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Beber y vivir el teatro y la vida

Desde una mantequería a la librería Méndez o al bar donde acaban las familias del teatro.

Así es la ruta del actor de ‘El traje’, de Juan Cavestany, en el teatro Galileo

El actor Javier Gutiérrez ante el parque de la Cornisa, en Las Vistillas.
El actor Javier Gutiérrez ante el parque de la Cornisa, en Las Vistillas.

1. Teatro Galileo. Antes fue la funeraria municipal y ahora el teatro más especial de Madrid. Aquí me estrené como actor hace casi 20 años con un precioso espectáculo de Teatro del Duende, La Tinaja de Luigi Pirandello. Y el último Elling, un éxito la pasada temporada. Espero que el Galileo siga trayéndonos suerte con El traje. (Galileo, 39).

 2. Gran Vía. Cuando me instalé en Madrid la recorrí un mes entero. Quién me diría que, años después, estrenaría mi primera película en el desaparecido Palacio de la Música. Como decía el personaje de Carlos Iglesias en Un franco, 14 pesetas, “me encantaría ir a la Gran Vía, sentarme en una terraza con una cerveza y ver pasar gente”. Es lo que tiene ser de provincias.

3. Parque de la Cornisa, Las Vistillas. Este bello y luminoso parque ha resistido las embestidas de la especulación inmobiliaria gracias a la lucha vecinal. Es uno de los preferidos de mi hijo Mateo y yo me escapo allí a estudiar guiones o leer el periódico.

4. El Local Gastrónomico. Los domingos, el aperitivo toca aquí. Familiar y acogedor, un lugar donde disfrutar de auténtica cocina italiana. Organizan cursos de cocina, exposiciones, presentaciones... Es muy divertido su ciclo Fetucine: eliges una película y ellos cocinan la pasta. (Travesía de las Vistillas, 13).

A Madrid por las tablas

A Javier Gutiérrez (Luanco, Asturias, 1971) le trajo a Madrid su pasión por el teatro. Ha estado en las compañías Teatro del Duende y Animalario. Lleva más de 20 películas y en televisión ha obtenido gran popularidad con Los Serrano y Águila Roja.

5. Galería La Paloma. Me gusta la vida de barrio. Un placer es hacer la compra en este pequeño mercado. Desde que entras hasta que sales, en todos los puestos te hacen sentir como de la familia. Charlar, ver el género, echar la mañana… me relaja y me divierte. (Toledo, 109).

6. Kubik Fabrik. En Usera se encuentra esta fábrica de creación y exhibición, donde muchas compañías muestran sus nuevos trabajos. Ha sido nuestra segunda casa en el proceso de ensayos de El traje. Un ejemplo de cómo la cultura puede salir del centro y llegar a cualquier rincón. La respuesta de los vecinos emociona. (Primitiva Gañán, 5).

7.Librería Méndez. Mi preferida. Antonio, su dueño, se deshace y sientes su pasión por la literatura. Me acerco para curiosear novedades, elegir un regalo o charlar. La última vez suspirábamos por que le concedieran el Nobel a nuestro admirado Philip Roth. Lástima Antonio, otro año será. (Mayor, 18).

8. Calle de Tribulete, Lavapiés. La primera vez que visité Madrid tenía ocho años. Pasé un par de semanas con mis tíos que tenían un restaurante en esa calle. Enfrente estaba el desaparecido teatro Lavapiés y la sala El Molino Rojo. Y las zarzuelas de La Corrala. El ambiente castizo y bohemio me impactó y cuando volví a Madrid a estudiar Arte Dramático viví en esta calle. El barrio ya no era el mismo, pero conserva sabor. En verano, es obligado tomar unas cervezas en las terrazas de Argumosa.

9. Mantequería Andrés. Cuando voy me entran ganas de saquearla. Abierta desde 1870, es como una extensión de la alacena de mi casa. En las estanterías, un festival para la vista y el gusto. (Paseo de los Olmos, 3).

10. Bar El Negro. Me da envidia cuando leo que los cómicos quemaban las noches en el Café Gijón, el Oliver o en el aeropuerto de Barajas. Hoy estamos más desperdigados, pero aquí van familias del teatro para hacer lo mismo que Fernán Goméz, Rabal, Alexandre, Agustín González y tantos otros. Beber y vivir el teatro y la vida. (Echegaray, 16).