez (Puente de Génave, Jaén, 1969) explica cómo consigue que sus obras estén cargadas de expresividad y de fuerza. Para que broten estas sensaciones basta con pararse frente a obras como Rostro negro o Asesino, trabajos que desde este jueves acoge el Centro de las Artes de Sevilla (CAS). La muestra se podrá visitar hasta el próximo 21 de marzo.
Bautizada como Santiago Ydáñez. La imagen abolida —en referencia a un poema de Alfredo Taján—, la exposición condensa la última década de trabajo del artista jiennense a través de 13 obras de gran formato, siete de ellas de temática religiosa. “La exposición plantea una reflexión sobre la importancia que la imagen ha alcanzado en nuestra sociedad. Cómo debido a la memoria visual, tanto colectiva como individual, una imagen conlleva ciertas ideas preconcebidas”, apunta uno de los comisarios de la muestra, el doctor en Historia del Arte Iván de la Torre, quien define a Ydáñez como "un fascinado del barroco". “Si al retrato titulado Virgen le cambiásemos el nombre por, por ejemplo, Madre llorando por la muerte de su hijo, el público miraría la obra de manera diferente”, apunta.
Romper con esas ideas preconcebidas y hacer prevalecer los sentimientos es el objetivo de esta exposición, en particular, y de la trayectoria profesional de Ydáñez, en general. “Cada obra encierra más de un sentimiento, ya sea dolor, placer, nostalgia, éxtasis,… El fin es que primen los gestos, estas sensaciones”, apunta el pintor. “Que el público vea a la mujer que hay detrás de la virgen; al hombre, detrás del asesino… y que sientan lo que ellos sienten”, añade el comisario.
Junto a los retratos de vírgenes, santos o beatos momificados —inspirados en las tallas de imagineros como el granadino José de Mora o la sevillana Lourdes Hernández, entre otros—, la naturaleza también tiene su espacio en la exposición con la obra Paisaje. En este trabajo, Ydáñez mantiene los trazos grises y negros que desde sus comienzos han dado vida a sus enormes retratos que, con formatos que recuerdan los de un plano corto del cine, lo han consolidado en el mercado nacional e internacional. “La naturaleza también puede encerrar y transmitir muchas emociones”, agrega el autor.
Con tres exposiciones en menos de diez días —la de Sevilla, la que inauguró la semana pasada en Madrid y la que abrirá el martes en Úbeda (Jaén)—, el artista ya tiene en mente cuál será su próxima obra, que estará inspirada en un crucificado que ultima el imaginero malagueño Juan Vega Ortega.
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