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Sin cabalgata en la noche de Reyes por falta de policía municipal

Madrid adelanta algunas cabalgatas de distrito y prohíbe otras por no tener agentes suficientes

Quiere además que no coincidan con el gran desfile patrocinado

Pide a los ediles que renuncien al palco VIP

La precariedad económica del Ayuntamiento le llevó a cancelar el año pasado 17 de las Cabalgatas de Reyes que se celebraban tradicionalmente en gran parte de los 21 distritos de Madrid. Estas Navidades sobreviven solo seis desfiles de distrito con dinero público, pero la alcaldesa, Ana Botella (PP), ha decidido además a última hora que, en vez de hacerse el 5 de enero, se adelanten uno o dos días. Primero, para no hacer sombra a la gran cabalgata del paseo de la Castellana. Y, sobre todo, porque es sábado y no hay policía suficiente para ir a esos actos y mantener además segura la ciudad.

El Ayuntamiento ya avanzó el año pasado su deseo de reforzar la gran cabalgata en detrimento de los festejos de barrio, argumentando que constituye un polo de atracción turística. Este año tiene un motivo adicional: las Navidades municipales están patrocinadas en gran medida por empresas que han aportado el dinero del que el Gobierno local carece. Tanto es así que incluso se ha pedido a los concejales que eviten hacer el uso habitual de sus invitaciones VIP, para poder reservar así más espacio a los patrocinadores.

El Ayuntamiento anunció en noviembre un programa navideño más tradicional de lo que habituaba en los tiempos de Alberto Ruiz-Gallardón, y con el presupuesto más magro que se recuerda. En 2007, el ahora ministro de Justicia gastó 4.870.000 euros; en 2012, en sus primeras Navidades como alcaldesa, Botella ha destinado medio millón y ha recaudado otro tanto de patrocinadores.

Las pasadas Navidades, la cabalgata de Reyes costó 800.000 euros. Los distritos, que acababan de sufrir un recorte de hasta el 50% en su presupuesto cultural, renunciaron casi todos a organizar desfiles. En 2011 se habían hecho 11, sin que hubiera entonces problemas para asegurar la cobertura policial; el año pasado, solo sobrevivieron con dinero público los de Vicálvaro, Moratalaz, Villa de Vallecas y Fuencarral.

Alguno más, como el de Chamartín, se celebró gracias a las aportaciones de empresarios de barrio. Otros, como el de Villaverde, fueron organizados directamente por los vecinos, y contra el deseo expreso del Ayuntamiento.

Este año, la gran cabalgata está patrocinada por Vodafone, Movistar, El Corte Inglés, Mastercard, Dreamworks, Universal y Samsung, entre otros. Algunas de estas marcas y otras, como Tous, han pagado además abetos colocados por toda la ciudad. El Ayuntamiento ha gastado 411.000 euros a publicitar su Navidad en el resto del país, y otros 466.000 en el extranjero. Y no quiere que las cabalgatas de distrito puedan ensombrecer al gran desfile central.

Con estas cortapisas, solo han sobrevivido los desfiles de Chamartín (el día 3); y los de San Blas-Canillejas, Puente de Vallecas, Moratalaz, Latina y Fuencarral-El Pardo (el día 4). En su publicidad institucional, el Ayuntamiento había anunciado las cuatro últimas para el día 5, pero decidió a última hora adelantarlos.

La clave la ofrece el escrito dirigido por la Junta de Distrito de Villaverde a los vecinos, a los que en noviembre dio permiso para montar su propia cabalgata (sin darles, eso sí, ni un euro), y esta semana se lo ha revocado. Alega una orden de la Vicealcaldía en la que se transmite que el Área de Seguridad “no puede asumir el despliegue operativo” por falta de personal. El Ayuntamiento no cuenta con policía suficiente como para estar un sábado en la cabalgata central y en un puñado de festejos de barrios, y al mismo tiempo “atender a sucesos urgentes” y mantener el dispositivo de seguridad en el centro con motivo de las fiestas.

Fuentes municipales han asegurado sin embargo que se trata de “planificar” mejor los eventos del día (“mercadillos concentraciones...”), adelantando algunos (las cabalgatas de distrito) para que no coincidan todos. La asociación de vecinos del barrio de Butarque tiene intención de mantener su cabalgata, pero teme que la Delegación del Gobierno “sea menos comprensiva” que este año, cuando permitió la celebración.

Prueba de los tiempos que corren en el Ayuntamiento es también la carta que el delegado de Las Artes, Fernando Villalonga, envió a los 57 concejales para pedirles un “uso más racionalizado de las invitaciones de protocolo” para la cabalgata. “Evidentemente, se mantendrán aquellos asientos para los casos en los que el concejal decida asistir con su familia; no obstante, este año no podremos atender las invitaciones para terceras personas”. Villalonga lo achaca a “motivos de decoro” y a que, “dadas las circunstancias actuales”, debe “ofrecer asientos VIP a los patrocinadores como contraprestación por su colaboración”. UPyD ha señalado que, aunque se entiende la asistencia del concejal como representante político, no así la de su familia.

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