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‘Litoral’ culmina su travesía

‘Líneas marítimas’ cierra la trilogía que la revista dedica a su vocación marinera

Fotografía de la salida del 'Amérigo Vespucci' (Anónimo, 1963). Ampliar foto
Fotografía de la salida del 'Amérigo Vespucci' (Anónimo, 1963).

Primero fueron los viajes marítimos; luego, la atracción y fascinación que el mar ha despertado desde siempre entre poetas y artistas; y, ahora, son los barcos. Litoral, la revista de poesía, arte y pensamiento fundada en 1926 por Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, cierra en su número 254, Líneas marítimas, la trilogía que iniciase en junio de 2000 con Pasajeros y que continuó La poesía del mar, editado en diciembre de 2001.

Números en los que se embarcaron gente de la cultura, como en este hacen José Manuel Caballero Bonald, Günter Grass, Benjamín Prado, Luis García Montero, Felipe Benítez Reyes, Andrés Neuman, Arturo Pérez Reverte o Juan José Millás, entre otros, para compartir su íntima relación con el mar, su interés por las artes de navegación o su conocimiento sobre los diferentes tipos de embarcaciones, un mundo que ya antes fascinó —como dejaron por escrito, en fotografías o en pinturas— a Borges, García Lorca, Neruda, Walt Whitman, Cernuda, Hemingway, Verne, Alberti, Scott Fitzgerald, Salvador Dalí y otros muchos nombres que desfilan por la revista.

“La vocación marinera es la seña de identidad más representativa de Litoral, como lo cantan su nombre y lugar de nacimiento. El pez saltarín, obra de Manuel Ángeles Ortiz, que ilustró la cubierta del primer número se ha convertido en el emblema de la revista. Como recordaba Manuel Altolaguirre: 'La imprenta Sur donde se editaba tenía forma de barco, con sus barandas, salvavidas, faroles, vigas de azul y blanco, cartas marinas, cajas de galletas y vino para los naufragios. Era una imprenta llena de aprendices como grumetes'. Este espíritu se ha mantenido en la actual etapa. Las cubiertas se ilustran con barcos, peces, playas y marineros, independientemente del contenido”, explica Lorenzo Saval, director de la revista y coordinador de este número junto a María José Amado, Antonio Lafarque y José Antonio Mesa Toré.

“Se diría que la revista se ha convertido en un puerto para estas románticas criaturas hechas de humo, hierro y adioses, donde siempre están embarcando o desembarcando gente con poesía y pintura en las maletas”, resalta Saval.

Portada de 'Litoral'. ampliar foto
Portada de 'Litoral'.

Este número incluye poesías como Rosa, que García Lorca dedica a la Rosa de los vientos; o la Oda al ancla con la que Neruda completa esa Oda al mar con la que mostraba su devoción por las extensas aguas: “Necesito del mar porque me enseña: no sé si aprendo música o conciencia: no sé si es ola sola o ser profundo o sólo ronca voz o deslumbrante suposición de peces y navíos. El hecho es que hasta cuando estoy dormido de algún modo magnético circulo en la universidad del oleaje”.

Carteles que anuncian los primeros viajes trasatlánticos en grandes naves, como los que firman Cassandre o Paul Colin; fotos que hablan de la vida que encierra el mar, como la instantánea anónima que recoge el momento de la despedida de las novias de los marineros del Amérigo Vespucci en un puerto indeterminado en 1963 o las que muestran a gente del celuloide y escritores como Greta Garbo, Chaplin, Marlene Dietrich, Stevenson, Conrad o London durante sus tranquilas travesías…“Una reunión de ilustres tripulantes que aportan una visión insólita sobre las despedidas en los puertos (Amalia Bautista), la literatura de piratas (Luis Alberto de Cuenca), los barcos y los capitanes literarios (José Antonio Garriga Vela), el modelismo naval (Arturo Pérez-Reverte), los faros (Lorenzo Oliván) y la utilidad de la literatura, reflexión de Juan José Millás a propósito del accidente del Kursk. Decía Pessoa que el fin de un barco no es navegar sino llegar a puerto. Que estas Líneas marítimas hagan llegar a tierra firme a sus lectores tras una segura y feliz travesía”, afirma Saval.