Baile de candidatos a la sombra de Zoido

La indefinición del presidente del PP andaluz sobre su futuro reaviva los movimientos sucesorios

Juan Ignacio Zoido, José Luis Sanz y Javier Arenas, en un acto durante la pasada campaña electoral.
Juan Ignacio Zoido, José Luis Sanz y Javier Arenas, en un acto durante la pasada campaña electoral.julián rojas

En los partidos políticos, los periodos en la oposición constituyen un terreno fértil para la impaciencia y las maniobras para asaltar la cumbre. Si estos periodos coinciden con un liderazgo cuestionado, la sismicidad interna se hace más evidente, incluso en las formaciones de disciplina más rocosa. En apenas seis meses, Juan Ignacio Zoido, alcalde de Sevilla y presidente del PP andaluz tras la renuncia de Javier Arenas, está comenzando a percibir las sacudidas.

De momento, los movimientos son suaves. Una corriente procedente de Málaga —la provincia que más votos ha aportado en los últimos tiempos al PP andaluz y que se siente infrarrepresentada en la dirección regional— está presionando a Zoido para que decida y anuncie cuanto antes si piensa ser candidato a la presidencia de la Junta. El presidente del PP malagueño, Elías Bendodo, un valor en alza en el partido, ha manifestado que “lo recomendable” es que “hubiera un cabeza de cartel cuanto antes”. Por su parte, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, con levísimo peso orgánico pero gran carga simbólica, ha afirmado que si Zoido “tiene pensado no ser candidato, tendría que ser claro” para que el partido vaya viendo “distintas opciones”.

De momento, según fuentes próximas a la dirección regional popular, “Zoido no tiene tomada ninguna decisión en ningún sentido”. La cúpula del partido ha tratado esta semana de frenar el debate sobre la posible candidatura del alcalde sevillano a la Junta de Andalucía, y oficialmente ha remitido la toma de la decisión a finales de 2015 o principios de 2016, año de las elecciones autonómicas. Sin embargo, en el partido “todos están de acuerdo en que se debe nombrar al candidato cuanto antes”, reconocen fuentes oficiales.

Para disgusto de algunas sedes provinciales del PP —especialmente en Andalucía oriental— Zoido no se ha quitado en estos seis meses el traje de alcalde de Sevilla para darle un enfoque regional a su presidencia del partido. De hecho, afirman quienes le conocen, su gran objetivo político no es otro que conservar la alcaldía de la capital de Andalucía. “Zoido no quiere ser candidato a la Junta, no tiene vocación autonómica; solo le interesa Sevilla”, afirma una fuente de la formación conservadora.

El presidente regional del PP también se ha sacudido la presión y ha afirmado que “las prisas son malas consejeras y el que tenga prisa se está equivocando”. En la sede regional de la calle San Fernando, de Sevilla, plantean los inconvenientes de acelerar la presentación de un candidato a la Junta. “Sería la mejor noticia para el PSOE, que tendría a alguien a quien echar en cara las políticas del PP de Madrid en materias como la sanidad o la educación, o los recortes del Gobierno central”, afirma un alto cargo del partido. Además, este momento, el más agudo de la crisis, supondría un desgaste muy fuerte para el posible candidato. En San Fernando tienen la esperanza de que la situación económica mejore y presentar un aspirante con una coyuntura más favorable. Sin embargo, existe el temor de que un adelanto electoral por parte del presidente de la Junta, José Antonio Griñán, coja a los populares sin un candidato rodado.

La indefinición de Zoido —reafirmado públicamente por su gran valedora, la secretaria general del PP, Dolores de Cospedal— ha suscitado movimientos de otros líderes andaluces del partido para tener una buena posición en caso de que se plantee la sucesión. El banquillo del partido es amplio, aunque según las fuentes consultadas, los más activos están siendo la delegada del Gobierno en Andalucía y exalcaldesa de Adra (Almería) Carmen Crespo, y el alcalde de Córdoba y presidente del PP de esa provincia, José Antonio Nieto. Otras fuentes citan al portavoz parlamentario y exregidor de Motril, Carlos Rojas o al propio secretario general del PP andaluz, José Luis Sanz, a quien atribuyen buena relación con la mayoría de las direcciones provinciales.

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En cualquier caso, la decisión, que deberán tomar en última instancia el presidente del PP y del Gobierno, Mariano Rajoy, y el propio Zoido, tras las consultas a los pesos pesados de la formación, parece aún lejana. Según fuentes internas, en la dirección nacional pretenden hacerse con mayor control del partido en Andalucía tras el hiperliderazgo de Javier Arenas, que formó un PP regional a su imagen y semejanza durante casi dos décadas. Además, si las encuestas confirman que el PSOE sigue distanciándose —el último sondeo del Instituto de Estudios Sociales Avanzados fue demoledor: daba 8,5 puntos de ventaja a los socialistas, que apenas aumentaban la intención de voto— las prisas arreciarán. “No creo que se produzcan grandes novedades antes de que acabe 2013”, afirma una fuente interna.

En el partido no caben dos jefes

Decida Zoido lo que decida respecto a su futuro político, hay algo que los dirigentes del PP desean evitar a toda costa: que el candidato a presidente de la Junta y el máximo dirigente del partido en Andalucía sean distintas personas. Un liderazgo bicéfalo, afirman algunos consultados, “nunca ha funcionado y genera distorsiones”. No caben dos jefes en el partido. La tendencia a unificar en la misma persona al líder del partido y del gobierno se ha impuesto en la política española: incluso en el Partido Nacionalista Vasco (PNV), que tradicionalmente tenía estructuras bicéfalas, Iñigo Urkullu acumula los cargos de lehendakari y de presidente del Euskadi Buru Batzar, el máximo órgano del partido.

A Zoido, los dirigentes nacionales del PP tuvieron que convencerlo para que aceptara el cargo de presidente regional, un puesto en el que siempre ha dado la impresión de estar de paso. El alcalde de Sevilla se había convertido en un baluarte del partido tras arrebatar en su segundo intento el gobierno de la ciudad al PSOE después de 12 años y con un resultado apabullante: obtuvo 20 de los 33 concejales del pleno. En ese momento, Zoido, un hombre con fama de cercano, humilde y dialogante, pasó a ser una de las estrellas más brillantes de la galaxia popular: fue nombrado presidente de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) a despecho de su homólogo malagueño, Francisco de la Torre, que también se postuló para el cargo. Cuando fue nombrado líder del PP andaluz, cedió el puesto al alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.

Sobre la firma

Fernando J. Pérez

Es redactor y editor en la sección de España, con especialización en tribunales. Desde 2006 trabaja en EL PAÍS, primero en la delegación de Málaga y, desde 2013, en la redacción central. Es licenciado en Traducción y en Comunicación Audiovisual, y Máster de Periodismo de EL PAÍS.

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