Trias cede ante el sector del taxi al liquidar su sistema de turnos

La Administración municipal y el gremio apuestan ahora por la reducción de licencias

Agentes de los Mossos d'Esquadra retienen a dos taxistas en la segunda jornada de protesta contra el sistema de turnos en el aeropuerto de El Prat.
Agentes de los Mossos d'Esquadra retienen a dos taxistas en la segunda jornada de protesta contra el sistema de turnos en el aeropuerto de El Prat.CONSUELO BAUTISTA

Justo una semana. Este escueto periodo de tiempo es lo que ha durado el nuevo sistema de turnos que regulaba los horarios de los taxistas del área metropolitana de Barcelona. Con este, aprobado por las organizaciones mayoritarias del sector, el Instituto Metropolitano del Taxi (IMET) pretendía racionalizar un sector sobredimensionado para una época de vacas flacas y caída de la demanda como la actual. Todo el trabajo realizado desde febrero pasado se vino abajo ayer por la mañana tras dos jornadas de protesta llevada a cabo por 200 taxistas autónomos. Las 48 horas de huelga salvaje de este grupo minoritario afectó a los usuarios del aeropuerto de El Prat y de la estación de Sants.

A partir de las seis de la tarde de ayer, los taxistas podían retirar las pegatinas que identificaban a cuál de los tres turnos pactados pertenecían. Esta medida fue acordada por la comisión de seguimiento, órgano encargado de analizar la evolución de la puesta en práctica del sistema de turnos y que, en principio, se tenía que haber reunido el 15 de enero. Pero las asociaciones mayoritarías de los taxistas pidieron adelantar la convocatoria al considerar que “los objetivos de los turnos no se habían cumplido”, explicaba ayer el secretario general de la Federación Catalana del Taxi, José María Goñi.

La supresión de los turnos tiene carácter temporal, como recordó ayer Jose María Sánchez, secretario general del Sindicato del Taxi de Cataluña. El nuevo acuerdo tiene que ser aprobado el próximo martes por los consejeros del IMET, órgano público dependiente del Área Metropolitana de Barcelona, que preside el alcalde de Barcelona, Xavier Trias.

El gerente del IMET, Eduard Ràmia, expresó su desagrado por tener que suspender un acuerdo “tan solo una semana después de su puesta en marcha”. Sánchez mostró su tristeza por tener que haber llegado a este punto, ya que “tira por la borda un año de trabajo”. Para el líder sindical será difícil llegar a otro acuerdo ya que el sector está excesivamente individualizado y “cada uno tira por donde quiere”.

En el encuentro de ayer se pactó también la constitución a partir de la semana que viene de un grupo compuesto por representantes de los taxistas y miembros del IMET para “analizar y explorar nuevas vías para el sector”, reveló Ràmia.

En las próximas semanas se abre un proceso de reflexión que debería redefinir su estructura. Las dos partes coinciden en que la solución pasa por reducir el número de taxis y racionalizar las horas de trabajo. Las discrepancias surgen en cómo llevar a cabo esa idea. Para Ràmia la extinción de licencias es adecuada, pero presenta posibles “problemas jurídicos” a la hora de compensar a los afectados. Sánchez comparte la idea, pero se preocupa por cómo se abonarán los cerca de 120.000 euros que vale cada licencia: “¿Quién pagará esa cantidad?”, se preguntaba.

Tanto Sánchez como Ràmia son más partidarios de reducir el número de taxis que trabajan a doble turno, ya que más del 25% de las 10.523 licencias operan las 24 horas del día. “Lo ideal sería que este porcentaje no superara el 15%”, propone Ràmia.

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