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Camilo Sesto sufre un asalto a su chalé y pasa amordazado cuatro horas

Los tres atracadores se llevaron joyas, relojes, electrodomésticos de pequeño tamaño y 2.500 euros de dinero en efectivo

El cantante Camilo Sesto sufrió la madrugada del viernes un robo en su chalé madrileño de Torrelodones, mientras se encontraba en el interior de la vivienda. El cantante y productor musical, de 66 años, pasó casi cuatro horas atado y amordazado, aunque no resultó herido. El botín del atraco, que se produjo hacia las tres y media de la madrugada, no fue aparentemente muy cuantioso. Los ladrones, que según fuentes de la investigación actuaron muy rápido, se llevaron diversos objetos fáciles de transportar en el asalto. Entre otras cosas, se apropiaron de joyas, relojes, electrodomésticos de pequeño tamaño y 2.500 euros de dinero en efectivo. “Revolvieron por toda la casa, así que no sabemos exactamente qué más se llevaron, pero por ejemplo ignoraron una televisión enorme de plasma”, explicaron fuentes cercanas al músico.

Los tres asaltantes que asaltaron al cantante, según denunció Sesto, vestían trajes de camuflaje, de estilo militar, iban encapuchados, con pasamontañas y portaban armas blancas. Entraron en la casa, de tres plantas y mil metros cuadrados construidos en una parcela de 10.000 metros cuadrados, rompiendo el bombín de la puerta de la cocina. A continuación, el trío de delincuentes, cuya nacionalidad es española según denunció Sesto —“Hablaban muy poquito, lo justo, pero Camilo tiene el oído muy fino”, apuntaron desde su entorno—, ató con una cinta americana y amordazó al artista, al que sorprendieron en su dormitorio. “Una vez controlada la situación actuaron a sus anchas, cortando los cables de las alarmas y moviéndose por toda la casa”, observó un amigo.

Tras más de tres horas y media, el cantante de Vivir así es morir de amor o Algo de mí consiguió liberarse de las ataduras sobre las siete de la mañana. Cuando lo logró, acudió al puesto más cercano de la Guardia Civil. La Policía Científica acudió al chalé para intentar obtener alguna prueba incriminatoria, aunque el entorno de Sesto lo da por imposible.

La Guardia Civil descarta una oleada de robos en las residencias de la zona —con poco más de 22.000 habitantes, Torrelodones es una zona adinerada del noroeste de Madrid pegada a la carretera de A Coruña donde abundan los chalets, algunos muy aislados— y entienden que los atracadores debían de llevar un tiempo vigilando los movimientos del cantante para conocer sus rutinas. El hecho de que vistieran ropa de camuflaje con capuchas, guantes y pasamontañas da a entender que eran profesionales y sabían lo que hacían. “En vez de llevárselo, escondieron el móvil de Camilo dentro de una bolsa en un armario. Eso le obligó a tener que trasladarse al cuartel de la Guardia Civil... Eran listos. Y salvo alguna amenaza, que no fue más allá, cero violentos”, añadió una amistad del cantautor.

El robo a Sesto recordó el asalto que José Luis Moreno sufrió en 2007 en su chalé en la urbanización Monte Encinas de Boadilla del Monte (Madrid). El empresario fue ingresado en el hospital Puerta de Hierro por las heridas que sufrió —fue golpeado con un hacha en la cabeza— al negarse a dar la clave de su caja fuerte. La banda, formada por cinco albaneses, también traficaba con cocaína y estaba especializada en los coches de lujo. Un año después la Policía Nacional y la Guardia Civil detuvo a sus integrantes.

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