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El “criterio personal” de Rojo decidirá qué ciudadanos entran al Parlamento

La oposición amenaza con un plante si se veta la entrada a ciudadanos

De izquierda a derecha, Xosé Manuel Beiras (AGE), Abel Losada (PSdeG) y Francisco Jorquera (BNG)
De izquierda a derecha, Xosé Manuel Beiras (AGE), Abel Losada (PSdeG) y Francisco Jorquera (BNG)

La presidenta del Parlamento gallego, Pilar Rojo, decidirá unilateralmente y sin explicar los criterios que va a utilizar qué ciudadanos y colectivos podrán entrar a las sesiones plenarias y cuáles se quedarán fuera. Tres días después de comunicar su decisión al resto de grupos parlamentarios y sin que nadie desde la Cámara autónoma haya detallado qué principios se seguirán para admitir o rechazar las visitas, tuvo que ser el portavoz del grupo popular, Pedro Puy, quien saliese a justificar la medida, que mantiene en pie de guerra a todos los partidos de la oposición.

 

El dirigente popular admitó que será “el criterio meramente personal” de Rojo el que determine qué ciudadanos entrarán y cuáles se quedarán fuera. “Igual que decide si le da la palabra a un diputado o se la quita”, remarcó Puy, quien recordó que es a la presidenta a quien corresponde “garantizar el trabajo normal de una institución, en la que está representado el pueblo gallego”.

Tradicionalmente, eran los grupos los que facilitaban a la presidenta una lista con los invitados para cada pleno —personas o colectivos que se dirigían a los distintos partidos para estar presentes en determinados debates— que automáticamente (salvo que hubieran sido expulsados de alguna sesión anterior) quedaban facultados para sentarse en la tribuna del hemiciclo. El cambio introducido por Rojo faculta a los distintos partidos para hacer sugerencias pero la presidenta se arroga la facultad de admitir la entrada a quien considere oportuno, sin necesidad de que el colectivo o particular haya tenido mal comportamiento en la Cámara.

El PP —Rojo continúa sin dar explicaciones públicas sobre su decisión— sostiene que la modificación se lleva a cabo para evitar episodios graves como los insultos y amenazas de muerte que algunos afectados por las preferentes pronunciaron contra miembros del PP y de la Xunta en uno de los debates del anterior período de sesiones que tuvo que ser interrumpido. El anterior funcionamiento de la Cámara ya impedía en todo caso denegar el acceso a quien hubiera sido expulsado por los servicios de seguridad.

Así que los grupos de la oposición compararon la medida con un “estado de sitio” y atribuyeron al PP y a la presidenta de la institución “tics autoritarios”. En una comparecencia conjunta, los portavoces de PSdeG, Alternativa Galega de Esquerdas y BNG anticiparon ayer una respuesta contundente si Rojo no rectifica antes de hoy y permite el acceso de todos sus invitados a la tribuna del Parlamento. Aunque ninguno de los dirigentes quiso confirmarlo públicamente, los tres partidos planean ausentarse en el debate del pleno de presupuestos que se celebra hoy y dejar vacíos todos los escaños que no pertenezcan a los portavoces de Economía. Para el pleno de hoy, AGE y BNG habían tramitado la invitación a miembros del comité de empresa de Navantia, y el PSdeG también había solicitado permiso para que pudieran acudir varios alcaldes de su partido, entre ellos la de Silleda y el de A Illa de Arousa. El Parlamento, a través de su gabinete de comunicación, explicó que ninguno de ellos podrá acceder al Pazo do Hórreo, que sí acogerá a los invitados de la presidenta, Pilar Rojo. El mismo gabinete aclara que en el futuro el criterio será “no vetar a nadie por sistema”. “Como norma general, es intención de la presidenta facilitar el acceso a quien lo solicite, salvo las personas que fueron expulsadas por provocar altercados, que ya no podían entrar hasta ahora”, añade.