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Alta velocidad a la espera de parada

Las disputas políticas bloquean la llegada del AVE a Granada

El PP rompe el consenso sobre la estación y genera más incertidumbre sobre el proyecto

Moneo posa en abril de 2010 con la maqueta de su proyecto.
Moneo posa en abril de 2010 con la maqueta de su proyecto.

La llegada del AVE a Granada, cuando quiera se produzca puesto que ya no hay ni fecha prevista, se enfrenta en los últimos meses a un obstáculo más. La ubicación de la estación está por fijar. Si no había suficiente con la posibilidad de cambiar, otra vez, la variante de Loja pese a tener proyectos finalizados y la declaración de impacto ambiental, tampoco está clara la integración en la capital. Costó mucho poner de acuerdo a Gobierno central, Junta de Andalucía y Ayuntamiento en 2008. Dos años más tarde, se firmó el convenio en el que se acordaba, en síntesis, que el AVE llegaría a la estación actual, en la Avenida de Andaluces, y soterrado por el barrio de la Chana.

Ese consenso se ha roto y el PP, tras una sucesión de declaraciones contradictorias, busca otra posibilidad. La Junta insiste en que el convenio continúa vigente, pero con el cambio de Gobierno, Fomento varió su postura. Titubeó al principio pero ya está claro que desecha esa estación y parece que tampoco le gusta la ubicación. El equipo de gobierno municipal, que lidera, por tercer mandato consecutivo, José Torres Hurtado (PP), sostiene ahora que la Avenida de Andaluces es un lugar “angosto” y “difícil” de comunicar y, ante la perplejidad de gran parte de la sociedad granadina, estudia un nuevo emplazamiento que estaría más alejado del centro urbano.

La primera fecha que se dio para la llegada del AVE a Granada fue la de 2007. A estas alturas, no se sabe ni cómo, ni cuándo, ni por dónde va a llegar. La falta de consenso institucional se escenificó con un pleno extraordinario en el Ayuntamiento en el que la oposición —PSOE, IU y UPyD— apoyó una declaración que instaba al Gobierno central a concluir las obras cuanto antes y en los términos fijados en el convenio. El PP, desde su mayoría en el Consistorio, rechazó la propuesta y no aclaró cuál sería su posición final. No será hasta la próxima primavera cuando se conozcan las nuevas propuestas del Gobierno central para la variante de Loja y la integración de la infraestructura en la ciudad.

El alcalde, que hasta hace poco defendía la llegada a la Avenida Andaluces —de hecho fue quién rubricó el convenio— defiende ahora el cambio de ubicación en la necesidad de conectar el AVE con el Corredor Mediterráneo, aunque esa integración no sería un hecho al menos hasta 2030, en el mejor de los casos. Por el camino se ha quedado la estación que diseñó en 2010 el arquitecto Rafael Moneo y que el Ayuntamiento, desde el mismo momento de su presentación, dejó claro que no le gustaba. Según Torres Hurtado, el PSOE “se la inventó” y Moneo “se prestó”, pero ya sabían que era “imposible” por cuestiones económicas.

La concejal de Urbanismo, Isabel Nieto, sostiene que el convenio que se firmó se basa en unos aprovechamientos urbanísticos hoy imposibles y aludió a “errores de bulto” en unas declaraciones, de las que se desmarcó el gobierno de la ciudad. Mientras el PSOE ve “desolador” el panorama en infraestructuras en la provincia, el PP destaca el “compromiso” del Gobierno de Rajoy, pese a los cambios en los proyectos.

Lo único que se sabe es que estará en el término municipal de Granada, concretamente en la zona “edificada”, e integrada en el Corredor Mediterráneo y conectada con el metro. Distintos agentes políticos, económicos y sociales exigen que la estación llegue al centro de una ciudad cuya principal industria es el turismo.